Aprendizaje en línea: ¿Qué futuro le espera a la educación superior después de la COVID-19?

Online learning could be used to revolutionize education for the good. Pictured here: Student at laptop holding a book.
Online learning could be used to revolutionize education for the good.Image: Unsplash/Emmanuel Ikwuegbu
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  • Las instituciones de educación superior de todo el mundo afrontaron dificultades al pasar al aprendizaje en línea debido a la pandemia de COVID-19.

  • Sin embargo, la experiencia puso de relieve cómo el aprendizaje en línea podía hacer que la educación resultara más atractiva y accesible para muchos estudiantes.

  • El profesorado debería aprovechar las oportunidades que ofrece la enseñanza digital a distancia para revolucionar la educación y mejorarla.

Antes de la pandemia, muy pocos estudiantes tenían la oportunidad de estudiar en línea. Como soñador digital de Educación 4.0, mi sueño de un futuro de la educación superior llevaba mucho tiempo contemplando que la universidad dejara de ser un lugar físico para convertirse en uno digital, lo que significaría poder estudiar en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Entonces, la COVID-19 obligó a las instituciones de educación superior (IES) de todo el mundo a pasar a la enseñanza digital a distancia. Según la UNESCO, 194 países y regiones cerraron temporalmente sus instituciones educativas debido a la pandemia, lo que afectó a más de 1.500 millones de estudiantes en todo el mundo.

Pero el proceso no fue fácil, debido a diversos problemas, como dificultades informáticas, acceso a Internet y falta de conocimientos sobre recursos digitales de enseñanza. Sin embargo, con una planificación y una implementación cuidadosas, el aprendizaje en línea puede hacer que la educación universitaria sea más asequible, accesible, interactiva y centrada en el estudiantado.

La COVID-19 supuso una «empinada curva de aprendizaje» para el profesorado

El estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sobre las instituciones de educación superior destacó la empinada curva de aprendizaje que afrontó el profesorado al adaptarse a nuevas tecnologías de enseñanza al comienzo de la pandemia.

De repente, tuvieron que grabar clases, crear recursos educativos, organizar aulas en línea y realizar sesiones en directo. A algunas personas les resultó fácil, pero a otras no; las circunstancias les obligaron a aprender a enseñar en línea mediante la práctica.

El informe anual de Inside Higher Ed reveló que la mitad del profesorado encuestado está de acuerdo en que el aprendizaje en línea es un «método de enseñanza eficaz» y que muchos docentes temen que su interacción con el alumnado haya disminuido debido al paso al aprendizaje en línea.

Lecciones de la pandemia de COVID-19 sobre educación, gobierno y trabajo
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El personal académico también informó de más estrés y presión laboral, más trabajo fuera del horario laboral y demasiadas horas frente a pantallas.

Aun así, este estilo de enseñanza compasivo y el sentido de solidaridad entre el profesorado y el alumnado deberían valorarse y cultivarse en toda la enseñanza universitaria, tanto en línea como presencial.

Desde el punto de vista del estudiantado, el aprendizaje a distancia suele funcionar bien, sobre todo si tenemos en cuenta sus gastos de manutención y otros costes.

Pero también puede suponer una pérdida si el estudiantado necesita aprender cara a cara para realizar trabajos de laboratorio o incluso simplemente tener contacto social en el campus.

El aprendizaje en línea puede ser más productivo

Durante la pandemia, muchos miembros del personal académico se dieron cuenta de que dividir la enseñanza en múltiples actividades de aprendizaje breves —como miniclases, debates en grupo, encuestas en clase y cuestionarios sorpresa— podía ser más productivo.

Las nuevas competencias digitales y la tecnología desempeñaron un papel clave en la transformación de las aulas tradicionales en aulas híbridas. Sin embargo, hay que recordar que estos métodos de enseñanza combinada aumentaron tanto las horas de trabajo como los niveles de estrés del personal docente.

Por ello, el personal docente debería tener autonomía para diseñar sus cursos. De lo contrario, las universidades podrían acabar creando un entorno de educación combinada, pero sin calidad educativa.

La COVID trastoca la educación

La pandemia trastocó sin duda todo el sector educativo y llevó al personal académico y al estudiantado a cambiar sus condiciones de trabajo, aprendizaje e incluso de vida.

Además, preocupa que la brecha digital entre el estudiantado universitario haya aumentado debido al acceso desigual a las plataformas y los servicios en línea.

La disrupción también podría tener un impacto financiero. Según McKinsey & Company, los costes mundiales de los retrasos en el aprendizaje relacionados con la pandemia podrían alcanzar los 1,6 billones de dólares anuales para 2040, o el 0,9 % del PIB mundial.

Ayudar al estudiantado a recuperar el aprendizaje perdido mediante la enseñanza en línea podría contribuir a evitar una pérdida mundial de 1.600 millones de dólares al año para 2040.Image: McKinsey & Company

La tecnología puede revolucionar el aprendizaje para siempre

Como investigador en innovación y digitalización, he observado que existe un enorme potencial para usar la tecnología con el fin de profundizar y apoyar el aprendizaje fuera del aula.

La pandemia nos obligó a definir qué significa realmente la participación en el aula y nos mostró cómo el estudiantado podía ser más creativo y cómo una evaluación creativa mediante exámenes puede sustituir a una tradicional.

Independientemente de dónde se imparta la clase —presencialmente, en línea o mediante el aprendizaje híbrido—, las prioridades clave de las IES deberían seguir siendo la participación del estudiantado y la experiencia de aprendizaje.

Es importante reconocer lo que sucede a nuestro alrededor y qué recursos hay disponibles para apoyar el aprendizaje del estudiantado. La tecnología no solo genera cambios, sino que también los posibilita.

Desde la COVID-19, he utilizado eficazmente varias de estas herramientas en mis clases para aplicar las mejores prácticas pedagógicas, entre ellas Moodle, Microsoft, Google Education, Screencast-O-Matic, Miro, Zoom, y H5P.

Según el informe Estudiantes universitarios en línea 2022, el 87 % del estudiantado de grado y posgrado que estudia en línea estuvo de acuerdo o muy de acuerdo en que la educación en línea valía lo que costaba. En 2020, probablemente debido a la COVID-19, el 73 % del estudiantado estudiaba en línea o parcialmente en línea, frente al 33 % en 2017.

Por qué deberíamos apostar por el aprendizaje en línea

Sin duda, las IES han aprendido una lección de gran valor en los últimos años. Algunas personas pueden pensar que el aprendizaje durante la COVID-19 no fue lo bastante bueno, pero sería una pena volver a un entorno de aprendizaje totalmente presencial en la educación superior.

Durante al menos los próximos dos años, las universidades tendrán que hacer frente a algunas de las circunstancias más difíciles que hayan vivido, debido a la COVID-19.

Sin embargo, también pueden adoptar los cambios que ha traído el aprendizaje en línea y transformar para mejor la educación superior.

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