La COVID-19 amenaza el progreso de la alfabetización mundial. Así mantenemos el impulso

Student Juan Camacho writes the word "coronavirus" on a whiteboard during a lesson at Escuela 30, a rural school that has resumed classes after a month off due to the coronavirus disease (COVID-19), in San Jose, Uruguay April 22, 2020. REUTERS/Mariana Greif - RC21AG9KYTQ0
The theme of 2020's International Literacy Day is 'Literacy teaching and learning in the COVID-19 crisis and beyond'Image: REUTERS/Mariana Greif
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  • Si bien la tasa de alfabetización mundial ha aumentado en los últimos 50 años, el desafío de la alfabetización sigue siendo significativo en el África subsahariana, el sur de Asia, Oriente Medio y el norte de África;

  • El cierre de escuelas y de programas de aprendizaje a causa de la pandemia de COVID-19 podría poner en peligro el progreso de la alfabetización;

  • La mejor respuesta es reimaginar la educación y la alfabetización para encontrar nuevas formas de aprendizaje tras la pandemia.

Al conmemorar este año el Día Internacional de la Alfabetización, podemos valorar el gran progreso logrado en los últimos 50 años. La tasa mundial de alfabetización aumentó del 69% en 1976 al 86% en 2016. El progreso se ha registrado en todas las regiones del mundo, pero el desafío de la alfabetización sigue siendo significativo en el África subsahariana (donde el 64% de la población es alfabeta), el sur de Asia (71%) y Oriente Medio y el norte de África (80%).

Día Internacional de la Alfabetización, 8 de septiembre de 2020 es una oportunidad para pensar de forma creativa en cómo impartir programas de educación y alfabetización que mejoren el futuro de todos. Todos los países del mundo tienen una parte de su población que aún no sabe leer ni escribir. En este momento, el desafío urgente es garantizar el progreso continuo y no retroceder, pese a los inmensos desafíos que plantea la COVID-19.

La pandemia ha alterado el funcionamiento de las escuelas y la experiencia de aprendizaje, y muchas escuelas no pueden reabrir porque la tecnología de educación a distancia simplemente no es accesible. Los programas de alfabetización de adultos también se han suspendido. Cuando leemos, nos adentramos en otros mundos y emprendemos viajes mucho más allá de nuestra propia experiencia. Hoy, los gobiernos, las ONG, las escuelas y las organizaciones benéficas necesitan emprender un viaje de este tipo para reimaginar la alfabetización más allá de la COVID-19.

La alfabetización mundial ha crecido considerablemente en los últimos dos siglosImage: Our World in Data

El tema de este año de la UNESCO, «La enseñanza y el aprendizaje de la alfabetización en la crisis de la COVID-19 y más allá», destaca el papel de los educadores y de los nuevos métodos de enseñanza para la «nueva normalidad» de este año. También señala el lento ritmo o la falta de cambio que ha creado una desigualdad educativa entre los países desarrollados y en desarrollo.

Puede ser una experiencia aislante para los jóvenes y los adultos que aprenden en todo el mundo. Mi abuela era analfabeta. Viviendo entre guerras, hambrunas y pobreza, con gran fortaleza crio sola a mi padre, que pasó de ser un chico del campo al primer licenciado universitario de la aldea. Ella cambió la vida de mi padre y sé de primera mano lo transformador que puede ser el poder de una educación básica.

Impacto de la COVID-19 en los estudiantes y en el cierre de escuelas a nivel mundial, 8 de abril de 2020Image: UNESCO

La filantropía puede ser un poderoso motor de innovación y curiosidad

Hemos visto una gran innovación en respuesta a la crisis actual; el Día Internacional de la Alfabetización es un momento para hacer balance e imaginar un nuevo tipo de aprendizaje.

Para ser grandes estudiantes, se suele decir, debemos mantener la curiosidad. Hace poco hablé con estudiantes y académicos universitarios y compartí un momento personal inspirador. Hace unos años viajé al Polo Norte con mis amigos y mi familia. Cuando zarpamos juntos, no sabíamos qué encontraríamos en la travesía. Este viaje es una metáfora de la humanidad. En efecto, estamos todos en el mismo barco; debemos cuidarnos unos a otros durante el trayecto y mantener una curiosidad constante por el mundo exterior y por los desafíos desconocidos que nos esperan.

Debemos seguir haciendo preguntas y buscando respuestas, para mostrar compasión. Debemos seguir explorando si queremos garantizar que los estudiantes adquieran el mínimo de competencias y habilidades básicas necesarias para prosperar en el trabajo y vivir en un mundo cada vez más complejo.

La filantropía puede ser un poderoso motor de curiosidad. El Premio Yidan reconoce y premia a los agentes de cambio con grandes ideas que podrían tener un profundo impacto en el futuro de nuestro sistema educativo.

La investigación académica y los proyectos de desarrollo pueden examinar la política educativa que permite a los responsables políticos, los educadores y el público en general ver las pruebas de «lo que funciona» en el ámbito de la educación. También pueden identificar distintas mentalidades que ayudan a los estudiantes de comunidades vulnerables a mantenerse motivados y resilientes, así como la forma de cambiar estas mentalidades ante presiones abrumadoras. Al financiar investigaciones exploratorias, los académicos pueden revelar cómo puede aprender nuestro cerebro de forma eficaz cuando se ve afectado por discapacidades relacionadas con el lenguaje, como la dislexia. Estos descubrimientos permiten intervenciones educativas transformadoras que tienen el potencial de beneficiar a millones de niños en todo el mundo.

Por qué no debemos rehuir las nuevas ideas

Los niños adoptan muchas formas de aprendizaje y nuevas ideas, y no todos los estudiantes abordan los problemas exactamente de la misma manera. Hay más de una forma de aprender, más de una forma de ser inteligente. Cuando lo entendemos, podemos proponer maneras de apoyar el entorno educativo para superar las dificultades que ha traído la pandemia.

El cierre de escuelas en más de 190 países interrumpió la educación del 91% de la población estudiantil mundial. Los gobiernos han desplegado con rapidez soluciones de aprendizaje a distancia a una escala sin precedentes, sobre todo en la educación formal de niños y jóvenes. Dado que sabemos que los niños de hoy se enfrentan a un mercado laboral en el que competirán con tecnologías automatizadas, debemos adoptar una nueva forma de aprendizaje que les permita ser más curiosos y creativos y menos parecidos a máquinas de aprendizaje.

La UNESCO prevé que la pandemia será un punto de inflexión para las perspectivas de futuro de 24 millones de estudiantes que podrían no volver a la escuela en 2020 porque algunos países no tienen los recursos para llevar el aula en línea.

Estudiantes que no pueden acceder debido a la falta de políticas que respalden el aprendizaje a distancia digital y por radiodifusión, o a la falta de los recursos domésticos necesarios para recibir la enseñanza digital o por radiodifusiónImage: UNICEF

Por tanto, nuestros sistemas educativos deben afrontar los numerosos desafíos sociales, económicos y del mercado laboral que nos esperan. Los sistemas de los países de bajos ingresos enfrentan presiones excepcionales para mejorar la enseñanza de las competencias del siglo XXI, que incluyen no solo competencias básicas en alfabetización y cálculo, sino también conocimientos técnicos y científicos para la resolución de problemas, así como habilidades blandas para un trabajo en equipo, la colaboración y la resolución eficaz de conflictos.

Motivos para el optimismo

Lo que hemos constatado en las entrevistas en curso con los laureados del Premio Yidan es que todos ellos, pese a las circunstancias actuales, se unen a otros grandes educadores para mantener la esperanza en que el sistema educativo y la experiencia de aprendizaje pueden cambiar tras esta crisis.

Al igual que el Gran Reinicio del Foro Económico Mundial, ellos pueden imaginar un mundo en el que podamos aprovechar la oportunidad de reajustar nuestro sistema global y ayudar a forjar un mundo futuro que sea «más equitativo, inclusivo, sostenible y resiliente». Los desafíos planteados por la COVID-19 han creado un período de descubrimiento y de curiosidad para que reimaginemos la educación.

Han pasado más de medio siglo desde que celebramos el primer Día Internacional de la Alfabetización; que el día en que celebremos la alfabetización universal llegue más pronto.

Acerca de la Fundación del Premio Yidan

Fundada en 2016 por el Dr. Charles CHEN Yidan, uno de los fundadores principales de Tencent, con la misión de crear un mundo mejor a través de la educación.

El Premio Yidan es un premio educativo inclusivo que reconoce a personas o pequeños equipos que han contribuido de manera significativa a la investigación y el desarrollo en materia de educación.

A través de una serie de iniciativas, el premio sirve para establecer una plataforma que permite a la comunidad mundial participar y desempeñar un papel en la filantropía educativa.

La Fundación se ha unido recientemente a la Coalición Mundial por la Educación de la UNESCO.

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