Estos países son los mejores para atraer y desarrollar el talento

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Europa occidental es el principal centro de talento del mundo y supera a otras regiones en la atracción, el desarrollo y la retención de empleados altamente cualificados.

Así lo indica el recién publicado Ranking Mundial del Talento IMD 2018 en el que los países de Europa occidental ocupan nueve de los diez primeros puestos.

La encuesta anual de la escuela de negocios IMD —que tiene campus en Suiza y Singapur— evalúa el desempeño de 63 economías en tres categorías clave: 1) inversión y desarrollo, 2) atractivo y 3) preparación. La posición en el ranking se determina según los resultados en distintas áreas relacionadas con el talento, como la educación, la formación, los programas de aprendizaje, las competencias lingüísticas, la calidad de vida, la remuneración y los tipos impositivos.

Países con las mayores reservas de talento

Image: Ranking Mundial del Talento IMD 2018

Suiza encabeza la clasificación, como lo ha hecho en cada una de las cuatro ediciones anteriores. A pesar del alto coste de vida del país, Suiza ocupa el primer puesto en dos de las tres categorías clave —atractivo y preparación— y el cuarto en inversión y desarrollo.

Los países nórdicos ocupan los otros dos puestos del podio mundial del talento: Dinamarca es segunda y Noruega, tercera, tras subir cuatro puestos respecto al año anterior. La «preparación» de la reserva de talento de Noruega, junto con las mejoras en el gasto público en educación, impulsó el ascenso de este año.

Finlandia y Suecia ocupan el séptimo y el octavo puesto, mientras que Islandia, en el puesto 16, es el único país nórdico fuera de los diez primeros.

A los países de Europa oriental les fue peor: Estonia encabezó el grupo en el puesto 28, seguida de Eslovaquia y Letonia. Los demás países de Europa oriental quedaron en la mitad inferior de la clasificación.

Canadá es el único país no europeo entre los diez primeros: subió cinco puestos hasta alcanzar el sexto, gracias a las mejoras en la calidad de su reserva de talento. Al otro lado de la frontera, Estados Unidos mejoró en las tres categorías y subió cuatro puestos, hasta el 12.º.

En Asia, Singapur y la Región Administrativa Especial de Hong Kong obtuvieron buenos resultados en competitividad por el talento; ambos centros de negocios pueden atraer a profesionales de diversos orígenes internacionales. IMD señaló que la posición de China en la segunda mitad de la clasificación se debe a las dificultades para atraer talento extranjero cualificado y a que el gasto público en educación es inferior al promedio de las economías avanzadas.

Australia superó a su vecina del Pacífico, Nueva Zelanda, aunque ambos países mostraron altos niveles de «preparación» y «atractivo» en cuanto a calidad de vida.

Una leve mejora en la capacidad de Israel para atraer talento internacional altamente cualificado le permitió entrar entre los veinte primeros. Con excepción de Israel, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, los países de Oriente Medio quedaron en la mitad inferior de la clasificación, al igual que las economías latinoamericanas y Sudáfrica, que ocupó el puesto 50.

Prepararse para el lugar de trabajo del futuro

La capacidad de los empleadores para atraer, desarrollar y retener empleados cualificados cobra cada vez más importancia ante los profundos cambios que están transformando el lugar de trabajo.

Impulsada por tecnologías emergentes en campos como la inteligencia artificial y la robótica, la Cuarta Revolución Industrial está transformando los empleos que desempeñamos y la manera de hacerlo.

Los cambios en la división del trabajo entre las personas, las máquinas y los algoritmos implican que los empleadores exitosos deberán atraer a trabajadores con competencias como el pensamiento analítico, el diseño técnico y el aprendizaje activo.

El informe del Foro Económico Mundial El futuro del empleo 2018 señala que tanto empleadores como empleados deberán adoptar la idea del aprendizaje permanente.

No invertir en formación y desarrollo de competencias no solo pondrá a los trabajadores en desventaja, sino que también podría dificultar la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas y dejarlas rezagadas frente a competidores más ágiles.

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