Cómo pueden los juegos llevar la nutrición al siguiente nivel

People shop at a vegetable and fruit market in Amman, Jordan June 6, 2018. REUTERS/Ammar Awad
The nutrition transition has imposed a double burden on many parts of sub-Saharan Africa.Image: REUTERS/Ammar Awad
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El empeoramiento de los hábitos alimentarios entre los jóvenes parece no conocer fronteras geográficas. Mejorar la conducta alimentaria se ha convertido en un desafío crucial de salud pública en todo el mundo.

Esto es especialmente cierto en muchas zonas del África subsahariana (ASS), donde hemos observado una rápida transición de dietas tradicionales saludables a una dieta más occidental, compuesta por alimentos con alto contenido de azúcar, grasas saturadas y sal.

Esta tendencia, generalmente denominada transición nutricional — ha supuesto una doble carga de enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación en el ASS, donde ahora coexisten la malnutrición y la obesidad.

Esta transición afecta a muchos jóvenes, que representan aproximadamente el 33 por ciento (344,4 millones de personas) de la población. Se prevé que el tamaño de este grupo demográfico se duplique y alcance los 605 millones para 2050.

A excepción de Sudáfrica, donde más del 40 por ciento de la población adulta tiene sobrepeso u obesidad, la mayoría de los países del ASS aún se encuentran en las primeras etapas de la transición nutricional.

Esto brinda una oportunidad para aprender de otros países y tomar medidas proactivas para intervenir a edades más tempranas y reducir los daños a la salud de la población.

Acabo de publicar los resultados de un nuevo estudio que documenta la eficacia de un programa de gamificación de la nutrición —Nutrido— para mejorar la conducta alimentaria de los jóvenes en Abuya, Nigeria.

Image: OMS

¿Por qué un juego sobre nutrición?

Dada mi experiencia de más de 10 años trabajando en cuestiones de seguridad alimentaria y de impartir un curso sobre seguridad y soberanía alimentarias en la Universidad de Toronto, una pregunta que escucho a menudo es: ¿Cómo consigo que los jóvenes coman más frutas y verduras y menos comida basura?

Esta pregunta se hizo muy presente durante un estudio de seguridad alimentaria de siete años en nueve países africanos, en el que presencié de primera mano la rápida transición nutricional que se estaba produciendo en numerosos centros urbanos, desde Nairobi hasta Abuya, Ciudad del Cabo y El Cairo.

Image: Wikimedia Commons/Henry M. Trotter

Durante ese mismo período, creció el interés de los jóvenes africanos por los juegos y las plataformas de redes sociales.

Esto planteó la posibilidad de aprovechar esta tendencia para animar a los jóvenes a adoptar hábitos alimentarios más saludables.

Nos preguntamos: ¿Podrían los juegos desempeñar un papel importante en la educación nutricional e incluso contribuir a revertir esta tendencia?

Diseñar para adolescentes

La gamificación de la nutrición puede definirse como la estrategia de emplear elementos del diseño de juegos para mejorar la conducta alimentaria.

Un buen ejemplo es el FIT Game, que ha demostrado aumentar al menos un 30 por ciento el consumo de frutas y verduras entre los niños de primaria de Estados Unidos.

Para estudiar cómo llevar este concepto al contexto del África subsahariana, nuestros equipos de Abuya y Toronto se unieron para desarrollar un programa de gamificación (Nutrido) adaptado a los adolescentes. Consta de un juego de mesa sobre nutrición, clubes estudiantiles y vales canjeables por frutas y verduras.

El juego de mesa incluye un mazo de cartas, dados, fichas, dinero de juguete y una lista de reglas. Los jugadores deben desenvolverse en situaciones como elegir entre comprar una comida saludable o una no saludable (según el dinero de juguete que tengan) o caer en una carta de acción que les pida realizar ejercicios de actividad física (por ejemplo, «Haz 10 flexiones»).

La estrategia principal del juego consiste en comprar cartas de alimentos saludables para conseguir tantos puntos como sea posible. Estos puntos se pueden «canjear» mediante un sistema de vales integrado en el juego para comprar frutas y verduras de verdad en las tiendas escolares asociadas.

Más frutas y verduras

Para probar el impacto de nuestra idea, pusimos en marcha este programa en tres escuelas secundarias de Abuya. Participaron estudiantes, hombres y mujeres, de los cursos 11 y 12.

Cada estudiante participó en una sesión de juego (de 20 a 30 minutos) una vez por semana durante unas seis semanas. Después evaluamos su impacto en los conocimientos nutricionales de los estudiantes, sus actitudes hacia la alimentación saludable y su conducta alimentaria mediante grupos focales semiestructurados.

Estudiantes de los cursos 11 y 12 juegan a Nutrido en Abuya, Nigeria

Un hallazgo importante fue que el juego mejoró la conducta alimentaria, en concreto, el consumo de frutas y verduras. Un estudiante dijo: «Antes a veces me saltaba la fruta, se la daba a alguien, pero ahora me como mi fruta».

Cuando le preguntaron exactamente cómo había cambiado su consumo de fruta, explicó: «En el día a día, diría que una más o menos, pero después del juego, como cinco o cuatro veces».

También se produjo un cambio de conducta: los estudiantes gastaban su propio dinero para comprar fruta en la tienda escolar y dejaban de comprar comida basura. Por ejemplo, una estudiante dijo: «Cuando vamos allí (a la tienda) entre semana, hay una sección de frutas y todo eso, pero antes nadie se fijaba en esa zona. Ahora que Nutrido ha empezado a venir, a la gente le gustan frutas como la manzana; empiezan a aficionarse y a aprender a comer algo de fruta».

Además, los participantes canjearon sus vales de Nutrido para comprar fruta a los comerciantes de las tiendas escolares participantes.

«Que el alimento sea tu medicina»

Los resultados del estudio ya se han publicado en la revista Nutrition and Health, y el programa Nutrido se ha introducido en 10 escuelas secundarias de Abuya.

Hace casi 2.500 años, cuando Hipócrates pronunció la frase «Que el alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento», señalaba el profundo impacto que tiene la nutrición en nuestra salud.

Hasta que comunidades enteras no empiecen a pensar de otra manera sobre su forma de abordar la alimentación, las palabras de Hipócrates serán solo un lema, en lugar de un estilo de vida al que deberíamos aspirar.

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