En África subsahariana, el 92% de las niñas nunca termina la educación secundaria, mientras que actualmente solo el 27% de las mujeres de Asia meridional cuenta con algún tipo de educación postsecundaria.
Las investigaciones muestran que el acceso a una educación superior de calidad mejora los resultados de desarrollo de las personas y las economías.
Los programas centrados en el acceso y en crear entornos propicios para las niñas, mediante becas, clases de habilidades para la vida impartidas por pares o el fomento de una mentalidad de crecimiento, pueden impulsar la participación en la educación.
«La educación es justicia. Dar a todas las personas la oportunidad de ir a la escuela es justicia. Les dice a todos los niños que pertenecen, que son dueños de su destino y que pueden moldearlo», afirma Angeline Murimirwa, laureada en 2020 con el Premio Yidan al Desarrollo Educativo y directora ejecutiva (CEO) de CAMFED.
CAMFED es una organización que ayuda a las niñas del África subsahariana a acceder a la escuela, aprender y salir adelante, y desbloquea su capacidad para liderar. Murimirwa terminó la educación secundaria en Zimbabue gracias al apoyo de CAMFED. Nadie comprende mejor que ella las barreras que pueden impedir que las niñas y las jóvenes reciban una educación. Murimirwa fue una de las primeras jóvenes en recibir apoyo de CAMFED y ahora es su directora ejecutiva, al frente de la importante labor de la organización.
El Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para destacar la labor transformadora de mujeres como Murimirwa, que lideran la creación de sistemas educativos más inclusivos y equitativos y empoderan a la próxima generación de niñas.
Derribar las barreras a la educación
Para cerrar la brecha de género en la educación, debemos ir más allá de simplemente lograr que más niñas permanezcan en la escuela. Deben tener la libertad y los medios para completar todos los niveles educativos y adquirir las habilidades necesarias para afrontar los grandes desafíos del mundo actual y del futuro. Necesitamos crear espacios de aprendizaje seguros que empoderen a las niñas para tomar decisiones sobre sus propias vidas y eliminar las barreras sociales y económicas que se interponen en su educación.
En el África subsahariana, donde el 92% de las niñas nunca termina la educación secundaria, CAMFED ha creado el programa Learner Guide para hacer precisamente eso. El programa capacita a jóvenes que completaron sus estudios con el apoyo de CAMFED para impartir un plan de estudios de habilidades para la vida y bienestar en las escuelas secundarias de sus comunidades.
Las guías de aprendizaje identifican a las niñas que corren el riesgo de abandonar la escuela por motivos socioeconómicos y colaboran con las autoridades locales para garantizar que continúen sus estudios; también las orientan y ayudan a superar los desafíos que puedan afrontar fuera de la escuela.
Invertir en nuestro futuro
Las investigaciones muestran que el acceso a una educación superior de calidad mejora los resultados de desarrollo de las personas y las economías. Un informe de la Fundación del Premio Yidan y el Centro Wittgenstein de Demografía y Capital Humano Global concluyó que dar prioridad a políticas que apoyen la educación de las mujeres mejora sus vidas y, al mismo tiempo, influye en el desarrollo socioeconómico y demográfico de un país.
Aunque empezamos a observar un aumento en la matriculación de mujeres en la educación terciaria, aún queda mucho por hacer. Según datos del Instituto de Estadística de la UNESCO, solo el 9% de las mujeres del África subsahariana y el 27% de las mujeres de Asia meridional cursan actualmente algún tipo de educación postsecundaria.
Para muchas jóvenes, ir a la universidad o continuar sus estudios es un lujo que no pueden permitirse. Las jóvenes de familias con menores ingresos no tienen medios para pagar las matrículas. Como resultado, pueden sentir una enorme presión para ganar dinero y ayudar a sus familias en cuanto terminan la educación secundaria. Aunque hay algunas becas disponibles, la competencia para obtenerlas es feroz.
En Bangladesh, la Asian University for Women (AUW) aborda este problema contactando a mujeres de las comunidades más marginadas. La AUW organiza pruebas de admisión en zonas remotas, como los campamentos de personas refugiadas, y ofrece una beca completa a quienes superan las pruebas. Este programa se financia mediante un modelo que subvenciona de forma cruzada la matrícula de quienes necesitan ayuda con las cuotas pagadas por estudiantes que disponen de más recursos.
Los estudiantes con una mentalidad de crecimiento más desarrollada suelen lograr más y tener ambiciones más audaces que sus pares con una mentalidad fija.
Mabel Woo, secretaria general adjunta, Fundación del Premio Yidan
Fomentar una mentalidad de crecimiento en las niñas
Aunque observemos una mayor paridad de género en la educación, debemos garantizar que las niñas reciban el mismo trato en la escuela. En las aulas, es habitual que los docentes den a los niños más comentarios sobre sus esfuerzos. También se debe dar este tipo de comentarios a las niñas, a quienes a menudo se considera ya muy motivadas, y alentarlas a probar nuevas estrategias después de cometer errores.
Cuando los educadores fomentan una «mentalidad de crecimiento», todos los estudiantes aprenden a ver los reveses y los desafíos como algo que pueden superar. Un estudiante con mentalidad de crecimiento considera que sus talentos y capacidades son cualidades que puede desarrollar, lo que le ayuda a prosperar dentro y fuera del aula.
La profesora Carol Dweck, catedrática Lewis y Virginia Eaton de Psicología en la Universidad de Stanford y laureada en 2017 con el Premio Yidan a la Investigación Educativa, acuñó el término «mentalidad de crecimiento» y ha transformado la manera en que educadores y padres de todo el mundo elogian a los niños. Sus investigaciones han demostrado sistemáticamente que los estudiantes con una mentalidad de crecimiento más desarrollada suelen lograr más y tener ambiciones más audaces que sus pares con una mentalidad fija.
Los docentes desempeñan un papel importante a la hora de alentar a las niñas a convertirse en solucionadoras creativas de problemas, que disfruten del proceso de aprendizaje y tengan confianza para cometer errores. Como dice Dweck: «Los niños viven en un mundo donde deben afrontar desafíos y seguir aprendiendo, no en uno donde puedan salir adelante para siempre con una sola estrategia o conjunto de habilidades».
Empoderar a las futuras líderes
La generación actual de estudiantes influirá profundamente en cuestiones como el cambio climático, el empleo y la tecnología, la salud y el bienestar, y la gobernanza. Desarrollar todo su potenciales esencial para construir un futuro mejor. Debemos garantizar que las niñas y las jóvenes tengan todas las oportunidades educativas y estén empoderadas para contribuir a estas cuestiones fundamentales.
Con el trabajo de Murimirwa y CAMFED, Dweck y la AUW, destacamos a algunas de las agentes del cambio educativo que están allanando un futuro más prometedor para las niñas y las jóvenes y formando a las líderes del presente y del futuro.

