¿Por qué es importante la flexibilidad cognitiva y cómo puede mejorarse?

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COVID-19 has tested our ability to problem solve.Image: Unsplash/Olav Ahrens Røtne
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  • La flexibilidad cognitiva es la capacidad de adaptar nuestro comportamiento para alcanzar objetivos en un entorno nuevo.

  • Puede haber afectado la forma en que las personas afrontaron la pandemia de COVID-19, debido a los nuevos desafíos que planteó.

  • A medida que salimos de la pandemia, debemos asegurarnos de que las personas aprendan a ser cognitivamente flexibles en su forma de pensar, escriben tres expertos.

  • Esto dará a las personas una mayor resiliencia y bienestar en el futuro.

Con frecuencia se considera que el CI es un factor clave del éxito, especialmente en campos como la ciencia, la innovación y la tecnología. De hecho, muchas personas sienten una fascinación sin fin por las puntuaciones de CI de personas famosas. Pero la verdad es que algunos de los mayores logros de nuestra especie se han basado principalmente en cualidades como la creatividad, la imaginación, la curiosidad y la empatía.

Muchos de estos rasgos forman parte de lo que los científicos llaman «flexibilidad cognitiva», una habilidad que nos permite cambiar entre distintos conceptos o adaptar el comportamiento para alcanzar objetivos en un entorno nuevo o cambiante. Se trata, esencialmente, de aprender a aprender y de ser flexibles en la forma en que se aprende. Esto incluye cambiar de estrategias para tomar decisiones de forma óptima. En nuestra investigación en curso, intentamos determinar cómo pueden las personas potenciar mejor su flexibilidad cognitiva.

La flexibilidad cognitiva nos permite darnos cuenta de que lo que hacemos no conduce al éxito y realizar los cambios adecuados para lograrlo. Si normalmente tomas siempre la misma ruta al trabajo, pero ahora hay obras en tu recorrido habitual, ¿qué haces? Algunas personas permanecen rígidas y se aferran al plan original, a pesar del retraso. Las personas más flexibles se adaptan al imprevisto y resuelven el problema para encontrar una solución.

La flexibilidad cognitiva puede haber influido en la forma en que las personas afrontaron los confinamientos de la pandemia, que plantearon nuevos desafíos en torno al trabajo y la escolarización. Algunos de nosotros nos adaptamos a nuestras rutinas para realizar muchas actividades desde casa con más facilidad que otros. Es posible que estas personas flexibles también hayan modificado sus rutinas de vez en cuando, tratando de encontrar formas mejores y más variadas de organizar su día. Otras, en cambio, tuvieron dificultades y acabaron volviéndose más rígidas en su forma de pensar. Mantuvieron las mismas actividades rutinarias, con poca flexibilidad o cambio.

Enormes ventajas

El pensamiento flexible es clave para la creatividad; en otras palabras, la capacidad de pensar en nuevas ideas, establecer conexiones originales entre ideas y crear nuevos inventos. También favorece habilidades académicas y laborales, como la resolución de problemas. Dicho esto, a diferencia de la memoria de trabajo —es decir, cuánto se puede recordar en un momento determinado—, en gran medida es independiente del CI o de «inteligencia cristalizada». Por ejemplo, muchos artistas visuales pueden tener una inteligencia media, pero ser muy creativos y haber producido obras maestras.

Contrariamente a lo que muchas personas creen, la creatividad también es importante en la ciencia y la innovación. Por ejemplo, hemos descubierto que los emprendedores que han creado varias empresas son más cognitivamente flexibles que los directivos de edad y CI similares.

¿Hace la flexibilidad cognitiva que las personas sean más inteligentes de una forma que no siempre recogen las pruebas de CI? Sabemos que conduce a una mejor «cognición fría», es decir, el pensamiento no emocional o «racional», a lo largo de toda la vida. Por ejemplo, en los niños conduce a mejores habilidades de lectura y un mejor rendimiento escolar.

Puede también ayudar a proteger frente a diversos sesgos, como el sesgo de confirmación. Esto se debe a que las personas cognitivamente flexibles son mejores para reconocer posibles fallos en sí mismas y para utilizar estrategias que les permitan superarlos.

La flexibilidad cognitiva puede tener un efecto positivo sobre los sesgos inherentes y los rasgos de personalidad indeseables.

La flexibilidad cognitiva también se asocia con una mayor resiliencia frente a acontecimientos vitales negativos, así como con una mejor calidad de vida en las personas mayores. Incluso puede ser beneficiosa en la cognición emocional y social: los estudios han demostrado que la flexibilidad cognitiva tiene una fuerte relación con la capacidad para comprender las emociones, los pensamientos y las intenciones de los demás.

Lo contrario de la flexibilidad cognitiva es la rigidez cognitiva, que se observa en diversos trastornos de salud mental, entre ellos el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno depresivo mayor y el trastorno del espectro autista.

Los estudios de neuroimagen han demostrado que la flexibilidad cognitiva depende de una red de regiones cerebrales frontales y «estriatales». Las regiones frontales se asocian con procesos cognitivos superiores, como la toma de decisiones y la resolución de problemas. Las regiones estriatales, en cambio, están vinculadas a la recompensa y la motivación.

Existen varias formas de evaluar objetivamente la flexibilidad cognitiva de las personas, entre ellas el Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin y la CANTAB Intra-Extra Dimensional Set Shift Task.

Potenciar la flexibilidad

La buena noticia es que parece posible entrenar la flexibilidad cognitiva. La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, es una terapia psicológica basada en la evidencia que ayuda a las personas a cambiar sus patrones de pensamiento y de comportamiento. Por ejemplo, una persona con depresión que lleva una semana sin recibir noticias de un amigo puede atribuirlo a que este ya no le aprecia. En la TCC, el objetivo es reconstruir su forma de pensar para considerar opciones más flexibles, como que el amigo esté ocupado o no pueda ponerse en contacto.

El aprendizaje estructural —la capacidad de extraer información sobre la estructura de un entorno complejo y descifrar flujos de información sensorial inicialmente incomprensibles— es otra posible vía a seguir. Sabemos que este tipo de aprendizaje implica regiones cerebrales frontales y estriatales similares a las de la flexibilidad cognitiva.

En una colaboración entre la Universidad de Cambridge y la Universidad Tecnológica de Nanyang, actualmente estamos trabajando en un experimento en el «mundo real» para determinar si el aprendizaje estructural puede, de hecho, mejorar la flexibilidad cognitiva.

Los estudios han demostrado los beneficios del entrenamiento de la flexibilidad cognitiva, por ejemplo en niños con autismo. Tras entrenar la flexibilidad cognitiva, los niños mostraron no solo un mejor rendimiento en tareas cognitivas, sino también una mejor interacción social y comunicación. Además, se ha demostrado que el entrenamiento de la flexibilidad cognitiva es beneficioso para los niños sin autismo y en las personas mayores.

A medida que salimos de la pandemia, tendremos que asegurarnos de que, al enseñar y formar en nuevas habilidades, las personas también aprendan a ser cognitivamente flexibles en su forma de pensar. Esto les proporcionará una mayor resiliencia y bienestar en el futuro.

La flexibilidad cognitiva es esencial para que la sociedad prospere. Puede ayudar a maximizar el potencial de las personas para crear ideas innovadoras e inventos creativos. En definitiva, son cualidades como estas las que necesitamos para resolver los grandes desafíos de hoy, entre ellos el calentamiento global, la preservación del mundo natural, la energía limpia y sostenible y la seguridad alimentaria.

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