Cómo pueden beneficiarse los niños de las escuelas urbanas al aprender en la naturaleza

Children camp entertainment activity.
Learning outdoors can enrich a child's education.Image: Artem Kniaz/Unsplash
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  • Aprender en la naturaleza puede mejorar la salud, la capacidad de atención, las habilidades sociales y el bienestar general de los niños. Sin embargo, en las zonas urbanas no es tan fácil llevarlo a cabo.

  • Investigaciones recientes mostraron que, aunque los docentes tenían muchas ganas de enseñar al aire libre, les faltaba confianza para llevarlo a cabo y ocuparse de la logística.

  • Impartir educación al aire libre lo más cerca posible del recinto escolar ayudó a reducir la aprensión de los docentes ante las sesiones.

Los niños prosperan cuando aprenden en la naturaleza. Puede mejorar su salud, capacidad de atención y sus habilidades sociales. La enriquecedora experiencia del aprendizaje al aire libre también puede mejorar significativamente el estado de ánimo y el bienestar de los niños, y estos efectos duran durante el año académico.

Sin embargo, los docentes no dirigen tantas actividades de aprendizaje al aire libre como les gustaría. En una encuesta de 2018 realizada por Semble (antes Project Dirt), una plataforma para grupos comunitarios, el 81% de los docentes de Inglaterra dijeron que querían dedicar más tiempo a impartir clases al aire libre. En las zonas urbanas, impartir clases al aire libre puede ser aún más difícil debido al acceso insuficiente a parques y otros espacios al aire libre.

Llevé a cabo una investigación para averiguar cómo puede impartirse el aprendizaje en la naturaleza en las escuelas urbanas y por qué algunas escuelas se muestran reacias a ofrecer actividades al aire libre. Hice un seguimiento de un proyecto piloto de 12 meses llamado Growing Among Trees, que ofreció actividades al aire libre a escuelas urbanas de Islington, Greenwich y Reading. Participaron seis escuelas primarias, una secundaria y dos escuelas especiales.

Con el tiempo, las sesiones pasaron de estar a cargo de proveedores externos a ser dirigidas por docentes. Analicé las notas de las sesiones, recopilé opiniones y realicé entrevistas y grupos focales.

Las actividades incluían conocer los árboles, construir un refugio en grupo, aprender sobre los hábitats y plantar árboles. Los alumnos también participaron en actividades vinculadas al currículo nacional, como identificar especies y aprender sobre las propiedades de distintos materiales.

En muchos casos, las actividades se realizaron en el recinto escolar. Los profesionales de Growing Among Trees identificaron elementos naturales en las escuelas, que podían ser campos deportivos, parterres o incluso zonas con plantas en macetas o árboles. Si no había espacios verdes dentro del recinto escolar, las actividades se realizaban en parques u otras zonas verdes a las que se pudiera llegar caminando.

Observé que, después de estas actividades, los alumnos y los docentes estaban contentos, muy implicados, creativos y entusiasmados por pasar más tiempo en la naturaleza. Un docente de primaria dijo:

[Los alumnos] estaban muy concentrados, [mostraban] destreza motriz fina y habilidades comunicativas, usaban herramientas, compartían, colaboraban y trabajaban en equipo […]. Estas actividades también son importantes para la escritura. Les aportan muchísimas ideas y les ayudan a ser más creativos. La naturaleza, la música y los árboles les sirvieron de inspiración.

Otro docente de primaria comentó:

Esto les brinda algo que no pueden comprender en el aula: la responsabilidad por la naturaleza, el respeto por ella; valoran los recursos naturales. […] En poco tiempo se puede ver cómo estar en un entorno natural fomenta su bienestar general.

Superar los obstáculos

Sin embargo, mi investigación identificó tres razones principales por las que las escuelas podrían mostrarse reacias a ofrecer actividades de aprendizaje al aire libre a los alumnos. A los docentes y los alumnos les costaba organizar los aspectos prácticos de impartir clases al aire libre, como vestir a los niños con botas de agua y ropa impermeable. A los docentes también les entusiasmaba menos la enseñanza al aire libre, o quizá les generaba aprensión. Por último, les faltaba confianza para reproducir con un alto nivel las actividades dirigidas por organizaciones externas cuando impartían las clases por su cuenta. Un docente de primaria dijo:

Siempre me ha interesado mucho la educación al aire libre, pero empecé a ponerme muy nerviosa al pensar en cómo llevarla a la práctica. Personalmente, no tenía confianza para llevarlos afuera.

A medida que pasaban las semanas, se superaron estos obstáculos. La planificación y la preparación se volvieron más eficientes, y los docentes se implicaron más y ganaron confianza para enseñar al aire libre. Un docente dijo:

Recuerdo aquel caótico primer día en que tenían que ponerse las botas de agua y la ropa impermeable. Pero fue increíble ver lo rápido que aprendieron a hacerlo y lo independientes que eran. Y eso me hace sentir que ahora es algo que podemos hacer como docentes.

El enfoque gradual, por el que los docentes fueron asumiendo poco a poco la dirección de las sesiones, les ayudó a ganar confianza. También observé que impartir educación al aire libre lo más cerca posible del recinto escolar ayudaba a reducir la aprensión de los docentes ante las sesiones.

Para las escuelas urbanas, ofrecer a los niños una experiencia en la naturaleza puede ser tan sencillo como identificar los elementos naturales que hay en el recinto escolar, hacerse cargo de ese espacio natural y cuidarlo.

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