Este siglo se han llevado a cabo muchos experimentos basados en IA para crear «tutores inteligentes».
Un académico afirma que ChatGPT podría utilizarse para ayudar a los estudiantes a aprender, pero no en su estado actual.
Sin embargo, la historia y la investigación sobre los tutores inteligentes muestran que, con un diseño adecuado que aproveche el potencial de los chatbots, el aprendizaje más profundo e individualizado puede estar al alcance de casi cualquiera.
Imagina un tutor particular que nunca se cansa, tiene acceso a ingentes cantidades de datos y es gratuito para todos. En 1966, Patrick Suppes, profesor de Filosofía de Stanford, hizo precisamente eso cuando hizo esta predicción: algún día, la tecnología informática evolucionaría hasta permitir que «millones de escolares» tuvieran acceso a un tutor personal. Dijo que las condiciones serían como las de el joven príncipe Alejandro Magno recibiendo clases de Aristóteles.
Ahora, ChatGPT, un nuevo chatbot basado en inteligencia artificial con capacidades conversacionales avanzadas, podría llegar a convertirse en un tutor así. ChatGPT ha recopilado enormes cantidades de datos sobre una amplia variedad de temas y puede aprobar exámenes de posgrado. Como investigador que estudia cómo pueden utilizarse los ordenadores para ayudar a las personas a aprender, creo que ChatGPT puede ayudar a los estudiantes a destacar académicamente. Sin embargo, en su forma actual, ChatGPT no logra mantenerse centrado en una tarea concreta, y mucho menos dar clases particulares.
Mucho antes de que internet se convirtiera en una red comercial mundial en la década de 1990, especialistas en Filosofía, Ingeniería e Inteligencia Artificial ya imaginaban usar el ordenador como «tutor inteligente». Creo que las lecciones aprendidas al desarrollar aquellos primeros sistemas de tutoría pueden ayudar a entender cómo pueden aprovechar mejor los estudiantes y los educadores ChatGPT como tutor en el futuro.
Los ordenadores como tutores
Suppes —profesor de Filosofía de Stanford— fue pionero de un campo llamado «enseñanza asistida por ordenador». Desarrolló algunos de los primeros programas educativos. Estos ofrecían enseñanza individualizada por ordenador y permitían que los estudiantes obtuvieran mejores resultados en los exámenes que quienes no utilizaban el programa. Trabajé para Suppes en el desarrollo de software y otros programas en línea entre 2004 y 2012.
Desde entonces, los experimentos para crear «tutores inteligentes» que ayudaran a los estudiantes han impulsado avances en inteligencia artificial, redes sociales y hardware informático. Hoy, la capacidad de ChatGPT para redactar ensayos, responder preguntas filosóficas y resolver problemas de programación informática quizá permita alcanzar por fin el objetivo de Suppes: ofrecer tutoría verdaderamente personalizada por ordenador.
Primeras versiones del aprendizaje personalizado
En 1972 se presentó un nuevo sistema de aprendizaje personalizado llamado PLATO, sigla de Programmed Logic for Automated Teaching Operations (lógica programada para operaciones de enseñanza automatizada). Fue el primer sistema de aprendizaje personalizado de este tipo disponible de forma generalizada.
Creado por Don Bitzer, profesor de Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Illinois, PLATO permitía que hasta 1.000 estudiantes iniciaran sesión simultáneamente en un ordenador central. Cada estudiante podía completar distintos cursos en línea de idiomas extranjeros, música, matemáticas y muchas otras materias, mientras recibía comentarios del ordenador sobre su trabajo.
PLATO permitía a los estudiantes alcanzar el mismo nivel de rendimiento que en las clases presenciales en menos tiempo. Además, la mayoría prefería esta modalidad de enseñanza a asistir a una clase magistral numerosa. Sin embargo, el sistema era demasiado caro para que lo utilizaran muchas universidades. Cada terminal informático se comercializaba por más de 8.000 dólares estadounidenses —unos 58.000 dólares actuales—, y se cobraban tarifas adicionales a las escuelas cada vez que un estudiante utilizaba el sistema. Aun así, el éxito de PLATO entre los estudiantes inspiró a varias empresas a crear programas que ofrecían un tipo de tutoría similar, entre ellas College Curriculum Corporation, cofundada por Suppes.
Marcas populares de ordenadores personales, como Apple y Commodore, anunciaban la disponibilidad de programas educativos como motivo para que las familias invirtieran en un ordenador para el hogar.
En 1985, investigadores de la Universidad Carnegie Mellon diseñaban programas que incorporaban avances en inteligencia artificial y psicología cognitiva. Afirmaban que la tecnología del momento había avanzado hasta permitir diseñar sistemas informáticos capaces de ser tan eficaces como los tutores humanos. Sin embargo, aunque entonces había más de 10.000 programas educativos disponibles, muchos eran de calidad bastante baja y no ofrecían tutoría real.
Aunque los diseños más avanzados de los programas educativos desarrollados en Carnegie Mellon permitían que los estudiantes aprendieran mucho más que en las aulas tradicionales, no se utilizaron de forma generalizada en las escuelas.
En las décadas de 1980 y 1990, una escuela necesitaba un número considerable de estaciones de trabajo informáticas caras y potentes para que los estudiantes utilizaran un tutor inteligente. Hoy, los ordenadores son mucho más potentes y mucho menos costosos.
Además, los primeros tutores inteligentes se utilizaban principalmente en cursos de matemáticas, ciencias y tecnología, lo que limitaba su atractivo. Los estudiantes no podían hacer preguntas a los programas, aunque sí recibían comentarios sobre sus respuestas a cuestionarios y exámenes.
En 2001, la siguiente generación de sistemas de tutoría inteligente ya podía mantener conversaciones escritas en inglés con los estudiantes. Estos sistemas, primeros chatbots, aprovechaban los avances en procesamiento del lenguaje natural para dialogar con los estudiantes sobre diversos temas. Cada sistema estaba diseñado específicamente para una materia, como la física. Para añadir otra materia, como el inglés, se necesitaba un sistema de tutoría especializado propio.
En los años siguientes se produjeron tres avances que permitieron dar un gran paso hacia el sueño de la tutoría por ordenador. El primero fue la disponibilidad de internet de banda ancha, más rápido que las conexiones telefónicas de la década de 1990. El segundo fue la reducción del coste de los ordenadores más potentes. El tercero fue la inversión de las empresas tecnológicas y la financiación pública de la investigación universitaria en inteligencia artificial, que condujeron al desarrollo de lo que hoy llamamos chatbots.
Los primeros chatbots
En 2007, los primeros chatbots de IA ofrecían tutoría guiando a los estudiantes mientras respondían preguntas. Las investigaciones mostraron que estos chatbots favorecían resultados de aprendizaje similares a los que se obtenían con tutores humanos. Aun así, el uso de la tecnología de chatbots para ofrecer tutoría era principalmente experimental.
Durante la década de 2010, las redes sociales y los avances en inteligencia artificial cambiaron drásticamente la forma en que las personas interactúan con la tecnología. Los chatbots se integran en muchos aspectos de nuestra vida y ya no son experimentales. Ahora la gente habla con sus teléfonos, sus coches y sus electrodomésticos. Muchas personas tienen asistentes virtuales en casa. Pueden pedir indicaciones o respuestas a preguntas sencillas de los deberes a Alexa, Siri o Google.
Hoy, ChatGPT cuenta con capacidades avanzadas que permiten conversaciones más complejas y puede ofrecer tutoría individualizada, tal como predijo Suppes en 1966.
Le pregunté a ChatGPPT por qué sería un buen tutor y respondió: «Soy un buen tutor para un estudiante porque puedo comprender y responder a una amplia variedad de preguntas e indicaciones, y ofrecer información detallada y precisa sobre muchos temas. Además, puedo comunicar esa información de forma clara y fácil de entender, para que esté al alcance de estudiantes con cualquier nivel de comprensión. Como soy un modelo de aprendizaje automático, también puedo proporcionar mucha información con rapidez y eficiencia, lo que puede ser especialmente útil para los estudiantes que intentan aprender mucho material nuevo en poco tiempo».
En cambio, Siri dijo: «Mmm… No tengo una respuesta para eso. ¿Hay algo más en lo que pueda ayudarte?»
Las investigaciones recientes sobre el uso de chatbots en cursos universitarios muestran que la forma de utilizarlos es importante para animar a los estudiantes a aprender con mayor profundidad. Por ejemplo, los chatbots de IA permitieron mejorar significativamente el aprendizaje en un curso de posgrado de computación en la nube en Carnegie Mellon. Estas mejoras se produjeron cuando los chatbots pidieron a los estudiantes que desarrollaran un argumento existente o aportaran más información sobre una afirmación que habían hecho. En este caso, el chatbot hizo una pregunta al estudiante, y no al revés.
A muchos educadores les preocupa que los estudiantes aprendan menos con ChatGPT porque puede utilizarse para hacer trampas en tareas y trabajos. A otros les preocupa que ChatGPT dé respuestas incorrectas o difunda información errónea.
Sin embargo, la historia y la investigación sobre los tutores inteligentes muestran que un diseño adecuado que aproveche el potencial de chatbots como ChatGPT puede poner el aprendizaje más profundo e individualizado al alcance de casi cualquiera. Por ejemplo, si se utiliza ChatGPT para hacer a los estudiantes preguntas que los animen a revisar o explicar su trabajo, los estudiantes lograrán mejores resultados de aprendizaje. Como ChatGPT tiene acceso a muchos más conocimientos de los que tuvo Aristóteles, tiene un gran potencial para ofrecer tutoría a los estudiantes y ayudarlos a aprender más de lo que aprenderían de otro modo.

