¿Pueden los sindicatos de docentes ayudar a mejorar la educación en el mundo árabe?

¿Pueden los sindicatos de docentes ayudar a mejorar la educación en el mundo árabe?
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En muchos países de Oriente Medio y el Norte de África (MENA), y de hecho en todo el mundo, los docentes —que desempeñan un papel fundamental en cualquier iniciativa para mejorar la calidad de la educación— no han estado oficialmente representados en el diseño de programas gubernamentales clave destinados a reformar la educación.

Uno de los principales obstáculos es que las organizaciones que representan a los docentes, sus sindicatos, suelen mantener una relación de confrontación con los gobiernos. Pero eso podría estar cambiando.
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Cada vez hay más experiencias en todo el mundo que muestran que la colaboración constructiva con los sindicatos de docentes puede generar resultados positivos para los estudiantes. Está en marcha un nuevo movimiento, conocido como sindicalismo profesional o «nuevo», centrado en desarrollar esta relación. Celebramos una conferencia en Casablanca para explorar qué podría significar este nuevo movimiento para el mundo árabe, y los resultados fueron reveladores.

Nos reunimos con ALESCO y la Queen Rania Teacher Academy, ambos socios de la Agenda Regional Árabe para Mejorar la Calidad de la Educación (ARAIEQ), para reunir a 40 representantes sindicales de 11 países árabes. Fue la primera iniciativa de este tipo en MENA y reveló un cambio en la forma en que los sindicatos de docentes de la región conciben su función. El potencial de avanzar hacia el nuevo fenómeno mundial del sindicalismo progresista quedó patente en el compromiso común de mejorar la calidad de la educación y de verse como socios para la reforma o, incluso, como fuente de reformas.

La conferencia también contó con varias voces internacionales del nuevo movimiento. Nina Bascia, de la Universidad de Toronto, afirmó que la relación entre los gobiernos y los sindicatos de docentes no tiene por qué caracterizarse necesariamente por la confrontación o el distanciamiento. De hecho, en varios países los sindicatos de docentes han adoptado con éxito una tercera estrategia: tomar la iniciativa y acercarse a otras partes interesadas, especialmente a los padres. Bascia habló de la Alberta Teachers Association de Canadá, que puso en marcha un ambicioso programa de defensa de la calidad de la educación y finalmente consiguió financiación adicional para el sector.

Mark Simon, dirigente de un sindicato de docentes de Estados Unidos, defendió que el papel de los sindicatos se amplíe más allá de la protección de sus miembros para abarcar también la mejora de la educación y el avance de la profesión, así como el acercamiento a los estudiantes y sus familias y la promoción de la equidad.

«El objetivo es que los sindicatos de docentes adopten un enfoque más constructivo, objetivo y participativo en sus relaciones con los gobiernos y con sus propias bases», dijo Simon, «de modo que, en vez de oponerse a las reformas, señalen qué falla en ellas y mantengan una mirada crítica sobre el desempeño de sus propias organizaciones afiliadas. Esto no solo les ayudará a mejorar su imagen pública como actores eficaces de la sociedad civil que se esfuerzan por elevar la calidad de la enseñanza, sino que también consolidará su posición para reclamar mejores condiciones laborales.»

A partir del caso del condado de Montgomery, cerca de Washington D. C., Simon señaló que las Escuelas Públicas del Condado de Montgomery establecieron un sistema de Asistencia y Evaluación entre Pares para Docentes (PAR), supervisado conjuntamente por la dirección y el sindicato. Su principal característica es un equipo de docentes experimentados y altamente cualificados (docentes consultores) encargados de apoyar la mejora docente y evaluar a los docentes (también pueden recomendar la renovación o la rescisión de contratos). El sistema PAR obtuvo resultados positivos: menos rotación de docentes, mejores resultados estudiantiles y brechas de rendimiento más reducidas.

Fueron casos interesantes, pero me inspiraron especialmente las experiencias prometedoras que también surgieron en la región de MENA. En Marruecos, por ejemplo, el sindicato docente de la Federación Democrática del Trabajo se asoció con varios socios internacionales para intentar reducir el abandono escolar en zonas pobres mediante formación y apoyo a docentes, estudiantes, padres y ONG locales. Otro buen ejemplo fue la Asociación de Docentes de Kuwait, que ya ha puesto en marcha un programa de desarrollo profesional y materiales de apoyo a la enseñanza. Y en Egipto, el sindicato de docentes tiene un plan ambicioso: construir centros de formación docente en cada gobernación.

Se perfilan tres líneas concretas de acción para el futuro: aumentar la participación de los docentes en actividades de desarrollo profesional; asumir un papel de liderazgo para facilitar y difundir la innovación educativa entre los profesionales de las escuelas; y contribuir a un debate público sobre educación más rico y mejor informado.

Sin embargo, la colaboración constructiva entre gobiernos y sindicatos de MENA para elevar la calidad de la educación sigue siendo más la excepción que la norma. Los docentes de secundaria han estado en huelga durante varios días en este curso escolar en Túnez. Sus representantes sindicales sostienen que comprenden y conocen mejor lo que ocurre realmente en las escuelas y las aulas y que, por ello, deben ser socios de pleno derecho en toda reforma educativa. «Tenemos una visión para el sector y hemos elaborado un conjunto integral de reformas», dijo Noureddine Chamengui, de la Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT): « Queremos tener un lugar en la mesa». Está claro que en muchos países aún queda un largo camino por recorrer.

¿Qué creen que hace falta para mejorar la calidad de la educación en la región y pueden los sindicatos desempeñar un papel constructivo en ese proceso? Cuéntennoslo, por favor.

Esta publicación apareció originalmente en Voces y perspectivas: Oriente Medio y Norte de África de The World Bank. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Kamel Braham es líder de programas del Banco Mundial con sede en Rabat, Marruecos.

Imagen: Estudiantes asisten a una clase en su escuela en Saná, Yemen. REUTERS/Khaled Abdullah

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