¿Puede reducir las tasas de VIH una mayor escolarización?

¿Puede reducir las tasas de VIH una mayor escolarización?
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La asociación entre la escolarización y el riesgo de contraer el VIH ha sido objeto de un intenso debate durante más de dos décadas. Desde hace mucho se sugiere que la educación formal actúa como una «vacuna social» para reducir la propagación del VIH, porque puede proporcionar a los jóvenes más información sobre el virus y sobre cómo protegerse para no infectarse.

Sin embargo, ha resultado difícil aislar el efecto de la educación sobre el riesgo de contraer el VIH de la compleja red de otros factores causales, como la motivación personal, los rasgos psicológicos, la situación socioeconómica y los antecedentes familiares.

Nuestro nuevo estudio, publicado en The Lancet Global Health, presenta lo que creemos que es la primera evidencia causal de que la educación formal es un determinante estructural importante de la infección por VIH y de que esta relación es causal.

El estudio, realizado por un equipo de investigación con sede en la Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston University y Botswana Harvard Partnership, concluyó que un año adicional de educación secundaria reduce el riesgo de contraer el VIH, especialmente en las niñas.

El panorama del VIH en Botsuana

Se han logrado enormes avances en la lucha contra el VIH, pero sigue siendo un problema importante de salud mundial. Cada año, más de dos millones de personas se infectan por primera vez . En Botsuana, en 2013, alrededor del 22 % de las personas de entre 15 y 49 años eran seropositivas, lo que significa que el país tiene una de las tasas de infección más altas del mundo.

Cuando no hay datos de ensayos a gran escala, los científicos sociales cuantitativos a veces utilizan una técnica estadística que aprovecha los «experimentos naturales» para evaluar vínculos causales. En nuestra investigación se utilizó esta técnica para examinar una reforma educativa de 1996 que exigía que los alumnos de Botsuana completaran el grado 10 para obtener un certificado de educación secundaria básica.

Otro efecto de la política es que algunos estudiantes que continuaron hasta el grado 10 probablemente descubrieron que les gustaba la escuela y quisieron seguir estudiando durante los grados 11 y 12. La política dio lugar a casi un año adicional de escolarización entre los adolescentes.

Utilizando datos de unas 7000 personas que participaron en las encuestas sobre el impacto del sida de Botsuana, nuestra investigación comparó a quienes tenían edad suficiente para haberse beneficiado de la reforma escolar con quienes no. Se examinó su estado serológico respecto del VIH aproximadamente una década después de terminar la escuela.

De ello se desprendió que pasar ese año adicional en la educación secundaria redujo en aproximadamente un tercio el riesgo de infección por VIH entre los estudiantes una década después. Los efectos fueron especialmente marcados en las mujeres.

Pero ¿cómo funciona?

La pregunta es exactamente cómo reduce la educación formal el riesgo de contraer el VIH. En 1996, Botsuana no tenía un plan de estudios nacional sobre el VIH, así que lo que observamos no es el efecto de una educación específica sobre el VIH, sino de la educación en general. Entonces, ¿qué obtienen o desarrollan las personas al pasar más tiempo en la escuela?

Una mayor educación puede mejorar las perspectivas laborales, lo que podría ser especialmente importante para las mujeres. En el África subsahariana, las mujeres a menudo se encuentran en relaciones sexuales de dependencia económica en las que no necesariamente tienen suficiente poder para exigir el uso del preservativo o evitar de otras maneras el riesgo de infección por VIH.

Las investigaciones también han demostrado que las niñas que completan la educación primaria y secundaria tienen menos embarazos no deseados, lo que sugiere que quizá practiquen sexo seguro con mayor frecuencia.

La escolarización adicional también puede mejorar las habilidades cognitivas que ayudan a las personas a tomar mejores decisiones. A esa edad, los estudiantes están formando un sentido de quiénes son y de cómo será su futuro: ¿tendrán una carrera profesional, se centrarán en encontrar pareja y formar una familia, o combinarán estos caminos?

En este momento no conocemos la respuesta, pero las próximas investigaciones abordarán las vías causales entre la educación formal y el riesgo de infección por VIH.

Estos resultados sugieren que mejorar el acceso a la educación secundaria debería considerarse, junto con la circuncisión y el tratamiento como prevención, uno de los pilares de las estrategias combinadas de prevención del VIH en países donde su prevalencia es alta.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autores: Jan-Walter De Neve es estudiante de doctorado en Salud Global del Departamento de Salud Global y Población de la Harvard T.H. Chan School of Public Health. Jacob Bor, ScD, SM, es profesor adjunto del Departamento de Salud Internacional y del Centro para la Salud y el Desarrollo Global de Boston University.

Imagen: Un voluntario que vive con VIH/sida forma símbolos del sida con cintas rojas durante un programa de vacunación organizado por la organización no gubernamental «Sngobadho» (Juntos) en su oficina, a las afueras de la ciudad nororiental india de Siliguri, el 5 de agosto de 2008. REUTERS/Rupak De Chowdhuri.

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