Aunque las alianzas público-privadas (APP) han sido una característica central de los esfuerzos de muchos gobiernos por mejorar el acceso a los servicios de salud y los resultados sanitarios de sus ciudadanos, las APP en educación aún están en sus comienzos. Ante los enormes desafíos que enfrenta la educación en todo el mundo —aumentar el acceso, mejorar los resultados de aprendizaje y adaptar los planes de estudio a las necesidades de la sociedad y del mercado laboral—, el interés por las APP en educación ha ido creciendo recientemente. Aumentar el acceso a la educación infantil, mejorar los resultados de aprendizaje en los niveles de K-12 o hacer que la educación y formación técnica y profesional (EFTP) resulte más atractiva para los jóvenes y más pertinente para los empleadores son buenos ejemplos de ámbitos en los que las APP en educación pueden ser una herramienta para aportar una solución.
Como resultado, cada vez más gobiernos y donantes las respaldan. Sin embargo, la presencia de las APP en educación sigue siendo muy inferior a la de los sectores de la salud y otros. Entonces, ¿qué lecciones puede aprender el sector educativo del sector de la salud sobre las APP?
Las políticas y regulaciones del sector son importantes, pero los países deben examinar otros sectores para identificar y eliminar las limitaciones
El apoyo a las transacciones y el fortalecimiento de capacidades permiten a los gobiernos alcanzar sus objetivos
La inversión en el sector privado es fundamental para ampliar la escala
Política
Es fundamental que el entorno regulatorio fomente la entrada de proveedores privados y, al mismo tiempo, garantice la prestación de bienes y servicios de alta calidad. Sin embargo, las buenas intenciones pueden verse frustradas si la legislación y las regulaciones nacionales no están debidamente coordinadas. A principios de la década de 1990, el Gobierno de Colombia quería introducir medicamentos genéricos para ampliar el acceso de sus ciudadanos a medicamentos de bajo costo. Pero los elevados aranceles sobre los principios activos necesarios para los genéricos y el costo de registrar cada nuevo producto obstaculizaron sus esfuerzos. El Gobierno respondió con un enfoque regulatorio gradual, y la coordinación entre departamentos permitió reducir los aranceles. La proporción de genéricos adquiridos en el mercado local aumentó considerablemente: pasó de menos del 5 % en 1992 a más del 66 % en 2009 y al 90 % en 2011. De manera similar, en educación, los requisitos para registrar escuelas suelen ser engorrosos y los aranceles elevan el costo de los insumos. Para ayudar a los gobiernos a alcanzar sus objetivos nacionales en materia de educación, el Grupo Banco Mundial aprovecha tanto su experiencia en APP como su amplia trayectoria en políticas públicas para ayudarles a evaluar su entorno regulatorio de manera más amplia y sacar el máximo provecho de las APP.
Transacciones
El apoyo a las transacciones y el fortalecimiento de capacidades también son fundamentales para establecer una APP exitosa. Los gobiernos que participan en APP por primera vez, o que emprenden modelos innovadores, suelen necesitar apoyo externo adicional. Por ejemplo, el Gobierno de Andhra Pradesh quería mejorar el acceso de sus ciudadanos más pobres a los servicios de diagnóstico. Se trataba de un enfoque nuevo para el Gobierno, que invitó a la Corporación Financiera Internacional a brindar asesoramiento sobre la transacción. El proyecto permitió prestar servicios con éxito a las personas pobres por aproximadamente la mitad del precio de mercado original y ayudó al Gobierno a atender a un mayor número de pacientes desatendidos con el presupuesto asignado. El apoyo a las transacciones y el fortalecimiento de capacidades son más habituales en el sector de la salud, pero también se aplicarían en educación principios similares para evaluar las opciones de APP (instituciones educativas contratadas, escuelas concertadas o programas de vales). La CFI ha empezado recientemente a prestar este apoyo en el sector educativo; un ejemplo innovador son las escuelas de Belo Horizonte en Brasil.
Inversión
Las APP solo pueden funcionar si el sector privado ya cuenta con capacidad suficiente o si existen medios para desarrollarla de forma sostenida mediante inversiones adicionales. La inversión del sector privado es importante para garantizar que haya suficientes proveedores privados de alta calidad y que las APP puedan ampliarse. Por ejemplo, el Gobierno de Tanzanía quería reducir la prevalencia de la malaria aumentando el uso de mosquiteros tratados con insecticida. Una innovación de una empresa japonesa permitió producir mosquiteros tratados con insecticida que duran mucho más que los tradicionales. La inversión externa facilitó la transferencia de tecnología (sin regalías) a cuatro fabricantes locales, además de apoyo para comprar la maquinaria necesaria y obtener la certificación de garantía de calidad. Para 2008, las cuatro empresas empleaban a 3.000 trabajadores y producían más de 10 millones de mosquiteros al año, que se vendían a través de una red de 200 mayoristas y 6.400 minoristas. La CFI, mediante sus inversiones en educación, también ayuda a ampliar la escala de las innovaciones educativas a través de Bridge Academies en Kenya y Laureate International, uno de los muy pocos proveedores de educación que gestionan algunos de los Colegios de Excelencia en Arabia Saudita en el marco de un programa de APP.
Las APP del sector de la salud ofrecen ejemplos, tanto positivos como negativos, de los que el sector educativo puede aprender, que puede adaptar y sobre los que puede construir. Entonces, ¿qué se necesitaría para que las APP en educación tengan un mayor impacto en los próximos años? Desde nuestra perspectiva, sería necesario coordinar las políticas, las soluciones y la financiación. En el Grupo Banco Mundial, eso implicaría reunir a la Práctica Global de Educación, el Área de Soluciones Transversales de APP, los Servicios de Asesoría de la CFI y las inversiones de la CFI, junto con socios públicos y privados. ¿Qué se necesitaría desde su perspectiva?
Esta publicación apareció originalmente en The World Bank Blog
Autoría: Laura Lewis es consultora de educación en la Red de Desarrollo Humano del Grupo Banco Mundial.
Imagen: Lápices de colores en una caja de madera en una escuela infantil. REUTERS/Michaela Rehle

