Estudiantes de California, pueden pulsar el botón de repetición de la alarma. Una nueva ley firmada por el gobernador Gavin Newsom el domingo retrasará el horario de inicio de las escuelas públicas para ayudar a los niños a dormir más.
La ley impide que las escuelas intermedias comiencen antes de las 8:00 h, mientras que las escuelas secundarias deben esperar hasta las 8:30 h para empezar las clases. Esto significa que alrededor de la mitad de las escuelas de California deberán retrasar la hora de entrada 30 minutos o menos, según un análisis legislativo (PDF), mientras que una cuarta parte tendrá que esperar entre 31 y 60 minutos adicionales para empezar.
Los centros educativos tienen hasta el 1 de julio de 2022 para cumplir con la norma, o hasta que venzan sus convenios colectivos trienales con los empleados, lo que ocurra más tarde. Algunas escuelas rurales están exentas de la ley, y los nuevos horarios de inicio no se aplican a las clases optativas “periodo cero”.
Con esta medida, California se convierte en el primer estado de EE. UU. en atender el llamamiento de los defensores de la salud, que sostienen que los horarios de entrada temprana obligan a los adolescentes a vivir en un estado de privación crónica de sueño. La Academia Estadounidense de Pediatría, que respaldó el proyecto de ley, afirmó en declaración de política de 2014 que dormir muy poco pone en riesgo la salud física y mental de los adolescentes, así como su rendimiento académico. La organización citó investigaciones que muestran que los cambios biológicos de la pubertad dificultan que el adolescente medio se duerma antes de las 23:00 h, y que los adolescentes necesitan entre 8,5 y 9,5 horas de sueño para funcionar en su mejor nivel. Recomendó que los centros ajusten sus horarios en lugar de obligar a los alumnos a ir en contra de sus ritmos naturales de sueño.
Las investigaciones demuestran que los adolescentes se benefician enormemente cuando duermen más. Un estudio de tres años (PDF, p. 1) de 9000 estudiantes de secundaria de tres estados, por ejemplo, descubrió que el rendimiento académico, «incluidas las calificaciones obtenidas en las áreas troncales de matemáticas, inglés, ciencias y estudios sociales, además del rendimiento en las pruebas estatales y nacionales de logro, las tasas de asistencia y la reducción de retrasos, muestran una mejora significativamente positiva con los horarios de inicio más tardíos, de 8:35 AM o más tarde.”
En teoría, la razón por la que las escuelas empiezan tan temprano es adaptarse a los horarios de los padres que trabajan, una consideración que cobró especial importancia cuando las mujeres empezaron a incorporarse masivamente al mercado laboral en las últimas décadas del siglo XX. El análisis legislativo del Senado de California explica:
“… [L]a mayoría de las escuelas empezaban alrededor de las 9:00 a. m. hasta los años setenta y ochenta. El horario de inicio temprano se ajusta más a los horarios laborales de los padres, lo que se convirtió en una consideración cada vez más importante, especialmente cuando ambos progenitores se incorporaron al mercado laboral. Un horario de inicio más temprano responde a la necesidad de las familias de disponer de un lugar seguro para sus hijos después de que ambos padres se marchen al trabajo.”
Por ello, no sorprende que la nueva ley tenga sus detractores. Un portavoz de la Asociación de Docentes de California advirtió de que perjudicará a las familias con padres que no tienen flexibilidad en sus horarios.
“Sabemos por experiencia que muchos de estos padres dejarán a sus hijos en el colegio a la misma hora que ahora, haya o no supervisión, y que el Estado no destina fondos suficientes a los programas previos a la jornada escolar para garantizar la seguridad de los alumnos que sean dejados antes de tiempo”, afirmó el portavoz.
Dado que los horarios flexibles suelen ser un privilegio reservado a los empleos de cuello blanco, la ley podría tener un efecto desproporcionado en los alumnos y las familias de menor renta. Pero también conviene señalar que los horarios escolares actuales distan de ser ideales para muchos padres trabajadores. Si bien los horarios de entrada temprana pueden convenir a quienes tienen un horario típico de 9 a 17 h, una hora de salida a las 15:00 h ciertamente no coincide con el final de la jornada laboral.
Estados Unidos no es el único país que obliga a los adolescentes cansados a levantarse al amanecer. En China, los alumnos de edad de escuela intermedia empiezan las clases a las 7:30 h, mientras que los estudiantes de secundaria de Brasil empiezan a las 7:15 h. Suecia, país que a menudo se presenta como un bastión de las políticas educativas progresistas, suele comenzar las clases hacia las 8:00 h, aunque los investigadores de allí han defendido que los centros deberían retrasar la apertura de sus puertas hasta las 9:00 h como mínimo.

