A niños y niñas se les enseña algo distinto sobre la violencia

Members of feminist organisations take part in a rally against sexual harassment and gender violence in Santiago, Chile October 24, 2017. REUTERS/Carlos Vera
Our gender can change how we perceive violence due to how we were raised.Image: REUTERS/Carlos Vera
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Si las reacciones a Cat Person —la última sensación viral, descrita como «el relato breve de la era #MeToo»— sirven de indicio, está claro que las personas perciben de manera diferente el abuso y la violencia.

A menudo, hombres y mujeres no están de acuerdo sobre qué se considera una conducta violenta y qué se considera una interacción humana normal. Por eso, a veces las mujeres que hablan públicamente del abuso son acusadas de exagerar o buscar atención.

Esto puede ocurrir especialmente en el mundo digital, donde las usuarias de plataformas de redes sociales como Twitter y Facebook pueden recibir amenazas o sufrir acoso, sin que quienes las atacan afronten consecuencias, o con muy pocas.

Pero mucho de esto podría deberse a que las investigaciones muestran que hombres y mujeres perciben la violencia de manera diferente. En este sentido, es mucho más probable que los hombres recurran a la violencia que las mujeres; estas diferencias de género suelen empezar en la infancia.

Image: Universidad Southern Cross

La violencia en la infancia

Las investigaciones sobre el acoso escolar han concluido que es más probable que los niños acosen y que las niñas defiendan a sus compañeros que sufren acoso. Es más probable que los niños consideren el acoso una parte normal de la forma en que interactúan los menores, mientras que las niñas tienden más a identificarlo como una conducta inapropiada e inaceptable.

Las investigaciones muestran que estas opiniones hacen que los niños varones víctimas de acoso sean especialmente vulnerables, ya que no sienten que puedan pedir ayuda y no se espera que sus amigos varones se la ofrezcan. A menudo se presiona a los alumnos para que acepten el acoso como «broma» y no se lo tomen demasiado en serio.

Quizá no sorprenda, entonces, que sufrir acoso pueda llevar a los niños a desarrollar problemas de salud mental. Por otro lado, las investigaciones también han demostrado que quienes acosan son más propensos a incurrir en conductas violentas y autodestructivas.

Masculinidad tóxica

La presión que se ejerce sobre los hombres para que repriman sus sentimientos y no muestren empatía hacia los demás tiene muchas consecuencias para niños y hombres —tanto a corto como a largo plazo. Entre ellas figuran la frustración acumulada, la depresión, los trastornos de conducta, el aislamiento, las relaciones problemáticas e incluso la violencia.

Por otro lado, aunque se ha sostenido que esta cultura de masculinidad tóxica ha hecho que el mundo sea menos seguro para las mujeres, ellas suelen contar con el factor protector de amistades más estrechas y solidarias. En general, esto hace que las niñas se sientan más cómodas compartiendo sus experiencias de acoso y más dispuestas a ayudar a sus amigas que lo sufren.

Crecer en un mundo que exige a los niños mostrarse fuertes tiene un impacto devastador en ellos y en los hombres, pero también en las mujeres y las niñas. Y al hacer que los niños sientan que no está bien mostrarse vulnerables, podríamos estar contribuyendo a que se vuelvan violentos.

Tanto los niños como los hombres necesitan saber que está bien expresar sus emociones, pedir ayuda y ayudar a los demás. Hay que enseñar a los niños pequeños que no deben tratar a los demás con violencia. Del mismo modo, deben aprender que tampoco tienen que aceptar que los traten con violencia: acabemos con el silencio, acabemos con la violencia.

Abordar los distintos mensajes que reciben niñas y niños sobre la violencia y las conductas solidarias podría tener efectos positivos en las intervenciones contra el acoso escolar, los esfuerzos por la igualdad de género y la salud mental de los hombres. Además, podría ayudar a garantizar que la próxima generación de hombres y mujeres se sienta cómoda hablando de sus sentimientos y comprenda el verdadero impacto de la violencia y el acoso.

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