La Gran Historia estudia la historia de todo, ofreciendo una forma de dar sentido a nuestro mundo y a nuestro papel en él.
Comienza con el Big Bang, hace 13 800 millones de años. Las mejores pruebas científicas actuales sugieren que nuestro universo apareció como un punto de energía increíblemente denso y fantásticamente caliente, que contenía todo: todas las estrellas, todos los átomos y cada fotón del universo actual. Se expandió rápidamente y, a medida que se expandía, se enfrió. Al enfriarse la bola de fuego, las cosas cambiaron. Surgieron nuevas formas de materia y energía, y nuevas estructuras, desde las estrellas hasta los planetas, los organismos vivos y, finalmente, las sociedades humanas modernas. Por tanto, la Gran Historia es una forma maravillosa de comprender nuestro lugar en el esquema general de las cosas, según el mejor conocimiento científico disponible.
¿Por qué molestarse con la historia de todo? Hoy en día enseñamos y aprendemos sobre nuestro mundo de forma fragmentada. En las clases de literatura no se aprende sobre los genes; en las clases de física no se aprende sobre la evolución humana. Así, se obtiene una visión fragmentada del mundo. Esto dificulta encontrar sentido en la educación. El sociólogo francés Émile Durkheim denominó a esta sensación de desorientación y falta de sentido anomia, y sostuvo que podía conducir a la desesperación e incluso al suicidio. El sociólogo alemán Max Weber habló del «desencantamiento» del mundo. En el pasado, las personas tenían una visión unificada de su mundo, una visión que solían proporcionar los relatos de origen de sus propias tradiciones religiosas. Esa visión unificada daba sentido de propósito, de significado, incluso de encanto al mundo y a la vida. Hoy, sin embargo, muchos escritores han sostenido que la falta de sentido es inevitable en un mundo de ciencia y racionalidad. La modernidad, al parecer, significa falta de sentido.
Pero ¿es realmente cierto que la ciencia moderna nos ofrece muchos trucos ingeniosos, pero ningún sentido? No lo creo. De hecho, creo que el problema es que estamos aprendiendo poco a poco a orientarnos en un nuevo relato de origen que se está construyendo, pieza a pieza, dentro de la ciencia moderna. El conocimiento científico moderno surgió de forma fragmentaria. Los historiadores escribieron sobre la historia humana; los físicos abordaron el mundo material; y los biólogos estudiaron el mundo de los organismos vivos. Pero había pocos vínculos entre estas disciplinas, ya que los investigadores se centraban en precisar los detalles. Las escuelas y universidades modernas reproducen esta visión fragmentada del conocimiento.
Sin embargo, desde mediados del siglo XX hemos visto cada vez más vínculos entre disciplinas. También hemos descubierto cómo datar acontecimientos del pasado remoto. Así pues, ahora estamos preparados para unir las piezas en una historia única y coherente que muestre cómo llegó a existir nuestro universo y cuál es nuestro lugar en él. La Gran Historia cuenta este relato de origen moderno y científico, y es tan fascinante y significativo como cualquier relato de origen anterior.
A principios de 2014, los cursos de Gran Historia se imparten en quizá 50 universidades, sobre todo en Norteamérica. Los cursos en línea de Gran Historia se imparten en casi 150 institutos de educación secundaria, sobre todo en Estados Unidos y Australia, pero también en Corea del Sur, los Países Bajos, Escocia y otros lugares. Existe una literatura cada vez más amplia sobre la Gran Historia y el campo está en auge. ¿Es posible que, dentro de 20 años, la Gran Historia sea una parte habitual de los planes de estudio escolares y universitarios en la mayoría de los países del mundo?
Eso espero, porque una visión coherente de la realidad es vital para afrontar los complejos desafíos globales a los que nos enfrentamos hoy. Los humanos somos extraordinarios: la primera especie que, en casi 4 000 millones de años de vida en la Tierra, domina la biosfera. Esto nos da, en principio, el poder de construir sociedades en las que todos prosperen. Pero también genera grandes peligros, porque no está claro que realmente entendamos cómo utilizar nuestros poderes potencialmente devastadores. Necesitamos la historia de la Gran Historia.
Autor: David Christian es autor e historiador. Participa en la Reunión Anual 2014 del Foro Económico Mundial en Davos. Para saber más sobre la Gran Historia, consulte la International Big History Association; el libro de David Christian, Maps of Time, y su charla TED; el proyecto Gran Historia; el libro de texto universitario Big History: Between Nothing and Everything; la serie del History Channel; y las conferencias de The Teaching Company.
Imagen: La galaxia espiral barrada M83 vista por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA. REUTERS/NASA

