El movimiento de acceso abierto, cuyo objetivo es ofrecer a investigadores y al público acceso gratuito a los trabajos académicos, ha ido creciendo. Pero la mayoría de las investigaciones académicas sigue detrás de costosos muros de pago, lo que reduce su alcance para el público que a menudo financia ese trabajo. Las tarifas para acceder a esta información pueden ser tan elevadas que algunas bibliotecas universitarias de prestigio no pueden permitirse acceder tampoco a estos materiales.
Las dificultades que afronta el movimiento también quedan patentes en una nueva encuesta a 30.000 autores académicos. Entre quienes ya habían publicado en revistas de acceso abierto, el grupo más numeroso creía que la investigación debía ser abierta y «estar disponible gratuitamente de inmediato para todos». Pero la mayoría de los demás integrantes de la comunidad investigadora en general dijo que no elegiría publicar en acceso abierto si eso fuera en detrimento de otros factores, como el prestigio percibido.
La encuesta fue realizada por Nature Publishing Group (NPG), una de las principales editoriales de estudios científicos, y su empresa hermana, Palgrave Macmillan. Aunque otras encuestas ya habían examinado esta cuestión, en particular las de Wiley y Taylor & Francis , el tamaño de la muestra de esta nueva encuesta es especialmente grande. Aproximadamente cuatro de cada cinco autores pertenecían a los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas; el resto procedía de las humanidades y las ciencias sociales.
Financiación y reputación
Cabe destacar que NPG considera el acceso abierto una parte importante de su estrategia. Su revista insignia, Nature Communications, pasó a ser completamente de acceso abierto en septiembre. Sin embargo, muchas otras revistas no han seguido su ejemplo y han optado por una combinación de suscripciones y opciones de acceso abierto (un modelo híbrido que ofrece acceso gratuito a un número limitado de artículos). Sigue siendo cierto que la gran mayoría de las revistas permite a los autores depositar sus trabajos en repositorios institucionales, como los de las universidades, para ofrecer acceso gratuito.
Sin embargo, para las revistas que desean adoptar por completo el acceso abierto, quizá aún no se hayan resuelto las dudas sobre cómo financiar un modelo gratuito. Por eso, el movimiento de acceso abierto pide a los organismos financiadores, las editoriales de revistas y los académicos que propongan modelos sostenibles para que la investigación esté disponible gratuitamente para todos.
Sin embargo, los investigadores siguen inclinándose por publicar en revistas conocidas que, gracias a su marca, poseen el valor simbólico de la reputación, aunque no sean de acceso abierto. Publicar en revistas de primer nivel suele considerarse un indicador para evaluar la producción de los investigadores. En otras palabras, el mero hecho de publicar en ciertas revistas confiere un gran valor al trabajo. La encuesta ofrece un ejemplo interesante del dilema al que se enfrentan los investigadores: publicar sus estudios en el lugar más accesible o elegir el prestigio adicional de publicar en «revistas de renombre».
Persiste la idea errónea de que siempre se cobra a los investigadores por publicar en revistas de acceso abierto. Estas tarifas, conocidas como cargos por procesamiento de artículos (Article Processing Charges, APC), son una forma en que algunas editoriales intentan recuperar los ingresos que dejan de percibir al no cobrar una suscripción. Pero esto no es así: algunas editoriales ofrecen publicar en acceso abierto sin cobrar estos APC o aplican descuentos.
Alrededor del 25 % de los investigadores encuestados dijo haber publicado en revistas que no cobraban estas tarifas. Esto parece contradecir la razón que se suele aducir para no publicar en revistas de acceso abierto: que los autores «no están dispuestos a pagar los APC». Muchos investigadores tampoco saben que pueden hacer que sus trabajos estén disponibles públicamente a través de repositorios institucionales.
Alcance e impacto
Otro problema que destaca la encuesta es el papel de los organismos financiadores de la investigación. A medida que ha crecido el movimiento de acceso abierto, muchos financiadores se han interesado por animar a sus investigadores a publicar en revistas de acceso abierto. Se considera que esto aumenta el alcance y la visibilidad de esos trabajos y, por tanto, su impacto. Una forma en que los organismos financiadores pueden lograrlo es exigir que la investigación que financian se publique en abierto.
Sin embargo, la encuesta revela que casi una quinta parte de los autores académicos de ciencias y una décima parte de los de humanidades y ciencias sociales no sabían si su financiación exigía publicar en abierto.
Hay que reconocer el mérito de NPG y Palgrave Macmillan por garantizar que una encuesta sobre acceso abierto siga siendo accesible en abierto. Sin embargo, para evaluar encuestas como esta hacen falta una vigilancia y unas críticas constantes (algunas encuestas anteriores han sido objeto de críticas por utilizar preguntas dirigidas).
Ambas entidades empresariales tienen intereses propios en el mercado de las comunicaciones académicas, y sus documentos afirman claramente que se trata de «investigación de mercado», no de una evaluación imparcial en beneficio de la publicación académica. Sin duda, tienen motivos para obtener datos veraces, pero no confundamos eso con una pureza de propósito.
A medida que el movimiento de acceso abierto cobra impulso, habrá que hacer más para analizar las barreras que impiden a muchos publicar en abierto, así como los beneficios que esto ofrece tanto a los autores académicos como al público.
Publicado en colaboración con The Conversation
Autor: el Dr. Martin Paul Eve es profesor de inglés en la University of Lincoln.
Imagen: Un estudiante usa una computadora portátil. REUTERS

