Muchos estudios internacionales recientes y de gran escala confirman que hay factores ajenos a la inteligencia natural de un niño que afectan a su rendimiento académico.
Además del nivel socioeconómico de un niño, sus disposiciones psicológicas y sus creencias sobre sí mismo son especialmente importantes. Desde hace tiempo se sabe que la ansiedad ante los exámenes, por ejemplo de matemáticas, puede perjudicar el rendimiento de los estudiantes. También está cada vez más claro que la confianza al realizar una tarea determinada puede tener un valor predictivo significativo para el rendimiento, más allá de la capacidad en sí.
Aunque aparentar confianza puede ser importante en las entrevistas de trabajo, al hablar en público y en la vida en general, se sabe que una auténtica sensación de «ser capaz» presenta una correlación significativa también con las puntuaciones en los exámenes.
Se ha observado que la confianza posterior a la prueba es el mejor predictor no cognitivo del rendimiento escolar. Se trata de la sensación de «haberlo hecho bien», que se recoge preguntando a los estudiantes cuánta confianza tienen en haber respondido correctamente. Esto aporta información sobre cuánto saben los estudiantes acerca de sus propias capacidades.
El exceso de confianza es común
Nuestra investigación de los últimos 20 años ha demostrado que la mayoría de los estudiantes tienden a tener un exceso de confianza. Cuando comparamos la capacidad y la confianza en la misma escala, se observa una marcada tendencia al exceso de confianza. Además, quienes obtienen puntuaciones muy bajas en una prueba tienden a tener más exceso de confianza que quienes obtienen puntuaciones altas.
También observamos este exceso de confianza a escala nacional. Los países que obtienen puntuaciones bajas en evaluaciones internacionales muestran discrepancias mayores entre la confianza y los niveles de rendimiento que los países con puntuaciones altas.
Nuestros estudios también revelaron que algunas personas con gran capacidad —menos del 10 % de las estudiadas— muestran falta de confianza.
Hay diferencias de género en el exceso de confianza: las mujeres tienden a mostrarlo algo menos que los hombres. Sin embargo, resulta interesante que en nuestros estudios anteriores en la Universidad de Sídney las diferencias de género en el exceso de confianza resultaron ser relativamente pequeñas. La explicación podría estar en los procedimientos de selección de estudiantes. El alumnado de la Universidad de Sídney se selecciona rigurosamente y, por tanto, la diferencia entre hombres y mujeres tanto en capacidad como en confianza es pequeña.
Curiosamente, las personas de Asia oriental tienden a ser más realistas respecto a sus capacidades que las personas caucásicas.
Mejorar la correspondencia entre capacidad y confianza
Los hallazgos sobre la confianza posterior a la evaluación apuntan a la necesidad de que las personas sean conscientes de lo bien que les va en una prueba y de cómo evitar decisiones precipitadas de entregar respuestas que podrían ser incorrectas.
Debemos centrarnos especialmente en los estudiantes que muestran la mayor discrepancia entre las puntuaciones de la prueba y su evaluación subjetiva de la confianza. Son quienes han resuelto correctamente, por ejemplo, cinco preguntas de una prueba de 20, pero creen haber resuelto 15 o más.
Hay que dedicar más tiempo y esfuerzo a señalar a los estudiantes con bajo rendimiento cuáles son las fuentes de error en sus respuestas incorrectas. Otra forma de lograr una mejora es proporcionar comentarios inmediatamente después de que un estudiante responda a una pregunta y exprese su confianza en la exactitud de esa respuesta.
Un beneficio adicional de mejorar la correspondencia entre la capacidad y la confianza de los estudiantes con bajo rendimiento será un aumento de la validez predictiva de la propia confianza de «haberlo hecho bien».
Las personas deberían tener una percepción equilibrada de sus capacidades. Si alguien con poca capacidad y mucha confianza toma a menudo decisiones arriesgadas, es probable que fracase. A su vez, una persona con gran capacidad y poca confianza podría adoptar un enfoque conservador ante un desafío. El objetivo debería ser asegurar a los estudiantes de alto rendimiento que son competentes.
Es importante tener presente que el énfasis está en reducir el exceso de confianza. Así podemos reducir la asunción de riesgos y, al mismo tiempo, mantener la curiosidad, la apertura a nuevas experiencias y el espíritu aventurero, ingredientes necesarios de todo nuevo aprendizaje.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Lazar Stankov es profesor del Instituto de Psicología Positiva y Educación de Australian Catholic University. Jihyun Lee es profesora titular del máster en Educación, especialidad en Evaluación y Valoración, de UNSW Australia
Imagen: Caroline Hunt, de 8 años, coloca una pesa para equilibrar un rompecabezas en la exposición Math Midway del Boonshoft Museum of Discovery, en Dayton, Ohio, el 10 de abril de 2012. REUTERS/Skip Peterson.

