La ayuda al desarrollo de los países ricos cayó por segundo año consecutivo en 2018, lo que afectó negativamente a algunas de las naciones más pobres del mundo.
Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los 30 miembros de su Comité de Ayuda al Desarrollo aportaron 149.300 millones de dólares a los programas de ayuda mundial, un 2,7 % menos que el año anterior.
La ayuda humanitaria cayó un 8 %, mientras que los países menos adelantados registraron un descenso del 3 % en la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) bilateral, es decir, cuando un gobierno presta ayuda directamente al gobierno de otro país. La ayuda a África disminuyó un 4 % en términos reales durante el mismo período.
La caída se debió en gran medida a que se destinó menos ayuda a acoger a refugiados, al disminuir las llegadas y aplicarse normas más estrictas sobre qué gastos relacionados con los refugiados pueden contabilizarse como ayuda exterior.
Aunque el gasto en ayuda aumentó en 17 países donantes, entre ellos importantes contribuyentes como Hungría, Islandia y Nueva Zelanda, los niveles de asistencia cayeron en 12 países, muchos de los cuales registraron una disminución del número de refugiados.
Aparte de la reducción de la ayuda destinada a acoger y tramitar la llegada de refugiados, la asistencia oficial para el desarrollo se mantuvo constante respecto al año anterior.
El secretario general de la OCDE, Angel Gurría, dijo: «Esta imagen de estancamiento de la ayuda pública es particularmente preocupante, ya que se suma a los datos que muestran que los flujos privados para el desarrollo también están disminuyendo. Los países donantes no están cumpliendo su compromiso de 2015 de aumentar la financiación para el desarrollo, lo que augura dificultades para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030».
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030 fueron adoptados por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015 para abordar problemas como la pobreza y la desigualdad mundiales, y aplicar estrategias para mejorar la salud y la educación e impulsar el crecimiento económico, particularmente en las naciones más pobres del mundo.
La AOD representa dos tercios de la financiación externa de los países menos adelantados. El Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE promueve el uso de la AOD como palanca para generar inversión privada e ingresos fiscales nacionales en los países más pobres del mundo.


