Cada vez que hablo con la gente sobre el posible impacto de la inteligencia artificial (IA) y la robótica, queda claro que estos avances generan mucha ansiedad.
Y no es de extrañar: estas tecnologías ya tienen un enorme impacto en el mundo laboral, desde los algoritmos basados en IA que recomiendan rutas óptimas para maximizar los ingresos de los conductores de Lyft y Uber hasta los sistemas de aprendizaje automático que ayudan a optimizar las listas de clientes potenciales para que los vendedores sean más eficaces.
Estamos a las puertas de una transformación enorme del trabajo. Millones de empleos se verán afectados y la propia naturaleza del trabajo podría cambiar profundamente. Tenemos la obligación de dar forma a este futuro; la buena noticia es que podemos hacerlo.
Es más fácil ver qué empleos desaparecerán que imaginar los empleos que se crearán en el futuro, pero que todavía desconocemos. Si, como sugiere The Wall Street Journal , concebimos la IA como una tecnología que hace predicciones, resulta mucho más fácil trazar su impacto. Debemos esforzarnos por hacerlo y comprender el futuro del trabajo.
Estos son seis principios que conviene tener presentes al imaginar cómo evolucionará el mundo laboral.
1. Prepárese para una disrupción masiva
Como explica Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, estamos inmersos en la «Cuarta Revolución Industrial», tras la energía de vapor (la primera), la electricidad (la segunda) y la digitalización (la tercera). La cuarta, que incorpora la IA y la robótica, además de otras tecnologías, tendrá un impacto aún mayor.
Por supuesto, la mayoría de las nuevas tecnologías crean oportunidades al mismo tiempo que eliminan empleos antiguos, pero rara vez existe una correspondencia perfecta entre estas dos fuerzas. A las personas que pierden su empleo no les resulta fácil capacitarse para los nuevos puestos, lo que puede provocar ira y malestar social y, a corto plazo, enormes desigualdades tanto entre regiones como entre grupos de personas.
Es esencial prepararse para el cambio manteniéndose al día de las nuevas tecnologías, tanto en general como en su campo específico. Aprenda todo lo que pueda y mantenga sus competencias actualizadas.
2. La IA sustituirá tareas repetitivas más que empleos
Estudios recientes, entre ellos uno de McKinsey y otro de la OCDE, han enfriado las estimaciones anteriores según las cuales la IA amenazaba con eliminar casi la mitad de los empleos estadounidenses.
Los estudios más recientes analizan tareas específicas y repetitivas en lugar de empleos enteros, y concluyen que, para la mayoría de nosotros, la IA podría realizar mejor una parte del trabajo que hacemos cada día. Sin embargo, en la mayoría de los empleos, las computadoras no van a sustituir todo lo que hacemos.
Para la mayoría de nosotros, la IA se encargará de las tareas más repetitivas y aburridas, lo que nos permitirá dedicar más tiempo a resolver problemas de forma creativa y a las partes de nuestro trabajo que implican interacciones y relaciones humanas complejas.
Para ayudar a prepararse para este futuro, investigue las herramientas basadas en IA de su campo. Aprenda a usarlas y aprovéchelas para aumentar su propia productividad.

3. Los empleos que requieren competencias de nivel medio serán los más afectados
Sin embargo, el mercado laboral no quedará al margen de la automatización. La OCDE estima que, en principio, el 9 % de los empleos de Estados Unidos pueden automatizarse. Si eso ocurre, las personas con competencias de nivel medio serán las más perjudicadas. Los empleos de nivel medio y bajo serán los más fáciles de automatizar, pero reemplazar con máquinas a los trabajadores de nivel medio tiene más sentido desde el punto de vista empresarial, porque son más costosos.
Si las personas sustituidas por la IA y los robots no reciben una capacitación adecuada, se verán obligadas a solicitar empleos de baja cualificación, lo que generará un exceso de trabajadores en ese nivel y hará que esos salarios bajen aún más.
Al mismo tiempo, habrá menos personas cualificadas para los empleos de alta cualificación, lo que elevará los salarios en ese segmento. Si no se controla, esta dinámica vaciará el centro del mercado laboral y aumentará aún más la polarización.
Para mitigar el impacto, la sociedad debe ofrecer oportunidades de formación y colocación laboral a quienes más se vean afectados por la automatización.
4. Al principio, las oportunidades se distribuirán de forma desigual
Con el tiempo, volverán los empleos. Pero no serán del mismo tipo y, con toda probabilidad, surgirán en otras partes del país con respecto a aquellas donde la automatización haya destruido puestos de trabajo.
Por ejemplo, los investigadores Daron Acemoglu y Pascual Restrepo han examinado el impacto de los robots en el empleo en Estados Unidos. Sus hallazgos muestran un fuerte impacto regional: por cada robot nuevo incorporado en una determinada región metropolitana, se estima que se perdieron 6.2 empleos en la misma zona geográfica. Sin embargo, al analizar el país en su conjunto, observaron que el impacto era aproximadamente la mitad, es decir, que por cada robot adicional tres trabajadores perdían su empleo.
Una posible explicación es que la automatización de los empleos industriales en el Medio Oeste y el sur de Estados Unidos queda parcialmente compensada por nuevos tipos de empleos en las ciudades costeras.
Pero eso no consuela a quienes viven en uno de los estados donde el balance neto de empleos es negativo. Quienes han perdido su empleo necesitan volver a capacitarse, y necesitamos un sistema educativo que prepare a todos los niños de Estados Unidos, no solo a un grupo privilegiado, para los empleos del futuro.
También debemos reconocer que el impacto geográfico de la automatización es desigual y tomar medidas, como empresas y como sociedad en conjunto, para ampliar las oportunidades en las zonas geográficas afectadas negativamente.
5. Los diseñadores de tecnología tienen una responsabilidad
El imperativo ético no se limita a la educación; también se aplica al diseño mismo de los productos tecnológicos. Las tecnologías autónomas no son neutrales en cuanto a los valores respecto de los empleos que afectan. El profesor de robótica de Carnegie Mellon Illah Nourbakhsh sostiene esta postura en un pódcast reciente y afirma que quienes crean robots y software de IA deben actuar con criterio ético. ¿Están creando tecnologías cuyo único propósito es sustituir a los trabajadores humanos, o están facilitando la productividad y el bienestar de las personas?
Los diseñadores, los informáticos y los directores de tecnología deben comprender las implicaciones éticas de cómo creamos y usamos los robots y la IA. Este tema debe debatirse entre los líderes empresariales en los ámbitos nacional y mundial. Limitarse a pedir una renta básica universal es eludir la cuestión: quienes crean tecnología deben tener en cuenta la dignidad humana y el trabajo en sus propios productos.
6. La tendencia a largo plazo puede ser positiva, si hacemos que lo sea
Con el tiempo, tras la Revolución Industrial, llegó a haber al menos tantos empleos como antes, y eran mejores. El resultado neto fue un aumento de la productividad y del número de personas empleadas, lo que elevó la riqueza general. Pero ese desenlace no estaba garantizado.
En el siglo XXI nos enfrentamos a un cambio enorme en las tecnologías y los tipos de empleos disponibles, parecido al que vivieron nuestros abuelos a principios del siglo XX. Al igual que ellos, no podemos tener la certeza de que aumenten tanto la productividad como el empleo.
Como sociedad, debemos comprometernos a orientar nuestras tecnologías de forma responsable y a aprovechar la prosperidad que estamos creando, tal como hicieron quienes nos precedieron. Así nos aseguraremos de que la tecnología de IA genere oportunidades para todos, no solo para unos pocos afortunados.

