Al repasar las películas estrenadas en 2017 y las que fueron galardonadas en los Óscar, resulta bastante notable la relevancia que han adquirido las lenguas de signos. En particular, destacan tres películas por presentar las lenguas de signos con sensibilidad y como lenguas de pleno derecho: Baby Driver, La forma del agua y The Silent Child. Dos de ellas, Baby Driver y The Silent Child, también contribuyen de forma importante —tanto en pantalla como fuera de ella— a reconocer y respetar la cultura, la identidad y la comunidad sordas; ambas cuentan con actores sordos que interpretan personajes que muestran la importancia de las lenguas de signos en su vida cotidiana.
Baby Driver
Baby Driver, que obtuvo dos de sus tres nominaciones a los premios Óscar de 2018 por edición y mezcla de sonido, ofrece una hermosa representación de la lengua de signos estadounidense (ASL) y de su papel en la vida cotidiana. El personaje principal, Baby/Miles, y su padre de acogida sordo, Joseph, hablan de relaciones, de la participación de Baby en actividades delictivas y de un tema algo más cotidiano: preparar la cena al gusto de Joseph.
Baby Driver también es una película histórica porque el actor CJ Jones, que interpreta a Joseph, es sordo y su lengua nativa es la ASL. A menudo, los estudios eligen a actores oyentes para interpretar papeles de personas sordas, pero el guionista y director Edgar Wright afirmó que, tras hacerle una audición a Jones, le resultaba «difícil» ver a actores oyentes fingir que eran sordos. Este es un punto interesante en relación con la apropiación cultural de la identidad sorda y ha sido objeto de campañas, entre ellas #DeafTalent. Mientras tanto, Ansel Elgort, quien interpretó a Baby/Miles, tomó clases de ASL para «hacerle justicia».
La forma del agua
La forma del agua, que obtuvo cuatro de los premios Óscar de 2018, incluido el de mejor película, es un relato de realismo mágico que sigue a una empleada de limpieza de un laboratorio gubernamental que se enamora de una criatura anfibia humanoide que está retenida allí. Aunque la protagonista, Elisa Esposito (interpretada por Sally Hawkins), no es sorda, no puede hablar. Por eso, Elisa se comunica exclusivamente mediante la ASL con su compañera de trabajo Zelda Delilah Fuller (Octavia Spencer), su vecino Giles (Richard Jenkins) y su amante anfibio (Doug Jones), quien tampoco puede hablar.
A través del desarrollo de la historia de amor y de las conversaciones que mantiene sobre ella con sus amigos, se muestra el poder de la ASL como lengua plena y vibrante. Elisa entabla amistad con la criatura y le enseña ASL, como se enseñaría cualquier lengua. Suplica y convence a Giles para que la ayude a rescatar a la criatura, transmitiendo la profundidad de su vínculo emocional y su amor. Después de mantener relaciones sexuales con la criatura, Elisa le cuenta a Zelda los detalles íntimos y explícitos del encuentro. Toda esta complejidad de la vida cotidiana se transmite mediante la ASL.
En una entrevista, Hawkins explicó que la lengua de signos de Elisa era una mezcla deliberada de ASL propia de la época y una «amalgama de cosas que Elisa habría reunido “por el lugar donde probablemente la habría aprendido”. Esto representa bien la realidad de muchas personas signantes de esa época y de épocas posteriores. Las lenguas de signos fueron reprimidas históricamente en todo el mundo en favor de la lectura de labios y el uso de la voz.
The Silent Child
The Silent Child, que recibió el premio al mejor cortometraje de acción real en los Óscar, transmite el aislamiento y la desconexión de Libby, una niña profundamente sorda que vive con su familia oyente, la cual supone que ella «sigue muy bien lo que ocurre». Sin embargo, cuando vemos una comida familiar a través de los ojos de Libby, empezamos a comprender que dista mucho de ser así. La situación mejora con la llegada de una trabajadora social, Joanne, que enseña a Libby la lengua de signos británica (BSL), lo que le permite comunicarse y expresarse. Sin embargo, la película termina con una nota incierta y emotiva, cuando los padres de Libby deciden poner fin a sus sesiones de BSL.
El personaje principal de la película, Libby, está interpretado por la actriz sorda de seis años Maisie Sly, cuya lengua nativa es la BSL. Rachel Shenton, guionista y actriz de la película en el papel de Joanne, pronunció su discurso de aceptación del Óscar en BSL.
The Silent Child promueve la BSL y, al mismo tiempo, ilustra las tensiones entre las culturas oyente y sorda, ya que muchos padres siguen considerando que la BSL amenaza la comunicación familiar.
Así, las películas de 2017-18 han situado las lenguas de signos en el centro de la escena y han generado mucho debate. Aunque las actitudes hacia ellas y hacia la cultura sorda quizá estén mejorando, aún queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar algo parecido a la igualdad. Por eso, es alentador saber que el equipo de The Silent Child planea una continuación en formato de largometraje, mientras se hacen campañas para que se enseñe BSL a los niños en las escuelas. Esperemos que el impulso de este año se mantenga y siga creciendo.

