Un futuro creativo para la educación

Un futuro creativo para la educación
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Tim Brown analiza cómo la creatividad desempeña un papel esencial en la educación

Fue positivo ver un fuerte énfasis en la educación en Davos este año. Parece haber una creciente conciencia de que cuestiones básicas como la educación, la salud y el empleo requieren una reinvención fundamental si queremos afrontar los próximos desafíos de un mundo interconectado y más volátil.

Una sesión de la Reunión Anual que me gustó especialmente abordó la adición de la educación creativa y artística al tradicional programa STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). John Maeda, Carol Becker, Justine Cassell y Tomas Saraceno defendieron con firmeza los beneficios de la fertilización cruzada entre las artes y las ciencias.

Maeda mencionó que la Rhode Island School of Design (de la que es presidente) se fundó con la idea de los beneficios económicos del diseño. Se planteó un argumento similar para la fundación tanto del Royal College of Art como del Victoria and Albert Museum de Londres.

El artista Tomas Saraceno mostró un ejemplo inspirador de cómo la ciencia puede ayudar al arte a alcanzar sus objetivos creativos y, en el proceso, crear nueva ciencia, mientras que Carol Becker, decana de la Escuela de Artes de la Universidad de Columbia, habló de cómo las artes contribuyen a desarrollar lo que ella denomina la «particularidad» de la persona. La idea de la individualidad y de la contribución creativa única parece tener un papel tanto en las artes como en las ciencias.

La conclusión general de la sesión fue que la creatividad tiene un papel esencial que desempeñar en la educación, ya sea con el fin de potenciar la innovación técnica o de formar graduados completos capaces de contribuir verdaderamente a la sociedad.

Esta misma idea, junto con muchas otras, surgió de la primera mesa redonda organizada por el Consejo de la Agenda Global sobre Diseño e Innovación en noviembre de 2012.

El diseño y la innovación afectan a todos los aspectos del mundo que nos rodea. Todo lo que ha creado la humanidad ha sido diseñado de alguna manera. A veces el diseño es intencionado y elegante; muchas veces es involuntario y está lejos de ser óptimo. El Consejo de la Agenda Global sobre Diseño e Innovación prevé organizar una serie de conversaciones sobre temas en los que el diseño y la innovación tienen, o podrían tener, un impacto significativo.

El primero de ellos, sobre el futuro de la educación, se celebró en la sede de Nueva York del Foro Económico Mundial en noviembre de 2012. El evento fue moderado por la presidencia del Consejo, Paola Antonelli. Los ponentes fueron Seth Andrews (fundador de Democracy Prep), Toshiko Mori (Escuela de Posgrado en Diseño de Harvard), Paul Kruchoski(Departamento de Estado de Estados Unidos) y Tim Brown (IDEO).

Puede consultar la transcripción completa de la conversación aquí. Para quienes prefieren la información en una forma muy condensada, consulten la infografía de Landon Brown , una maravillosa representación visual de la sesión.

El tema general de la conversación fue el enorme potencial de mejora de la calidad de nuestros sistemas educativos, pero solo si existe la voluntad de cuestionar los supuestos, diseñar para el sistema en su conjunto y aprovechar con criterio las nuevas tecnologías.

Se citaron numerosos ejemplos de enfoques exitosos para el rediseño de la educación pero, como sostuvo Seth Andrews, falta compromiso para escalar y difundir nuevas soluciones. Toshiko Mori sugirió que algunos de nuestros supuestos fundamentales sobre la educación podrían ser erróneos. Nuestra metáfora industrial actual, que nos lleva a centrarnos en las cualificaciones como «producto», debería sustituirse por una metáfora agrícola que enfatice el aprendizaje permanente. Otros podrían sugerir que el papel de nuestro sistema educativo sigue siendo formar graduados con competencias empleables y que el principal desafío consiste en determinar cuáles deben ser esas competencias. Mientras no exista acuerdo sobre el propósito central de la educación y su papel en la sociedad, parece poco probable que haya acuerdo sobre cualquier estrategia de diseño concreta.

La educación está actualmente plagada de paradojas y tensiones. Seth Andrews sostuvo que la calidad de la educación acaba dependiendo de la calidad del talento docente, mientras que Paul Kruchoski sugirió que nuevas tecnologías como los MOOC (cursos en línea masivos y abiertos) podrían permitir que muchos más estudiantes accedieran a contenidos educativos de alta calidad.

El diseño es una lente perfecta para analizar este tipo de tensiones. La mejor respuesta creativa podría ser aquella que fomente altos niveles de competencia docente, pero que al mismo tiempo ponga esos valiosos recursos a disposición del mayor número posible de estudiantes mediante el uso de la tecnología y otras innovaciones.

Una de las tensiones más cruciales dentro de los sistemas educativos a nivel mundial es que, mientras hay una necesidad cada vez mayor de una mejor educación que respalde el crecimiento del empleo y de las economías, los costes de prestar esta educación se están volviendo insostenibles. Solo esto obligará a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil a innovar y a crear rediseños más radicales para la prestación de la educación en el futuro.

Autor: Tim Brown es director ejecutivo de IDEO y miembro del Consejo de la Agenda Global sobre Diseño e Innovación.

Imagen: visual de Landon Brown, director de Vision Arc.

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