Estudiar con empeño, ir a una universidad prestigiosa y conseguir un buen empleo. ¿El camino hacia el éxito profesional y una carrera gratificante sigue pasando por la educación superior, verdad?
Para muchos de nosotros, sí. Pero no para todos. De hecho, algunas de las personas más exitosas del mundo, o bien no llegaron a completar su licenciatura, o bien nunca se matricularon en ninguna asignatura.
En una época en la que algunos se preguntan si la educación superior sigue mereciendo la inversión (debido al aumento de las tasas, al creciente endeudamiento estudiantil y a la reducción de los rendimientos financieros y educativos), estas personas demuestran que, a veces, tomar el camino menos transitado sí puede merecer la pena, tanto para ellas como para el resto del mundo.
Bill Gates
Bill Gates, becario National Merit Scholar, empezó a programar software para computadoras personales a los 13 años. Se matriculó en Harvard en 1973, pero abandonó antes de graduarse y fundó Microsoft.
Actualmente invierte gran parte de su fortuna en la Bill & Melinda Gates Foundation, que trabaja para mejorar la atención sanitaria y reducir la pobreza extrema en los países en desarrollo.
Steve Jobs
El fallecido pionero de la informática personal Steve Jobs cursó estudios en el Reed College de Portland, Oregón, antes de abandonarlos y cofundar Apple Inc. Jobs ocuparía los cargos de presidente y director ejecutivo de la compañía, que se considera una de las marcas más valiosas del mundo.
En su legendario discurso de graduación en Stanford, Jobs admitió que «no podía ver el valor» de ir a la universidad: «No tenía ni idea de lo que quería hacer con mi vida ni de cómo la universidad iba a ayudarme a descubrirlo. Y ahí estaba yo, gastándome todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar y confiar en que todo saldría bien. En su momento fue bastante aterrador, pero mirando atrás fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.»
Jessica Alba
Quizá sea más conocida por sus papeles en películas premiadas como Sin City, pero Jessica Alba también es una emprendedora de éxito. En 2011 cofundó The Honest Company, que se especializa en productos de limpieza ecológicos y no tóxicos para bebés y para el hogar. Según las cifras más recientes, la empresa vale actualmente bastante más de 1.000 millones de dólares.
Pero, aunque sea una actriz y emprendedora de éxito, Alba llegó a donde está sin título universitario. Y no fue fácil. Como explicó al intervenir en una conferencia de Forbes el verano pasado, «La gente solo me veía como a una chica en bikini que daba patadas en las películas. Me costó tres años y medio y muchos gestos condescendientes.» Su perseverancia dio claramente sus frutos: en 2015 se convirtió en una de las mujeres que se han hecho a sí mismas más ricas de Estados Unidos.
Richard Branson
Puede que abandonara el instituto —tuvo dificultades durante toda su etapa escolar y lo dejó a los 16 años—, pero Richard Branson demuestra que no hace falta una formación reglada para triunfar. Tras abandonar los estudios, fundó su sello discográfico, Virgin. Artistas como los Rolling Stones y los Sex Pistols harían de él una de las principales discográficas del mundo. Hoy, su negocio Virgin abarca desde el ocio y los servicios financieros hasta los vuelos espaciales comerciales.
Al hablar con un político británico en 2013, el multimillonario hecho a sí mismo se preguntó si la experiencia práctica no sería, para algunas personas, más valiosa que la escuela: «La universidad es sin duda importante si estás aprendiendo ciencia, si estás aprendiendo tecnología o si quieres ser matemático… pero la verdadera pregunta es si puede enseñar a la gente a ser emprendedora. ¿O es mejor que la gente salga al mundo real y aprenda lanzándose a la selva?» El título de su libro de 2012 podría darle una pista sobre su postura al respecto: Secrets they won’t teach you at business school.
Mark Zuckerberg
El cofundador de Facebook, Mark Zuckerberg, lanzó la red social en febrero de 2004 como un sitio exclusivo para Harvard, pero pronto se expandió a varias otras universidades estadounidenses. Zuckerberg abandonó Harvard en su segundo año para dedicarse en exclusiva al proyecto.
Dejar Harvard pudo haber sido un gran riesgo, pero mereció la pena. Hoy, la plataforma cuenta con casi 1.500 millones de usuarios activos mensuales y, tras su oferta pública inicial en febrero de 2012, se convirtió en la empresa más rápida del índice Standard & Poor’s 500 en alcanzar una capitalización bursátil de 250.000 millones de dólares.
Oprah Winfrey
La educación universitaria nunca fue una opción para Oprah Winfrey: nacida en Misisipi, sus primeros años se centraron más en la supervivencia que en cualquier otra cosa. La pobreza extrema — recuerda haber tenido que llevar sacos de patatas a modo de peto— y el abuso sexual y los embarazos adolescentes definieron su infancia.
Contra todo pronóstico, consiguió una beca completa para la Universidad Estatal de Tennessee, donde empezó a estudiar artes escénicas. Mientras estaba en la universidad, tuvo una suerte inesperada y le ofrecieron un trabajo en una emisora de radio local. Cuando su carrera despegó, abandonó la universidad. Mirando atrás, fue una de las mejores decisiones que tomó: gracias al trabajo duro, la determinación y la constancia, llegó a ser la presentadora de programas de entrevistas más famosa y exitosa del mundo, y la quinta mujer hecha a sí misma más rica de Estados Unidos.
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Autores: Stéphanie Thomson es editora del Foro Económico Mundial
Imagen: El director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, habla durante su discurso principal en Facebook F8 en San Francisco, California, el 25 de marzo de 2015. REUTERS/Robert Galbraith



