Las competencias tecnológicas seguirán dominando los empleos del mañana;
Las habilidades humanas y tu red de contactos siguen siendo importantes;
Hay un desequilibrio entre quienes adquieren las competencias necesarias para los empleos del futuro, especialmente entre hombres y mujeres.
A medida que el mercado laboral cambia rápidamente, nuevos datos e indicadores casi en tiempo real nos permiten comprender mejor que nunca cómo serán los empleos del futuro.
Los tipos de empleos que surgen en la economía global abarcan una amplia variedad de profesiones y competencias, y reflejan las oportunidades que tienen las personas trabajadoras de todos los orígenes y niveles educativos para aprovechar los empleos emergentes y la nueva economía. Identificar los empleos emergentes y las competencias que requieren aporta información valiosa para orientar las inversiones en formación y allana el camino a una «Revolución del reciclaje profesional», mientras las personas adquieren nuevas competencias para mantenerse al ritmo del cambio.
Pero, pese a todas las oportunidades que traerá la nueva economía, existen importantes brechas de competencias y de género que deben abordarse. Si no lo hacemos, seguirán ampliándose en el futuro.
Estas son cinco cosas que podemos aprender de estos nuevos datos:
1. No es ninguna sorpresa, pero las competencias tecnológicas dominan
No todos los empleos emergentes requieren competencias tecnológicas avanzadas, pero todos exigen competencias tecnológicas básicas, como alfabetización digital, desarrollo web o diseño gráfico. Tres de los grupos ocupacionales del informe del Foro Económico Mundial «Empleos del mañana» —los de computación en la nube, ingeniería y datos, que también se encuentran entre los de mayor crecimiento general— requieren competencias tecnológicas disruptivas, como inteligencia artificial (IA), robótica o computación en la nube. Dado que tecnologías como la IA están tan extendidas, muchos puestos en ámbitos como las ventas y el marketing exigirán conocimientos básicos de IA.
Estas competencias tecnológicas disruptivas tienen una gran demanda en todos los sectores. La cadena de bloques, la computación en la nube, el razonamiento analítico y la IA figuran entre las competencias tecnológicas más demandadas que vemos en LinkedIn.
2. Los puestos que requieren más competencias centradas en las personas son igual de importantes
Aunque no crecen tan rápido como los empleos dominados por la tecnología, también están surgiendo nuevos puestos en ventas, producción de contenidos y recursos humanos, que complementan la industria tecnológica en rápido crecimiento. Nuestra investigación sitúa a especialistas en adquisición de talento, especialistas en éxito del cliente y asistentes de redes sociales entre las profesiones de mayor crecimiento; todos son puestos que se basan en conjuntos de competencias más diversos, especialmente habilidades interpersonales.
Es probable que la demanda de habilidades interpersonales siga aumentando a medida que la automatización se generalice. Nuestro último Informe sobre las tendencias mundiales del talento muestra que los profesionales de recursos humanos identifican la demanda de habilidades interpersonales como la tendencia más importante a escala mundial. Competencias como la creatividad, la persuasión y la colaboración —todas entre las principales de nuestra lista de habilidades interpersonales más demandadas— son prácticamente imposibles de automatizar, lo que significa que, si las tienes, serás aún más valioso para las organizaciones en el futuro.
3. Con la rápida evolución de los empleos, muchas mujeres quedan excluidas
Aunque los datos reflejan una diversidad de oportunidades para personas trabajadoras de todos los orígenes y niveles educativos, un análisis más detallado revela un preocupante desequilibrio entre quienes adquieren las competencias más recientes. En nuestra investigación en curso sobre género con el Foro Económico Mundial, descubrimos que las mayores brechas de género entre los empleos emergentes se dan en puestos que dependen en gran medida de competencias tecnológicas disruptivas: la proporción de mujeres en empleos de computación en la nube, ingeniería y datos es inferior al 30 % (en computación en la nube llega a tan solo el 12 %). Es fundamental cerrar esta brecha, porque estas competencias tecnológicas disruptivas tendrán un impacto desproporcionado en el rumbo de la sociedad y la economía.
Sin duda, hay margen para mejorar la paridad de género fomentando una mayor diversidad en la contratación y prácticas de gestión más inclusivas, pero nuestros datos sugieren que esos avances, aunque importantes, no bastarán para lograr la paridad.
4. Hay talento sin aprovechar para cubrir las brechas en los empleos emergentes
Tenemos que pensar de forma creativa en cómo cubrir estas necesidades de competencias y puestos emergentes, para evitar que las brechas se agraven en el futuro. Nuestra investigación sobre estos desafíos ha descubierto algunas soluciones muy viables y escalables.
En primer lugar, aprovechar el talento existente y el de ámbitos afines puede contribuir enormemente a ampliar rápidamente las reservas de talento. Nuestra investigación revela que la formación y el perfeccionamiento de las competencias del «talento próximo a la IA» podrían duplicar la reserva de talento en IA en Europa.
Al aplicar un enfoque similar a la brecha de género, descubrimos que los subgrupos de competencias tecnológicas disruptivas en los que las mujeres tienen mayor representación —ingeniería genética, ciencia de datos, nanotecnología e interacción persona-computadora— podrían ampliar la reserva de talento para el conjunto más amplio de puestos tecnológicos que dependen en gran medida de competencias tecnológicas disruptivas.
5. A quién conoces —tu red de contactos— sigue siendo importante
Aunque ambos enfoques pueden ayudarnos a lograr avances significativos, cerrar las brechas de competencias y de género exige mucho más que asegurarnos de que el talento tenga las competencias adecuadas. Es una verdad sencilla: importa a quién conoces. Por eso, también debemos cerrar la «brecha de contactos»: la ventaja que algunas personas tienen sobre otras únicamente por a quién conocen.
Nuestra investigación sobre la brecha de contactos muestra que vivir en un barrio de ingresos altos, asistir a una escuela prestigiosa y trabajar en una empresa de primer nivel puede dar una ventaja de 12 veces en el acceso a las oportunidades. Esto significa que dos personas con exactamente las mismas competencias, pero nacidas en barrios distintos, pueden tener oportunidades radicalmente diferentes.
Todos estos nuevos indicadores y conocimientos pueden ayudarnos a identificar las competencias y los empleos del futuro, pero harán falta más que datos para garantizar que la Cuarta Revolución Industrial sea equitativa. Para lograr cambios significativos, las empresas y los líderes políticos deben reevaluar las normas que rigen la elaboración de políticas, las decisiones de contratación y, en última instancia, la igualdad de oportunidades para quienes enfrentan barreras.
Al reunirnos en Davos con motivo de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, pido a los líderes que se unan a nosotros para avanzar en el cierre de estas brechas. Así se crearán empresas mejores e innovadoras, economías más sólidas y, en última instancia, sociedades más justas.



