4 tendencias que darán forma al futuro de la educación superior

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  • Las medidas adoptadas durante la pandemia no abordan las causas profundas de los problemas que enfrenta la educación superior.

  • Las instituciones deben emprender una reforma real, avanzando hacia el aprendizaje activo y enseñando habilidades que perduren en un mundo cambiante.

  • La evaluación formativa es más eficaz que los exámenes de alto impacto para dotar a los estudiantes de las habilidades que necesitan para tener éxito.

Desde el inicio de la reciente pandemia, escuelas y universidades se han visto obligadas a trasladar gran parte de su docencia a internet. En apariencia, esto parece haber impulsado una serie de innovaciones en el sector educativo. Universidades de todo el mundo adoptaron una mayor flexibilidad, ofreciendo aulas tanto virtuales como presenciales. La programación se está abriendo paso en más planes de estudio escolares, y el examen SAT para el ingreso a la universidad en EE. UU. ha sido recientemente acortado y digitalizado, lo que facilita su realización y reduce el estrés de los estudiantes.

Estos cambios podrían dar la impresión de que la educación está experimentando una reforma muy necesaria. Sin embargo, si observamos con atención, estas medidas no abordan los problemas reales de la educación superior. En la mayoría de los países, la educación superior es inaccesible para las personas en situación socioeconómica desfavorecida, certifica conocimientos en lugar de fomentar el aprendizaje y se centra en conocimientos fácilmente obsoletos. En resumen, fracasa en los dos aspectos: calidad y acceso.

Tendencias en la educación superior

En el último año hemos empezado a ver ejemplos de una reforma real que aborda las causas profundas del desafío educativo. A continuación, presentamos cuatro tendencias de la educación superior que consideramos que están tomando forma en 2022.

1. Aprender desde todas partes

Se reconoce que, como las escuelas y universidades de todo el mundo tuvieron que pasar abruptamente a la enseñanza en línea, los resultados de aprendizaje se resintieron en todo el espectro educativo. Sin embargo, la experiencia con la enseñanza en línea sí obligó a replantear los conceptos de tiempo y espacio en el ámbito educativo. Hubo algunos beneficios para los estudiantes, que pudieron aprender a su propio ritmo, y realizar experimentos científicos en sus cocinas. El aprendizaje híbrido no consiste solo en combinar un aula virtual y una presencial, sino en permitir un aprendizaje verdaderamente inmersivo y experiencial, que posibilite a los estudiantes aplicar en el mundo real los conceptos aprendidos en el aula.

Así, en lugar de pasar a un enfoque de “aprender desde cualquier lugar” (que ofrece flexibilidad), las instituciones educativas deberían avanzar hacia un enfoque de “aprender desde todas partes” (que ofrece inmersión). Uno de nuestros socios, la escuela de negocios europea Esade, lanzó un nuevo grado universitario en 2021, que combina clases presenciales en el campus de Barcelona y clases a distancia a través de una plataforma de aprendizaje diseñada específicamente, con experiencias prácticas inmersivas en Berlín y Shanghái, mientras los estudiantes crean su propia empresa social. Este tipo de curso constituye una experiencia de aprendizaje verdaderamente híbrida.

2. Sustituir las clases magistrales por el aprendizaje activo

Las clases magistrales son una forma eficiente de enseñar y una forma ineficaz de aprender. Las universidades y los colegios las han utilizado durante siglos como métodos rentables para que los profesores transmitan sus conocimientos a los estudiantes.

Sin embargo, con la información digital omnipresente y gratuita, pagar miles de dólares por escuchar a alguien que te ofrece información que puedes encontrar en otra parte a un precio mucho menor parece absurdo. El cierre de escuelas y universidades ha puesto esto de manifiesto, ya que las malas clases llegaron a los salones de las casas de los padres, demostrando su ineficacia.

Las instituciones educativas deben demostrar resultados de aprendizaje eficaces, y algunas están empezando a adoptar métodos de enseñanza basados en la ciencia del aprendizaje. Esto demuestra que nuestro cerebro no aprende escuchando, y que la poca información que se aprende de esa manera se olvida fácilmente (como muestra la curva del olvido de Ebbinghaus, más abajo). El aprendizaje real se basa en principios como el aprendizaje espaciado, el aprendizaje emocional y la aplicación del conocimiento.

La educación superior empieza a aceptar que los métodos tradicionales de enseñanza son ineficaces, como demuestra la curva del olvido de Ebbinghaus

El sistema educativo ha aceptado gradualmente este método, conocido como “aprendizaje totalmente activo”. Existen pruebas de que no solo mejora los resultados de aprendizaje, sino que también reduce la brecha educativa entre los estudiantes en desventaja socioeconómica. Por ejemplo, Paul Quinn College, una HBCU con sede en Texas, puso en marcha un Programa de Honores que utiliza el aprendizaje totalmente activo desde 2020, combinado con prácticas en empresas regionales. Esto ha dado a estudiantes de orígenes tradicionalmente marginados la oportunidad de aplicar en el mundo real los conocimientos adquiridos en la universidad.

3. Enseñar habilidades que sigan siendo relevantes en un mundo cambiante

Según una encuesta reciente, el 96 % de los directores académicos de las universidades considera que hace un buen trabajo preparando a los jóvenes para el mundo laboral. Menos de la mitad (41 %) de los estudiantes universitarios y solo el 11 % de los líderes empresariales comparten esa opinión. Las universidades siguen centrándose en enseñar habilidades específicas relacionadas con las tecnologías más recientes, aunque estas habilidades y las tecnologías que las sustentan están destinadas a quedar obsoletas. Como resultado, las universidades van siempre a remolque de las habilidades que requerirá el lugar de trabajo del futuro.

Lo que necesitamos enseñar son habilidades que sigan siendo relevantes en contextos nuevos, cambiantes y desconocidos. Por ejemplo, los estudiantes de periodismo quizá antes aprendían a producir relatos extensos que podían publicarse en un periódico; más recientemente, se les enseñaba a producir piezas más breves y a publicar contenidos en las redes sociales. Habilidades más duraderas serían: cómo identificar y conectar con los lectores, cómo redactar un texto y cómo elegir el medio adecuado para su público objetivo. Son habilidades que trascienden los límites de las disciplinas y que se aplican por igual a investigadores científicos o abogados.

La Minerva University, con sede en San Francisco, que comparte fundador con el Minerva Project, ha desglosado competencias como el pensamiento crítico o el pensamiento creativo en conceptos fundamentales y hábitos mentales. Las enseña a lo largo de los cuatro años de grado y en todas las disciplinas, independientemente de la carrera que elija cursar el estudiante.

Muchas personas acceden a la educación superior con base en exámenes estandarizados que favorecen a una determinada clase socioeconómicaImage: Fairtest, College Board

4. Usar la evaluación formativa en lugar de los exámenes de alto impacto

Si hoy tuvieras que presentarte al examen final de la asignatura en la que te especializaste, ¿cómo te irías? La mayoría de nosotros suspendería, ya que ese examen no medía nuestro aprendizaje, sino la información que retuvimos en ese momento. Igualmente, muchos de nosotros tenemos certificaciones en materias sobre las que sabemos poco.

Muchas personas acceden a la educación superior con base en exámenes estandarizados que favorecen a una determinada clase socioeconómica, en lugar de medir un nivel de competencia real. Las universidades intentan entonces corregir este sesgo imponiendo cupos de admisión, en lugar de desvincular su evaluación de la competencia del nivel de ingresos. Muchas universidades estadounidenses están empezando a abandonar los exámenes estandarizados, con Harvard a la cabeza, y se han realizado algunos intentos de sustituir los exámenes de alto impacto por otras medidas que no solo evalúan los resultados de aprendizaje, sino que además los mejoran.

La evaluación formativa, que implica tanto evaluaciones formales como informales a lo largo del proceso de aprendizaje, anima a los estudiantes a mejorar realmente su desempeño en lugar de limitarse a que se evalúe. La documentación y el registro de esta evaluación incluye una serie de medidas que sustituyen las calificaciones alfabéticas o numéricas, que son unidimensionales.

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La Escuela Internacional de Ginebra acaba de lanzar su Pasaporte del Estudiante que incluye medidas de creatividad, responsabilidad y ciudadanía. En EE. UU., un consorcio de escuelas ha puesto en marcha el Mastery Transcript Consortium que ha rediseñado el expediente académico de secundaria para mostrar una visión más holística de las competencias adquiridas por los estudiantes.

La reforma educativa requiere analizar la causa profunda de algunos de sus problemas actuales. Debemos fijarnos en qué se enseña (currículo), cómo (pedagogía), cuándo y dónde (tecnología y mundo real) y a quién enseñamos (acceso e inclusión). Las instituciones que estén preparadas para abordar estas cuestiones fundamentales lograrán transformar realmente la educación superior.

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