El sector educativo mundial gastará 10 billones de dólares durante la próxima década.
La tecnología educativa, una parte dinámica y en rápido crecimiento de la economía educativa en general, está llamada a desempeñar un papel clave en este mercado.
A medida que la tecnología educativa sigue creciendo gracias a la inteligencia artificial y otras nuevas tecnologías, cinco tendencias clave están dando forma al sector.
A medida que se acelera la revolución digital, la tecnología educativa (EdTech) dejará una huella imborrable en las vidas y las economías de todo el mundo.
Desde cubrir las carencias de la fuerza laboral hasta el creciente énfasis en la salud mental en la educación, la tecnología está cambiando y mejorando el sector educativo en todo el mundo. Y este fenómeno alcanza a todos los estudiantes, ya sea un niño que acaba de empezar la escuela o un adulto que busca adquirir nuevas competencias para los empleos y las carreras del futuro.
En los próximos 10 años habrá 800 millones de graduados de la educación K-12 y 350 millones de graduados de la educación posterior a la secundaria en todo el mundo, y se prevé que el gasto en educación alcance los 10 billones de dólares en 2030. En este ecosistema educativo mundial en expansión, la tecnología educativa está llamada a desempeñar un papel fundamental.
5 tendencias emergentes en tecnología educativa
A medida que evoluciona el sector, están surgiendo cinco tendencias clave. Estas tendencias ya están dando forma al mundo de la tecnología educativa y la educación, y seguirán haciéndolo durante los próximos años para cientos de millones de personas en todo el mundo.
1. Perfeccionamiento de competencias: formar a la fuerza laboral del futuro
El imparable auge de la automatización, la inteligencia artificial (IA) y la digitalización está transformando el mercado laboral. Por ello, el perfeccionamiento y la reconversión de las competencias de la fuerza laboral se han vuelto imprescindibles. Según la OCDE, casi 1.000 millones de empleos en todo el mundo sufrirán cambios significativos debido a la tecnología durante la próxima década.
La opinión pública indica que la educación superior tradicional a menudo no satisface las necesidades, lo que subraya la necesidad de soluciones de aprendizaje accesibles y flexibles. Ante el aumento de la demanda en todos los niveles del mercado laboral, plataformas como Degreed, Interplay Learning y Workera —todas empresas de tecnología educativa— están adquiriendo un papel fundamental para ayudar a las personas a alcanzar el éxito en un mercado laboral que cambia rápidamente.
Esta tendencia, la de las personas que utilizan plataformas de tecnología educativa para perfeccionar sus competencias ante un mercado laboral cambiante, no muestra señales de remitir.
2. IA: revolucionar las experiencias de aprendizaje
La IA está dando paso a una nueva era de la educación, con experiencias de aprendizaje personalizadas y eficientes. Se prevé que el mercado de la IA en la educación se dispare, y las estimaciones pronostican un aumento mundial de aproximadamente 21.000 millones de dólares para 2028.
La IA se está implementando prácticamente en todas las empresas de tecnología educativa y tendrá un profundo impacto en los modelos de negocio y en los estudiantes. Soluciones innovadoras como Amira Learning, Sizzle AI y Workera AI son líderes del mercado en el uso de la IA en la educación: aprovechan esta tecnología para ofrecer apoyo individualizado, inteligencia sobre competencias y mayor productividad, y están revolucionando la educación.
3. Talento: atraer nuevos talentos a la tecnología educativa
La digitalización y la IA han atraído a profesionales de primer nivel al sector de la tecnología educativa. Profesionales destacados de gigantes tecnológicos están fundando empresas de tecnología educativa al reconocer el enorme potencial de este mercado. Emprendedores como Rajen, de Kyron; Jerome Pesenti, de Sizzle; y Eran Megiddo, de Maximal Learning, aportan una vasta experiencia para aprovechar las oportunidades e impulsar nuevas innovaciones en el ámbito de la tecnología educativa.
4. Salud mental: promover el bienestar
A medida que el mundo deja atrás la pandemia, aumenta la atención que se presta al apoyo a la salud mental en la educación. Las alarmantes estadísticas de los datos de vigilancia de conductas de riesgo en jóvenes de los CDC subrayan la urgencia del asunto. Organizaciones como Hazel Health, Panorama Education, Thrive Global y Woebot, dedicadas a abordar los desafíos mentales y socioemocionales que afrontan los estudiantes de educación K-12 y a promover vidas más saludables y felices, están realmente a la vanguardia de esta labor.
5. Resultados: priorizar la medición del impacto
En el sector de la tecnología educativa, es fundamental priorizar el impacto y los resultados. Esto es esencial para crear empresas duraderas e impulsar una educación eficaz. Sin datos sólidos sobre los resultados, es difícil evaluar qué funciona para los usuarios finales.
En la educación K-12, la falta de datos sobre la implementación de productos y sus resultados lleva a los distritos a probar un promedio de 2.591 herramientas de tecnología educativa al año, lo que dificulta los esfuerzos por abordar la pérdida de aprendizaje actual y la causada por la pandemia. Del mismo modo, en 2023, Estados Unidos gastó 101.800 millones de dólares en formación laboral. En el mercado actual, donde hay millones de empleos vacantes y muchas más personas que necesitan perfeccionar sus competencias, comprender el impacto de las inversiones es fundamental.
Para profundizar en la importancia de medir el impacto, lea el Informe sobre resultados educativos de 2023 de Owl Ventures.
Medir el impacto en la tecnología educativa
Priorizar el impacto y los resultados es fundamental para crear empresas duraderas en el sector educativo y más allá. Owl Ventures, especializada en inversiones en el sector educativo, mide el éxito en tres dimensiones clave: escala y acceso, diversidad y resultados.
Escala y acceso
Las empresas de tecnología educativa deben analizar los perfiles de sus clientes y crear productos capaces de crecer sin excluir a las comunidades con mayores necesidades. La forma de hacerlo depende en gran medida de los estudiantes a quienes se dirigen las empresas.
Por ejemplo, para las empresas que trabajan con escuelas y distritos, son fundamentales métricas como el porcentaje de estudiantes que reúnen los requisitos para recibir almuerzo gratuito o a precio reducido y de estudiantes que aprenden inglés. En cambio, las empresas que venden directamente a los clientes se centran en medir el acceso mediante parámetros como el número de padres y comunidades atendidos, la ubicación geográfica, los precios de los productos y la accesibilidad de los dispositivos.
Fuera de Estados Unidos, factores como los ingresos del hogar, la ubicación geográfica o la religión pueden tener más peso, y las empresas deben informar datos sobre las poblaciones urbanas y rurales, los niveles de ingresos, el género y los grupos de edad.
Promover la diversidad
Las empresas que promueven la diversidad de género, racial y étnica tienen un 36 % más de probabilidades de superar las medianas del sector. Los equipos diversos demuestran sistemáticamente una mayor capacidad para tomar decisiones, lo que pone de relieve la importancia de la inclusión.
Es esencial que las empresas del sector educativo realicen encuestas anuales sobre diversidad para recopilar indicadores como el género, la raza, la equidad salarial y la retención del personal en todos los niveles de liderazgo, y así garantizar que la diversidad de las poblaciones a las que prestan servicio se vea reflejada en la organización que crea soluciones para ellas.
Resultados adaptados
Como cada iniciativa de tecnología educativa aborda un desafío particular del sector educativo, identificar y medir resultados específicos que se ajusten a los objetivos del producto es una práctica valiosa para las empresas y sus partes interesadas.
Por ejemplo, en el sector de preescolar a educación secundaria, la medición del impacto puede abarcar desde el rendimiento de los estudiantes en pruebas estandarizadas hasta las competencias socioemocionales desarrolladas, lo que pone de manifiesto la diversidad de resultados en este sector. En cambio, en la educación posterior a la secundaria y en los programas de movilidad profesional, métricas como las tasas de graduación, las becas recibidas y las cifras de colocación laboral son más pertinentes para hacer seguimiento de los resultados.
En esencia, el futuro de la tecnología educativa y de la educación de alta calidad depende de que las empresas de tecnología educativa respondan a una pregunta fundamental: ¿La solución genera un resultado positivo para los usuarios a quienes está destinada?
