En la próxima Cumbre del G7 en Canadá, pediré a nueve de los líderes políticos más poderosos del mundo que inviertan en igualdad de género. El propio grupo refleja el actual desequilibrio de poder: solo dos de sus integrantes son mujeres. Esta proporción desigual refleja la realidad mundial: las mujeres están ausentes de los puestos de liderazgo. Siguen relegadas en la política y los negocios, en las cumbres mundiales y en los consejos de administración de las empresas. Incluso a mí, presidenta y directora ejecutiva de una organización mundial de defensa de la igualdad de género, en los eventos todavía me preguntan si mi marido va a participar en un panel.
Esta infrarrepresentación no es un fenómeno nuevo. De los 146 países analizados por el Foro Económico Mundial en marzo de 2017, solo15 tenían una mujer como jefa de Estado o de Gobierno. Eso representa alrededor del 10 %, frente a cerca del 25 % del grupo del G7, que incluye Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, así como a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea. A excepción de la canciller alemana Angela Merkel y de la británica Theresa May, todos esos líderes son hombres. Las mujeres todavía representan solo el23 % de los parlamentarios y el18,3 % de los ministros de todo el mundo.

El mundo empresarial presenta un panorama muy parecido. En marzo de 2018, solo había24 mujeres al frente de empresas de la lista Fortune 500. A escala mundial, solo el15 % de los puestos en los consejos de administración de empresas están ocupados por mujeres.
Como presidenta y directora ejecutiva deWomen Deliver, una organización mundial de defensa de la igualdad de género y de la salud, los derechos y el bienestar de las niñas y las mujeres, estoy decidida a contribuir a los esfuerzos para cambiar esta situación.

He aquí cuatro razones por las que ha llegado el momento de invertir en la igualdad de género y la participación política de las mujeres, así como en las niñas y las mujeres de todo el mundo:
1. Es un momento decisivo para la igualdad de género
Los países del G7 generan más del 30 % del PIB mundial, además de ejercer una gran influencia política y contar con capacidades tecnológicas considerables. Si todos estos países se comprometieran a invertir más y de manera más eficaz en las niñas y las mujeres, podríamos impulsar de verdad el progreso mundial en los ámbitos económico, social y político.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau —presidente del G7 este año—, ha creado el primerConsejo Asesor sobre Igualdad de Género de la Presidencia del G7. Formo parte del consejo, al que se le ha encomendado recomendar cómo integrar la igualdad de género en el conjunto del trabajo y los resultados del G7, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.
Para el G7, expresar el compromiso de mejorar la vida de las niñas y las mujeres no es nada nuevo. Lo que hace único a este año es el enfoque integral de la igualdad de género y sus cuestiones, así como la urgente necesidad de traducir el impulso político en políticas y programas capaces de transformar vidas. Esto requiere voluntad política y respaldo financiero.
2. El liderazgo femenino importa
La igualdad de género es clave para crear un mundo mejor para todos. Sin ella, no alcanzaremos los ambiciosos objetivos de paz y prosperidad del G7. El liderazgo femenino ofrece muchos beneficios demostrados.
Los estudios muestran que un mayor número de mujeres en el parlamento está vinculado a más inversiones y mejores resultados en salud, educación y otros indicadores sociales. También se relaciona con una gobernanza mejor y más transparente. Además, sabemos que las mujeres en puestos de autoridad tienden a resolver las crisis nacionales sin recurrir a la violencia y que la paz dura más cuandolas mujeres participan en las mesas de negociación de paz.
En el sector privado, los datos deCatalyst indican que las empresas con un sólido liderazgo femenino registran una rentabilidad sobre el capitalun 35 % mayor al año que las empresas que carecen de él.

3. Es hora de que se escuche a las mujeres
Me sé de memoria estos datos, estadísticas y estudios. Pero también sé cuántos obstáculos afrontan las mujeres en su vida cotidiana. Aunque su representación numérica sea proporcional, a menudo se acallan sus voces.
Hace años, formé parte de un grupo asesor con una distribución equilibrada entre géneros: cuatro hombres y cuatro mujeres. Sin embargo, los hombres interrumpían constantemente a las mujeres, solo se dirigían unos a otros y se atribuían el mérito de nuestras ideas. Incluso lo cronometré: los hombres hablaron el 80 % del tiempo. Durante un descanso, reuní a las mujeres y decidimos unir fuerzas para hacer oír nuestras voces.
Lo ocurrido durante el resto de la reunión refleja no solo lo que puede suceder cuando las mujeres toman la iniciativa, sino que también subraya el poder de sus voces y acciones colectivas. La dinámica cambió, las relaciones de poder se transformaron y la conversación pasó de centrarse en soluciones tecnológicas a enfocarse en invertir en procesos, productos y personas. Los datos —y mi propia experiencia— demuestran que las mujeres en puestos de liderazgo aportan perspectivas únicas. Pero hacer que esto ocurra exige mucho trabajo.
4. La igualdad de género no concierne solo a las mujeres
La igualdad verdadera requiere el apoyo y el compromiso tanto de hombres como de mujeres. Exige que los gobiernos, como los representados en el G7, promuevan programas que inviertan en las niñas y las mujeres en ámbitos como la atención sanitaria, la educación y la formación. Exige que las empresas examinen sus estructuras, políticas, marketing, inversiones y cultura. También requiere un compromiso con la diversidad: no solo con la diversidad de género, sino con todas las identidades interseccionales que contribuyen a la vida y la experiencia de una persona. Y exige liderazgo en todos los niveles y sectores.
Estas inversiones son importantes, pero la recompensa es mayor. Se trata de mejorar los resultados en salud, fortalecer el tejido social y obtener beneficios económicos, además de hacer simplemente lo correcto.

