A lo largo de la historia, innumerables mujeres han hecho contribuciones invaluables al mundo, pese a sufrir discriminación por razón de género.
Desde la sencilla galleta con pepitas de chocolate hasta el primer tejido antibalas, INSIDER recopiló 14 inventos de mujeres que quizá no conozcas.
Conoce sus historias a continuación:
Los avances de la Dra. Shirley Ann Jackson en la investigación de las telecomunicaciones condujeron a la invención de la identificación de llamadas y la llamada en espera.
Con un doctorado en física teórica de partículas elementales, la Dra. Jackson fue la primera mujer afroamericana en obtener un doctorado en cualquier disciplina del MIT.
De 1976 a 1991, la Dra. Jackson realizó investigaciones en los Laboratorios Bell de AT&T, donde contribuyó al desarrollo de la identificación de llamadas y la llamada en espera. En 2016, el entonces presidente Obama otorgó a la Dra. Jackson el máximo reconocimiento por logros científicos en Estados Unidos: la Medalla Nacional de Ciencia.
En 1943, Nancy Johnson creó la primera máquina para hacer helado con manivela.
El «congelador artificial» de Johnson estaba compuesto por un cubo exterior de madera, un cilindro interior de estaño y una paleta conectada a una manivela. Para hacer helado, había que llenar el cubo exterior con hielo picado, poner la mezcla para el helado en el cilindro interior y girar manualmente la manivela para batirla.
Su invención fue patentada el 9 de septiembre de 1843.
Junto con su colega George Hitchings, Gertrude Elion desarrolló algunos de los primeros medicamentos para tratar enfermedades graves como la leucemia, el herpes y el sida.
Elion y Hitchings desarrollaron un método conocido como «diseño racional de fármacos» que contribuyó a revolucionar la creación de medicamentos. Sus investigaciones les permitieron interferir con éxito en el crecimiento celular, lo que condujo al desarrollo de los primeros medicamentos eficaces para tratar la leucemia, además de varias otras enfermedades.
Elion también descubrió la azatioprina, un inmunosupresor que permitió que personas con sistemas inmunitarios debilitados recibieran trasplantes de órganos.
Margaret Knight, trabajadora de una fábrica textil, inventó la bolsa de papel en 1868, pero un hombre llamado Charles Annan intentó robarle la idea y patentarla primero.
El talento de Knight para la innovación empezó a una edad temprana. Cuando tenía apenas 12 años, inventó un dispositivo de seguridad para fábricas textiles.
Durante su estancia en Columbia Paper Bag Company en 1867, Knight empezó a trabajar en una máquina que fabricaba bolsas de fondo plano. Cuando su colega maquinista Charles Anan intentó robarle la idea, Knight lo demandó y obtuvo la patente de su máquina tras una larga batalla legal.
En 1965, Stephanie Kwolek desarrolló una fibra sintética tan resistente que era antibalas.
Cuando Kwolek empezó a trabajar en DuPont en 1964, su equipo se centraba en encontrar una fibra resistente y ligera para neumáticos.
Un año después, hizo un descubrimiento inesperado en su investigación al crear una nueva fibra cinco veces más resistente que el acero. DuPont patentó la fibra ese mismo año con el nombre de Kevlar, que hoy se utiliza en todo tipo de productos, desde chalecos antibalas y cascos militares hasta velas de competición.
En 1995, Kwolek se convirtió en la cuarta mujer en ingresar en el Salón Nacional de la Fama de los Inventores.
A principios del siglo XX, Lillian Gilbreth perfeccionó y diseñó decenas de inventos que mejoraron la vida cotidiana de las personas.
Conocida por sus contribuciones al equipo de oficina y a los electrodomésticos, Gilbreth inventó los estantes interiores de las puertas de los refrigeradores, solicitó una patente para un abrelatas mejorado, ayudó a General Electric a diseñar la altura adecuada de los accesorios de cocina, entre otras cosas.
Junto con su esposo, Frank, Lillian también fue pionera en varias técnicas de gestión industrial diseñadas para aumentar la eficiencia y la productividad. La pareja tuvo 12 hijos, dos de los cuales escribieron un libro sobre la vida de su familia titulado «Cheaper by the Dozen».
La contraalmirante Dra. Grace Murray Hopper ayudó a programar las primeras computadoras.
Considerada una de las tres primeras «programadoras modernas», la Dra. Hopper logró avances pioneros en el desarrollo de lenguajes de programación.
Como contraalmirante de la Armada de Estados Unidos, probablemente es más conocida por inventar COBOL, o «lenguaje común orientado a los negocios», en 1959. Para la década de 1970, COBOL era el «lenguaje de programación más utilizado» del mundo. También fue el primer software informático «fácil de usar» para las empresas.
En 2016, la Dra. Hopper recibió póstumamente la Medalla Presidencial de la Libertad, el máximo honor civil de Estados Unidos, por sus contribuciones al campo de la informática.
Elizabeth Magie inventó «The Landlord's Game» en 1904. Treinta años después, el juego fue copiado y vendido como «Monopoly».

Magie, inventora y taquígrafa, creó «The Landlord's Game» para enseñar a la gente sobre los monopolios, el capitalismo sin límites y los «males de acumular enormes riquezas a costa de los demás». Se le concedió una patente para el juego de mesa en 1904.
En 1935, Charles Darrow, un vendedor de sistemas de calefacción en paro, se hizo increíblemente rico tras vender una copia del juego de Magie a Parker Brothers. Ese mismo año, Magie, en cambio, vendió su patente a Parker Brothers por apenas 500 dólares.
A principios de la década de 1990, la Dra. Fiona Wood revolucionó el tratamiento médico de las víctimas de quemaduras al crear piel en aerosol.
En 1993, la Dra. Wood empezó a trabajar con la científica médica Marie Stoner en un método para cultivar tejido cutáneo directamente sobre los pacientes, en lugar de hacerlo en un matraz de cultivo.
Dos años después, ambas lanzaron ReCell, «una solución de células cutáneas en aerosol». En 2002, ReCell recibió atención internacional después de que la Dra. Wood lo utilizara para tratar a víctimas con quemaduras graves del atentado terrorista de 2002 en Bali, Indonesia.
Mary Anderson, originaria de Alabama, tuvo la idea de los limpiaparabrisas cuando visitó la ciudad de Nueva York en un día nevado de 1902.
Según la tatarasobrina de Anderson, la reverenda Sara-Scott Wingo, ese día Anderson viajaba en un tranvía por la ciudad de Nueva York. Al notar que la nieve provocaba atascos, pues en esa época no había una forma eficaz de limpiar los parabrisas, empezó a pensar en ideas para crear algún tipo de limpiaparabrisas.
Anderson obtuvo una patente para su «dispositivo de limpieza de ventanas» en 1903.
La destacada ingeniera Dra. Katharine Burr Blodgett hizo varias contribuciones importantes a la química de superficies, entre ellas la invención del vidrio antirreflectante o «invisible».
La primera mujer en obtener un doctorado en física de la Universidad de Cambridge, la Dra. Blodgett creó recubrimientos antirreflectantes para gafas y «lentes mejoradas utilizadas en cinematografía». Durante la Segunda Guerra Mundial, también introdujo mejoras en la cortina de humo que ayudaba a proteger a los soldados de la exposición a humos tóxicos.
Josephine Cochrane inventó el primer lavavajillas de éxito comercial en la década de 1880.
Cochrane era una mujer adinerada que quería una máquina que lavara los platos «más rápido de lo que podían hacerlo sus sirvientes». Tras obtener una patente para su lavavajillas, comercializó la máquina entre restaurantes y hoteles. Más tarde, Cochrane fundó una empresa para fabricar sus lavavajillas, que con el tiempo se convirtió en KitchenAid.
Cuando Marion Donovan inventó el pañal desechable, al principio los hombres que dominaban la industria manufacturera de la época se burlaron de ella. Su invento acabaría revolucionando el sector del cuidado infantil. Predrag Sepelj/Shutterstock
En 1946, Donovan diseñó una cubierta impermeable para pañales con tela de paracaídas de nailon y broches de plástico. La cubierta, que Donovan llamó «Boater», debutó en Saks Fifth Avenue de Nueva York en 1949. Fue un éxito instantáneo.
Por desgracia, el pañal desechable de papel que Donovan inventó en la década de 1950 nunca despegó. De hecho, no fue hasta una década después que Victor Mills, el creador de Pampers, finalmente aprovechó su idea.
Ruth Wakefield inventó la primera galleta con pepitas de chocolate bajo la marca Toll House.
En 1930, Wakefield y su esposo compraron una posada turística en Whitman, Massachusetts, llamada Toll House Inn. Un día, mientras horneaba galletas, se dio cuenta de que se había quedado sin chocolate para repostería y usó una tableta de chocolate semiamargo Nestlé en su lugar, pensando que se derretiría en la mezcla.
Pero los trozos de chocolate picado se mantuvieron intactos y así nació la galleta con pepitas de chocolate.













