¿Subirá EE. UU. los tipos en septiembre?

¿Subirá EE. UU. los tipos en septiembre?
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La perspectiva de que la Reserva Federal de Estados Unidos suba finalmente los tipos de interés oficiales en los próximos meses sigue siendo un tema candente entre los inversores. Aunque muchos economistas de Wall Street prevén una subida de tipos el próximo mes, los mercados estadounidenses muestran signos crecientes de rechazar esa previsión.

Que se adopten medidas en la reunión de mediados de septiembre del banco central podría depender en buena medida de cómo reaccionen los precios de los activos en las próximas semanas, en el contexto de la sorpresiva devaluación de la moneda china y de los crecientes signos de inestabilidad financiera.

Aunque el banco central estadounidense ha subrayado desde hace tiempo que sus decisiones de política monetaria reflejan la economía nacional, los inversores no ignoran una situación global dominada por las perspectivas de desaceleración del crecimiento de China.

Un nuevo aumento de la volatilidad generalizada de los mercados podría llevar a la Fed a considerar si una subida de tipos en septiembre es la mejor opción.

Nicholas Colas, estratega jefe de mercado de Convergex, afirma que varios mercados estadounidenses se aproximan a niveles clave que sugerirían que la Fed podría no llevar a cabo un endurecimiento de la política el próximo mes.

“La mandíbula es uno de los huesos más resistentes del esqueleto humano, y la Reserva Federal de Estados Unidos ha estado golpeando con fuerza a los mercados de capitales con su discurso sobre la subida de los tipos de interés de los fondos federales en su reunión del 16 y 17 de septiembre. Ahora parece que los mercados contraatacan”, afirma.

La acción cambiaria de China de esta semana ha avivado los temores de deflación mundial, una tendencia que la nueva caída de los precios de las materias primas durante el verano también ha sugerido.

Desde la perspectiva de la política de tipos de Estados Unidos, significa vigilar los precios del crudo estadounidense, ya que una caída por debajo de 40 dólares el barril, junto con una nueva depreciación del renminbi chino, no ayudaría a la Fed a alcanzar un nivel de inflación más elevado a medio plazo.

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“Un movimiento por debajo de 40 dólares en el próximo mes es una luz amarilla de advertencia para la Fed”, sostiene el señor Colas.

También conviene seguir de cerca el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, que en junio se acercó al 2,50 por ciento. Ahora, con los vientos deflacionistas globales, el referente se sitúa más cerca del 2 por ciento, lo que refleja que también caen las expectativas de inflación a largo plazo del mercado.

Otro pilar clave de la deflación global es el valor del dólar estadounidense. Medida en términos ponderados por el comercio, la moneda se ha disparado hasta su nivel más alto desde 2003. Esto ha presionado aún más los precios de las materias primas y ha golpeado con fuerza a las monedas de los mercados emergentes, lo que finalmente llevó a China a actuar esta semana.

La fortaleza del dólar también refleja que se considera que la Fed busca subir los tipos cuando muchos bancos centrales han flexibilizado su política este año.

El dólar más fuerte también contribuye a endurecer las condiciones financieras de Estados Unidos y ha recortado los ingresos en el extranjero de muchas multinacionales del S&P 500.

Dada la importancia de los ingresos europeos para el S&P, la renovada fortaleza del índice del dólar, muy ponderado por la moneda única, por encima del máximo de este año merece seguirse de cerca.

Esto nos lleva a la situación del mercado de renta variable más grande del mundo, el S&P 500.

Tras haber caído brevemente en negativo en lo que va de año esta semana, el ciclo alcista iniciado en 2009 parece muy avanzado, lo que deja al mercado listo para una corrección prolongada.

El índice se mantiene justo por encima de una medida clave del impulso, la media móvil de 200 días, y cualquier ruptura sostenida de ese nivel supondría una señal bajista en un momento en que el liderazgo del mercado ha cambiado.

Los valores del sector sanitario y de consumo discrecional sostuvieron al S&P durante gran parte de este año, pero ambos sectores han caído notablemente durante agosto.

Por ahora, el barómetro del apetito por el riesgo del mercado de renta variable sugiere que todo va bien.

El índice Vix del CBOE, basado en la volatilidad implícita de las opciones sobre el S&P 500 a 30 días, se sitúa muy por debajo de su media histórica de 20 (desde 1990). Pero si el Vix superara ese umbral durante un período prolongado, la Fed podría moderar bastante su retórica halcona.

Volviendo al mercado de bonos: un indicador crucial de las intenciones de política de la Fed es el rendimiento del bono del Tesoro a dos años.

A principios de este mes, el rendimiento superó brevemente el 0,75 por ciento, su nivel más alto desde abril de 2011. Si en las próximas semanas se acerca al 0,5 por ciento, eso indicaría que el mercado de bonos confía en que una subida de tipos en septiembre ya no está sobre la mesa.

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Este artículo se publica en colaboración con Financial Times. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.

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Autor: The Financial Times cubre, comenta y analiza las últimas noticias económicas, financieras, empresariales y políticas del Reino Unido y del ámbito internacional.

Imagen: El edificio de la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos en Washington el 28 de octubre de 2014. REUTERS/Gary Cameron

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