Por qué el bienestar debe tenerse en cuenta en las tasas de crecimiento

Por qué el bienestar debe tenerse en cuenta en las tasas de crecimiento
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El PIB per cápita y las tasas de crecimiento del PIB son los indicadores más utilizados para medir el progreso económico. Pero son malos indicadores indirectos del objetivo que impulsa la formulación de políticas y la satisfacción ciudadana. Ese objetivo más amplio puede describirse como bienestar y merece una atención mucho más explícita de la que suele recibir.

El crecimiento económico (el aumento de la riqueza) es un requisito previo clave, pero lograr un crecimiento rápido no garantiza que se avance en términos de bienestar. La clave está en contar con políticas, instituciones y dinámicas que conviertan de la mejor manera la riqueza y el crecimiento en bienestar.

La razón para centrarse en el bienestar no se debe principalmente a consideraciones de equidad o igualitarismo. Se debe a que el progreso económico solo se sostendrá a largo plazo si se percibe ampliamente que sus beneficios repercuten positivamente en la vida de las personas.

El bienestar puede parecer un concepto difícil de definir y a menudo se considera demasiado subjetivo para hacerle seguimiento. Sin embargo, es posible abordarlo a partir de sus principales elementos y encontrar formas en gran medida objetivas de medir varias de sus dimensiones.

Abordar la naturaleza multidimensional del bienestar exige considerar una serie de factores clave en torno a tres elementos principales:

  • La economía evalúa el desempeño de un país en la generación de un crecimiento equilibrado mediante el aumento de la producción, la creación de empleo y la estabilidad económica.

  • Las inversiones, que incluyen infraestructura, salud y educación. Suelen ser partidas importantes de los presupuestos públicos y abarcan inversiones a corto y largo plazo que ayudan a impulsar mejoras tanto en el crecimiento económico como en el bienestar a lo largo del tiempo.

  • La sostenibilidad mide factores relacionados con la inclusión social (igualdad de ingresos, sociedad civil y gobernanza) y el medio ambiente, clave para sostener el progreso en materia de bienestar.

Las diez dimensiones que conforman la Evaluación del Desarrollo Económico Sostenible (SEDA) de BCG reflejan esa lógica.

Los tres elementos son necesarios para lograr avances en el bienestar, y cada uno también puede considerarse un posible componente de la estrategia de desarrollo de un país. Los países que destacan en nuestra evaluación suelen sobresalir en los tres componentes.

Pero no existe un modelo único ni una solución universal en cuanto al equilibrio adecuado de medidas y políticas: para ser eficaz, la estrategia de un país debe basarse en una combinación de énfasis relativos que refleje sus desafíos y oportunidades. Algunos países quizá deban dar prioridad al crecimiento económico, mientras que otros pueden centrarse en inversiones que aborden cuellos de botella clave y respalden el crecimiento económico futuro. Otros quizá deban concentrarse en garantizar que los beneficios del progreso se compartan ampliamente o en proteger el medio ambiente.

A partir de medidas relativas para cada una de las diez dimensiones que corresponden a los tres elementos del bienestar, y para 149 países, SEDA genera un mapa mundial del bienestar. Este sitúa a un país (o una región) en perspectiva y ofrece a sus dirigentes una poderosa herramienta de diagnóstico. Al establecer dónde existen brechas, puede orientar la definición de prioridades. Al identificar países comparables con un mejor desempeño, puede señalar el desarrollo de nuevas políticas para abordar esas brechas.

Además de ofrecer una forma eficaz de examinar cómo se comparan los países con el resto del mundo y con otras naciones, tanto en los niveles actuales como en los cambios recientes del bienestar, SEDA también puede tener en cuenta las diferencias en los niveles de ingresos y las tasas de crecimiento. Esto nos permite medir qué tan bien convierten los países su riqueza (ingresos) en bienestar y qué tan bien aprovechan su crecimiento económico para generar mejoras en el bienestar de sus ciudadanos.

Una conclusión clave es que algunos países han logrado generar mejoras en el bienestar de sus ciudadanos que superan lo que cabría esperar dados sus niveles de riqueza o sus tasas de crecimiento. También está claro que mejorar el bienestar resulta más fácil cuando se cuenta con una base de crecimiento económico sólido sobre la cual construir.

SEDA ha demostrado ser una valiosa herramienta de diagnóstico —a nivel de país, como se concibió, y también para las estrategias mundiales de las organizaciones internacionales de desarrollo—, así como un mecanismo sólido para establecer prioridades. Combinar esas conclusiones con un enfoque del desarrollo económico que refleje las lecciones de la experiencia en todo el mundo ofrece a los dirigentes nacionales la oportunidad de diseñar estrategias de desarrollo económico que generen no solo crecimiento económico, sino también un mayor bienestar.

Este tipo de enfoque del desarrollo económico es igualmente pertinente a nivel nacional y subnacional e implica considerar un conjunto de principios rectores, un marco para vincular objetivos y estrategias específicas, y un catálogo de intervenciones tácticas y mejores prácticas. BCG cuenta con un enfoque de este tipo, diseñado para ayudar a los gobiernos a elaborar e implementar estrategias destinadas a fomentar el crecimiento y la estabilidad económicos, promover el empleo y allanar el camino para mejorar el bienestar.

Tratar el bienestar como objetivo central y aprender sistemáticamente de las lecciones de la experiencia al formular e implementar estrategias de desarrollo económico es oportuno, ya que muchos países y localidades experimentan un crecimiento económico inferior al esperado y buscan formas de reactivar sus economías, a la vez que las hacen más inclusivas y sostenibles.

Autores: Douglas Beal es socio y director general de Boston Consulting Group, y Enrique Rueda-Sabater es asesor sénior de Boston Consulting Group.

Imagen: Personas contemplan el atardecer en una terraza del centro comercial Larcomar, en el distrito de Miraflores, Lima, el 17 de abril de 2015. REUTERS/Mariana Bazo

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