Cómo puede ayudarnos el pensamiento sobre el futuro a dar forma a la Globalización 4.0

Lauren Coria-Avila and her daughter Sielh Avila watch the sunrise as they wait for the solar eclipse in Guernsey, Wyoming, U.S. August 21, 2017
Change is coming over the horizon - and we need radically new tools to help us shape the path forward.Image: REUTERS/Rick Wilking
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La agenda de la Reunión Anual 2019 del Foro Económico Mundial plantea un desafío audaz: desarrollar un modelo para la Globalización 4.0.

Este desafío llega en un momento decisivo de la historia. En los últimos 30 años, la economía mundial ha propiciado un enorme progreso humano: por primera vez, se considera que más de la mitad de la humanidad pertenece a la clase media. Sin embargo, parece que el modelo actual está llegando a su límite. La desigualdad de ingresos va en aumento y suscita desafíos populistas a la economía de mercado. El cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales ya están provocando trastornos humanos y económicos que, a su vez, generan inestabilidad social y política. Además, el ritmo del cambio tecnológico exige nuevas ideas sobre cómo crear marcos jurídicos y éticos para que el uso de estas asombrosas nuevas herramientas se base en valores compartidos.

Así como estos cambios han creado un conjunto radicalmente distinto de cuestiones que debemos comprender y abordar, también necesitamos formas de pensar radicalmente nuevas que nos ayuden a comprender y dar forma al camino que tenemos por delante. El pensamiento sobre el futuro es una herramienta invaluable para orientar y poner a prueba estrategias para la próxima era de la globalización.

En épocas como la nuestra, marcadas por cambios rápidos e interconectados, los escenarios ofrecen una forma poderosa de explorar distintas posibilidades. En lugar de predecir cómo será el mundo, presentan relatos de futuros alternativos que combinan la investigación sobre los factores que impulsan el cambio con especulaciones fundamentadas acerca de cómo podrían desarrollarse las principales incertidumbres. Los escenarios ayudan a comprender el contexto social y político en el que las empresas toman decisiones y las normas con las que las sociedades aplican sus valores. Están concebidos para complementar los enfoques analíticos más tradicionales, que con demasiada frecuencia ofrecen precisión a costa de no anticipar cambios verdaderamente disruptivos.

Cuatro escenarios futuros analizados en el informe de BSRImage: BSR

Ya podemos observar muchos de los cambios tectónicos que probablemente definirán las próximas décadas. Un clima cambiante transformará nuestro mundo natural y nuestra economía. La transformación del trabajo y el auge de las nuevas tecnologías traerán tanto enormes oportunidades como profundos dilemas. Sin embargo, no es posible prever la naturaleza concreta ni el momento de estos cambios. Sabemos que el aumento de las sequías amenazará el suministro de alimentos y que las tormentas, cada vez más violentas, alterarán las cadenas de suministro mundiales, pero no sabemos dónde ni cómo. Sabemos que la automatización creará y destruirá empleos, pero es difícil predecir el ritmo de esa destrucción y cuáles serán las nuevas oportunidades más probables. Sabemos que los avances tecnológicos plantean preguntas profundas, como vemos hoy en el intenso debate sobre los bebés editados genéticamente, con principios distintos aplicados en diferentes lugares.

Al exponer su visión para Davos este año, el Foro Económico Mundial nos ha retado a redefinir la globalización para nuestra época mediante una «participación más amplia y una imaginación más elevada». Examinar posibles escenarios para nuestro futuro común es una forma invaluable de aplicar estos principios. Por ejemplo, los escenarios presentados en nuestro informe Hacer negocios en 2030 exploran si nuestra información y nuestra toma de decisiones reflejarán un consenso mundial o una profunda fragmentación, y de qué manera.

Esta es una de las líneas de fractura que están dando forma a nuestro futuro, con señales visibles tanto de consolidación como de fragmentación. En nuestro mundo actúan fuerzas de consolidación: las tecnologías aportan mayor transparencia y la urbanización hace que las experiencias de las personas sean cada vez más similares. También observamos fuerzas de fragmentación: distintos valores aplicados a las normas de privacidad y la ética médica, y Estados nación que ceden poder a ciudades y regiones mientras, al mismo tiempo, reivindican posturas nacionalistas.

También es muy probable que el futuro refleje tanto la realidad de modelos divergentes como la necesidad de un consenso mundial. De hecho, casi con certeza, la Globalización 4.0 se definirá mediante innumerables experimentos que reflejarán distintas normas y expectativas culturales, diferentes objetivos y condiciones económicas, y sistemas políticos divergentes. Las épocas de grandes cambios suelen desarrollarse de maneras diversas antes de converger, si es que llegan a hacerlo. Al mismo tiempo, urge encontrar respuestas mundiales colectivas a la crisis climática, al aumento de la migración y a los usos de la tecnología que están redefiniendo la propia pregunta de qué significa ser humano.

Por tanto, quienes toman decisiones en las empresas, los gobiernos y la sociedad civil tendrán que ser «multilingües» y estar preparados para guiar a sus organizaciones a través de una variedad de futuros posibles. Además, las divisiones entre distintos tipos de instituciones pueden obstaculizar el progreso. Como escribimos en nuestros escenarios de Hacer negocios en 2030«Si queremos que los seres humanos prosperen en un planeta floreciente en medio de un rápido cambio tecnológico, debemos reorientar las relaciones entre la sociedad civil, el gobierno y las empresas».

La Globalización 4.0 no quedará definida para siempre en una semana en Davos. Pero, para empezar con buen pie, son esenciales el pensamiento sobre el futuro y la capacidad de concebir múltiples futuros.

En definitiva, aún está por escribirse el escenario futuro que queremos y que el mundo necesita. Aunque los escenarios futuros describen cómo podrían evolucionar las fuerzas externas en los próximos años, nos corresponde a nosotros, trabajando juntos, escribir una historia nueva y mejor. Ese es el gran premio, y no hay tiempo que perder.

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