Cuando las conversaciones sobre financiación para el desarrollo concluyeron la semana pasada en Addis Abeba, muchos debates giraron en torno al «cuánto» y también al «cómo» de lograr un desarrollo universal, sostenible e inclusivo en el contexto posterior a 2015. El trabajo en el ámbito de los recursos naturales ofrece valiosas lecciones que aportar.
Existe un consenso creciente en torno a la necesidad de un nuevo enfoque para atender las necesidades financieras de los países en desarrollo, con el fin de garantizar trayectorias de crecimiento sostenibles, inclusivas y resilientes. Todos sabemos que la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) es limitada y no puede hacer frente a las enormes necesidades de inversión de los países. Además de una mayor movilización de recursos nacionales, la participación más eficaz de una variedad de actores, en especial del sector privado, las ONG y las organizaciones filantrópicas, será clave para cerrar la brecha de financiación.
El Banco Mundial lleva mucho tiempo acogiendo fondos innovadores. En el sector forestal y de paisajes, por ejemplo, el Banco ha desempeñado un papel importante en la puesta a prueba de modelos e instrumentos para hacer frente a las tendencias de deforestación y degradación en los países en desarrollo. Albergamos el Forest Carbon Partnership Facility, el Forest Investment Program, el Fondo BioCarbon Initiative for Sustainable Forest Landscapes, y el Program on Forests. Estos fondos fiduciarios han desempeñado un papel decisivo durante la última década al sentar las bases para mejorar la gestión y la gobernanza de los activos naturales de los países, fortalecer las capacidades institucionales y técnicas y desarrollar sistemas. Sin embargo, cada uno tiene normas y estructuras de gobernanza distintas, lo que crea un panorama de financiación fragmentado, con altos costos de transacción para nosotros y para nuestros interlocutores.
A medida que se comprometen más recursos financieros para apoyar la agenda forestal y climática, los socios para el desarrollo miran al Banco Mundial para que amplíe sus actividades y transforme los paisajes forestales.
El Grupo Banco Mundial está desarrollando un nuevo modelo de negocio basado en un enfoque más programático y específico por país, que permitiría lograr una mayor coherencia estratégica y simplificar la forma en que un país accede a diversas fuentes de financiación en apoyo de la gestión sostenible de sus paisajes forestales. También se está elaborando un nuevo Plan de Acción para los Bosques, que describe cómo nuestra labor en materia de bosques y árboles contribuirá a paisajes resilientes y sostenibles, a partir de la actual Estrategia Forestal.
Internamente, estamos trabajando con colegas para ajustar nuestros procesos administrativos en apoyo de un enfoque programático, reduciendo los puntos de decisión y combinando diversas modalidades de financiación, como las inversiones iniciales, la asistencia técnica y los pagos basados en resultados. Un modelo en este sentido es el trabajo que se realiza en México, donde un programa sobre bosques y cambio climático moviliza casi 500 millones de dólares en financiación del Banco Mundial procedente de diversas fuentes. El programa es el resultado de casi 20 años de apoyo continuo e innovador al sector forestal y a sectores afines, y busca ofrecer resultados a una escala sin precedentes (el área del proyecto abarca 30 millones de hectáreas, aproximadamente el tamaño de Ecuador, y más de 3.000 comunidades y ejidos en todo el país) mediante la integración de diversas fuentes de financiación y de trabajo analítico de manera coherente y coordinada.
Al agilizar los pasos necesarios para llevar los recursos adonde más se necesitan, estoy convencido de que podemos garantizar un desarrollo sostenible a largo plazo para los países y las comunidades de paisajes forestales bien gestionados, y que quienes contribuyen a nuestros programas y mecanismos obtendrán más impacto por cada dólar destinado al desarrollo.
Esta publicación apareció originalmente en The World Bank Voices Blog.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autora: Paula Caballero es Directora Sénior de la Práctica Mundial de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Imagen: El cabezal de uno de los primeros pozos petrolíferos exploratorios perforados en el sur de Chad en 1974 se alza en un claro del bosque cerca de la aldea de Niandoum. REUTERS



