Un principio moral básico en el que coinciden la mayoría de los estadounidenses es que nadie que trabaje a tiempo completo debería vivir en la pobreza, ni tampoco su familia.
Sin embargo, con el tiempo hemos visto un aumento significativo de los «trabajadores pobres»: personas que trabajan a tiempo completo, a veces incluso 60 horas o más cada semana, pero con salarios tan bajos que siguen viviendo en la pobreza.
¿Qué hacer?
Una medida es subir el salario mínimo a 15 dólares por hora. Es una meta alcanzable. Un movimiento poderoso lucha por los 15 dólares por hora y está logrando que se aprueben nuevas leyes en ciudades y estados, además de obligar a las empresas a subir los salarios.
Si el salario mínimo de 1968 simplemente hubiera seguido el ritmo de la inflación, hoy superaría los 10 dólares. Si también hubiera seguido el aumento de la productividad de los trabajadores estadounidenses desde entonces, superaría los 21 dólares por hora.
Algunos opositores dicen que quienes cobran el salario mínimo son adolescentes que buscan algo de dinero extra para sus gastos.
No es cierto. La mitad tiene 35 años o más, y muchos son los principales sustentos económicos de sus familias.
Y no crean a los alarmistas que dicen que un salario mínimo de 15 dólares hará que los empleadores reduzcan el empleo.
Más dinero en los bolsillos de la gente significa una mayor demanda de bienes y servicios, lo que significa más empleos, no menos empleos.
Los estudios también muestran que, cuando se sube el salario mínimo, más personas pasan a formar parte del grupo de posibles empleados, lo que da a los empleadores más opciones para contratar. Esto reduce la rotación de personal y ayuda a los empleadores a ahorrar dinero.
Por último, quienes emplean a personas sin pagarles lo suficiente para sacarlas de la pobreza reciben un subsidio indirecto del resto de nosotros: pagamos miles de millones cada año en cupones de alimentos, Medicaid, ayuda para la vivienda y asistencia social para cubrir la diferencia.
El salario mínimo debería subir a 15 dólares por hora. Es lo mínimo que debería exigir una sociedad decente.
Este artículo se publica en colaboración con Robert Reich. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Robert B. Reich es profesor titular de Políticas Públicas de la Universidad de California en Berkeley y miembro sénior del Blum Center for Developing Economies.
Imagen: Se ve a personas que se desplazan por la mañana frente a la Bolsa de Nueva York, el 30 de julio de 2012. REUTERS/Brendan McDermid.


