Quienes hemos estado en África durante la última década hemos sido testigos de cómo una región se ha convertido en la frontera económica más emocionante del mundo, transformando los Estados nacionales y ofreciendo esperanza a una nueva generación de jóvenes capacitados y comprometidos. Para 2035 el número de africanos que se incorporan a la población en edad de trabajar superará al del resto del mundo en su conjunto, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
África creció pese a la recesión mundial y no muestra signos de desaceleración. El continente está encaminado a alcanzar un crecimiento económico de alrededor del 4,5% este año, una tasa superior a la prevista para las economías maduras del mundo. Sorprendentemente, esto ocurre en un contexto de crisis en la eurozona, bajo crecimiento y salarios estancados en Occidente, y una desaceleración en China. La expansión económica de África es sencillamente notable. Hay algo único en lo que está ocurriendo en el continente en estos momentos.
Esta vez, el eje de la historia es el auge de las pequeñas y medianas empresas (pymes). Hoy, estas pequeñas empresas en crecimiento generan alrededor del 80% del empleo de la región, lo que da lugar a una nueva clase media e impulsa la demanda de nuevos bienes y servicios. No debe subestimarse la magnitud de esta transformación. El FMI, en su Regional Economic Outlook for Sub-Saharan Africa, publicado en abril de 2015, afirma: “En los próximos 20 años … el África subsahariana se convertirá en la principal fuente de nuevos integrantes de la fuerza laboral mundial.” Se trata de una África emergente que está absolutamente decidida a triunfar. Como continuación de su audaz compromiso con la inversión en infraestructuras, los gobiernos africanos se han volcado ahora en los emprendedores para impulsar el crecimiento futuro.
Angola es un ejemplo claro. Su gobierno y los organismos asociados han puesto en marcha numerosas iniciativas en los últimos años para apoyar a los emprendedores y al sector de las pymes. Desde el año pasado, el fondo soberano de Angola (FSDEA) está creando una plataforma de impacto social, denominada Kijinga, que apoyará a las startups y la expansión de nuevos productos y servicios en las afueras de sus ciudades. Programas como estos podrían convertir en realidad los sueños de emprendedores sin experiencia de desarrollar negocios de éxito. Iniciativas como estas se extienden por todo el continente, ofreciendo apoyo financiero y orientación sobre cómo gestionar y hacer crecer las empresas.
Sin embargo, uno de los mayores desafíos es el acceso al crédito, que sigue siendo un obstáculo para las pymes en África. Abordar esta cuestión ha sido una prioridad para los gobiernos y las organizaciones regionales durante varios años. Entre los ejemplos destacados figura el Banco Africano de Desarrollo, que gestiona un programa para pymes diseñado para apoyar a las microempresas, las pequeñas empresas y las medianas empresas. El programa, de cuatro años de duración, aporta 125 millones de dólares en financiación, combinados con un paquete de asistencia técnica de 3,98 millones de dólares concedido por el Fondo de Asistencia al Sector Privado Africano. Asimismo, el FSDEA creó un fondo de capital privado de 250 millones de dólares para apoyar a los emprendedores que tienen dificultades para que sus proyectos resulten atractivos para la financiación bancaria. También puso en marcha su primer programa de becas “Future Leaders”, que envió a 46 de los jóvenes titulados en empresariales más prometedores de Angola a la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich para adquirir habilidades profesionales en gestión de inversiones.
Ayudar a las pymes africanas a prosperar es fundamental no solo para África, sino también para la economía mundial, porque crea una clase media en crecimiento con renta disponible, junto con oportunidades de mercado para nuevos inversores. A medida que se ralentiza la producción manufacturera de China y las sanciones contra Rusia afectan a las exportaciones de la UE, el creciente número de habitantes y el consumo de África podrían llenar el vacío dejado por los salarios estancados en Europa y Estados Unidos.
De cara a los próximos 20 años, la combinación de factores de crecimiento que África presenta hoy generará oportunidades inigualables para los inversores a largo plazo. Los vastos recursos naturales del continente, sus economías de rápido crecimiento y su población joven sostendrán niveles elevados de inversión extranjera directa (IED) que hacen inevitable el ascenso de África.
No obstante, la base de cualquier empresa duradera en África depende del empoderamiento continuo de las pymes regionales y de los jóvenes emprendedores. Los gobiernos, el sector privado y los inversores internacionales deben considerar a los jóvenes africanos y a las pymes elementos centrales para la estabilidad de la economía mundial. Estos millones de futuros emprendedores deben ser apoyados para que el mundo en su conjunto pueda beneficiarse.
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Autor: José Filomeno de Sousa dos Santos, presidente del Consejo de Administración, FSDEA
Imagen: Un sastre trabaja en su taller de costura en Cabinda, el 13 de enero de 2010. REUTERS/Rafael Marchante


