El continente africano es rico en recursos naturales, como petróleo, gas y minerales, que representan una gran proporción de las exportaciones y ahora son una importante fuente de inversión extranjera directa. En nuestro artículo African Mining, Gender and Local Employment, investigamos cómo esta expansión reciente y rápida de la minería a gran escala afecta las perspectivas laborales de las mujeres.
Según investigaciones y documentos de políticas anteriores, no está claro si la minería industrial aumenta o reduce el empleo femenino. La «African Mining Vision» expone el riesgo de que las industrias extractivas amplíen las disparidades de género en las oportunidades económicas. El sector suele caracterizarse por unos multiplicadores locales débiles; es decir, por cada empleo que se crea en el sector, se generan muy pocos en sectores auxiliares como los servicios, la manufactura o la construcción. Esto se conoce como la hipótesis del «enclave»: una mina a gran escala genera pocas oportunidades económicas para los miembros de las comunidades locales. Por otro lado, las actividades mineras pueden generar empleos en los servicios y las ventas, sectores en los que la presencia de mujeres es relativamente alta en la región y cuyos servicios se comercializan localmente.
Para estudiar los efectos, vinculamos datos de producción de más de 800 minas industriales activas entre 1975 y 2010 con datos de encuestas de hogares DHS sobre mujeres de 15 a 49 años, que abarcan más de dos décadas y utilizan información espacial (véase la figura 1). La combinación única de conjuntos de datos, con más de 500.000 mujeres encuestadas y casi 300.000 parejas en 29 países, nos permite investigar los efectos indirectos locales sobre el empleo mediante un método de diferencias en diferencias.
Al aprovechar la variación espacial y temporal de los datos, también comparamos a las personas que viven cerca de una mina con quienes viven más lejos, y a quienes viven cerca de una mina en producción con quienes viven en las proximidades de una mina que aún no ha abierto.
Constatamos que las minas industriales generan cambios estructurales locales. La agricultura de subsistencia pierde importancia tanto para los hombres como para las mujeres. Sin embargo, los efectos apuntan claramente a una segregación de género. Los hombres pasan a trabajos manuales cualificados y las mujeres, a empleos en el sector servicios. Es importante destacar que estos nuevos empleos también ofrecen ventajas adicionales a las mujeres: es más probable que reciban un pago en efectivo por su trabajo, en lugar de no cobrar o cobrar en especie, y tienen más oportunidades de trabajar durante todo el año o de manera ocasional, en vez de hacerlo únicamente durante la temporada alta agrícola.
Pese a estos avances en el empleo no agrícola y en las oportunidades de obtener ingresos en efectivo, observamos que la minería también puede obstaculizar la participación de las mujeres en el mercado laboral, y que el efecto general sobre su empleo es negativo. Las mujeres de las comunidades mineras trabajan menos que las mujeres de otros lugares, y la caída del empleo es mayor que entre los hombres. Un cálculo aproximado estima que 90.000 mujeres de toda África se benefician de empleos en el sector servicios como resultado directo de la minería industrial en sus comunidades, pero, al mismo tiempo, 280.000 mujeres abandonan la fuerza laboral.
Un temor que suele expresarse es que los empleos del sector servicios que ocupan las mujeres sean, en su mayoría, trabajos de prostitución, en lugar de empleos en restaurantes, bares, transporte, peluquería y otros ámbitos. Sin embargo, estudiamos los cambios en el número de parejas sexuales a lo largo de la vida y no encontramos efectos en el número total de parejas sexuales de las mujeres.

Figura 1: Todas las minas industriales africanas en producción entre 1975 y 2010, y los conglomerados de la Encuesta Demográfica y de Salud (DHS) por país. (Imagen: elaboración propia)
Los resultados resisten una amplia batería de pruebas de robustez, como el uso de distintas definiciones del grupo de control y la exclusión de las personas que se han trasladado a su lugar de residencia actual. Otras pruebas, basadas en cambios exógenos de los precios mundiales de los minerales, muestran que los efectos son más intensos durante los períodos de auge y que los efectos en el mercado laboral son temporales: desaparecen cuando cierran las minas, pues los sectores recién impulsados, los servicios y la demanda de trabajo manual vuelven a contraerse. Los efectos se concentran mucho en el espacio: las personas que viven a más de 50 km de una mina no se ven afectadas por ella.
Los hallazgos destacan el poder transformador de las minas a gran escala para generar nuevas oportunidades económicas tanto para las mujeres como para los hombres. Sin embargo, también señalan desafíos que deben abordarse para garantizar que la industria genere un crecimiento económico local plenamente inclusivo y sostenible.
No deje de leer el Informe sobre el desarrollo mundial 2012, que sostiene que el acceso al empleo mejora la vida de las mujeres y es una de las cinco prioridades principales para promover la igualdad de género.
Este artículo se publicó originalmente en el blog Let’s Talk Development del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autora: Anja Tolonen es estudiante de doctorado en la etapa final de sus estudios en la Universidad de Gotemburgo. Andreas Kotsadam es profesor adjunto en la Universidad de Oslo y obtuvo un doctorado en Economía por la Universidad de Gotemburgo en 2011.
Imagen: Una mujer con un bebé a la espalda observa un asentamiento informal. REUTERS/Siphiwe Sibeko.

