¿Por qué no llega la ayuda a Yemen?

¿Por qué no llega la ayuda a Yemen?
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Han pasado cuatro años desde que Yemen fue testigo de una revuelta popular contra la corrupción y la injusticia. Pero Yemen no se ha estabilizado desde entonces. En septiembre de 2012, había grandes esperanzas de que Yemen estuviera en camino hacia una transición política. La comunidad internacional de donantes aportó cuantiosos fondos de ayuda. Pero hoy parece que los yemeníes han perdido toda esperanza en el gobierno o en el impacto que la ayuda de los donantes podría tener para mejorar sus perspectivas.

El panorama de la ayuda en Yemen está compuesto por un pequeño número de donantes que hacen grandes compromisos. Los donantes árabes del Golfo encabezan la lista y aportan el 50 % de la ayuda que recibe Yemen, seguidos de unos pocos países de la OCDE y de instituciones internacionales y regionales, incluido el Banco Mundial. Desde septiembre de 2012, los donantes han comprometido más de US$10.600 millones en ayuda para apoyar la transición de Yemen. Pero ¿cuánto se ha entregado realmente? Las cifras del gobierno muestran que solo se ha desembolsado el 38 %, en su mayor parte como apoyo presupuestario directo, a saber, subvenciones para combustible y un préstamo en condiciones favorables de Arabia Saudita.

Muchas agencias gubernamentales de Yemen carecen de la capacidad técnica para tramitar la ayuda con rapidez y eficacia. La preocupación de los donantes por la corrupción y la mala gestión de la ayuda ha contribuido a la desconfianza incluso respecto del apoyo presupuestario directo o las redes de protección social. La confianza y los sistemas técnicos adecuados son cruciales para ampliar el desembolso de ayuda en el país.

Buenos programas de redes de protección social
Y, sin embargo, Yemen cuenta con un programa de redes de protección social que supera a modelos similares de otros países en desarrollo. El Banco Mundial ha contribuido a sus instituciones. Pero el gobierno ha pasado por alto el potencial de mecanismos como el Fondo Social para el Desarrollo, el Proyecto de Obras Públicas, el Programa de Caminos de Acceso Rural y el Fondo de Bienestar Social para absorber y tramitar la ayuda. Esas cuatro instituciones por sí solas podrían gastar fácilmente medio millardo de dólares al año y, de ese modo, contribuir a mejorar el desembolso de la ayuda.

Estas instituciones favorables a los pobres mantienen relaciones de confianza con los donantes. Reconocidas también por el gobierno y por el público en general, cuentan con proyectos listos para ejecutarse, de pequeña y mediana escala y con uso intensivo de mano de obra en todo el país. Pueden prestar servicios y ofrecer oportunidades de empleo muy necesarias para ayudar a mejorar los medios de vida de la población. Esto podría repercutir en la paz y la prosperidad.

El dinero de los donantes se ha entregado con extrema lentitud desde septiembre de 2012. A ello contribuye un conjunto complejo de problemas: una combinación de escasa capacidad del gobierno para absorber fondos, falta de relaciones fiduciarias (de confianza) y salvaguardias de gobernanza, preocupación por la corrupción y la política de la ayuda.

Condicionalidad de la ayuda
Yemen es un ejemplo contundente de lo que ocurre cuando la ayuda se politiza. Se estableció un Marco de Responsabilidad Mutua (MAF) de tres años para regir el flujo de ayuda. Se basaba en un acuerdo entre Yemen y sus socios para el desarrollo. El gobierno se comprometió a llevar a cabo una serie de reformas económicas y de buena gobernanza a cambio del cumplimiento oportuno de los compromisos de ayuda. La falta de avances en las reformas prometidas ha planteado un desafío para la entrega constante de ayuda.

Más de US$2.000 millones en ayuda destinada a grandes proyectos de infraestructura siguen bloqueados. Esto priva a los yemeníes de la ayuda inmediata que tanto necesitan. Sin embargo, no se trata únicamente de dificultades técnicas y reformas demoradas. Las cambiantes relaciones políticas entre algunos donantes y Yemen también han puesto en riesgo la entrega fluida y oportuna de ayuda.

Falsas expectativas
El gobierno había bombardeado al público con anuncios de grandes volúmenes de dinero de ayuda, elevando las expectativas de la gente. Cuatro años después, la persona promedio en la calle ve lo contrario: gran parte de la ayuda prometida no se ha materializado. Esto sin duda contribuyó a la reciente revuelta de septiembre de 2014, que condujo a la caída del Gobierno de Reconciliación Nacional.

El gobierno no había comunicado los hechos: que la entrega de ayuda lleva tiempo y está impulsada por la política. La ayuda pasa por un proceso de compromisos, asignaciones y aprobaciones hasta llegar a la ejecución de los proyectos. La entrega oportuna es crucial para ampliar el desembolso de ayuda.

El lento ritmo de entrega de la ayuda
La entrega de ayuda en Yemen está sin duda limitada por la escasa capacidad de absorción del país. La seguridad y la política también entran en juego. La volátil situación política y el deterioro de la seguridad son motivo de preocupación. El reciente aumento de la violencia ha ralentizado aún más la entrega de ayuda y, en casos extremos, ha provocado su congelación total. Esto deja a Yemen con demasiada ayuda sobre el papel y muy poco gasto efectivo. Me pregunto por cuánto tiempo.

Esta publicación apareció primero en el blog Voces y opiniones del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Nabil Ali Shaiban es miembro del personal del Banco Mundial con sede en Saná, Yemen.

Imagen: Una niña espera raciones de alimentos que entregan voluntarios en una ventana de una mezquita. REUTERS/Mohamed al-Sayaghi

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