¿Por qué hay demasiado de todo en la economía mundial?

¿Por qué hay demasiado de todo en la economía mundial?
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A veces, algo bueno puede ser excesivo. En estos momentos, en la economía mundial parece haber muchas más materias primas disponibles de las que justifica la demanda actual. A este exceso se suman demasiados trabajadores disponibles y demasiado capital que circula por la economía mundial. En la edición del viernes deThe Wall Street Journal, Josh Zumbrun y Carolyn Cui destacan estos excesos, pero la pregunta de fondo del artículo es si estos excedentes de oferta son resultado de un aumento de la oferta o de una demanda insuficiente.

En primer lugar, cabe señalar que las tendencias son ciertamente distintas según el aspecto del exceso del que se trate. Tomemos el petróleo. La rápida caída de los precios del petróleo durante 2014 fue una de las principales noticias económicas del año. Pero ¿qué causó exactamente esa caída? En otro artículo, Zumbrun destaca un estudio del Fondo Monetario Internacional sobre la causa de la caída de los precios del petróleo. Según el FMI, la caída se debió inicialmente a una desaceleración de la actividad económica (una reducción de la demanda), antes de que el aumento de la oferta de petróleo contribuyera cada vez más al descenso de los precios.

Esta explicación quizá no sea válida para otras materias primas en la situación actual. En el mercado del cobre, por ejemplo, la tecnología no puede provocar una expansión repentina de la oferta de cobre, análoga al auge del fracking que ha contribuido al aumento de la oferta de petróleo. La caída de los precios del cobre se debe casi con certeza a la disminución de la demanda, especialmente de China.

Luego está el capital. Los tipos de interés son muy bajos en estos momentos debido a la flexibilización monetaria aplicada para contrarrestar la Gran Recesión y la debilidad de muchas regiones del mundo, como Europa. En otras palabras, el precio del capital es bastante bajo ahora debido a la demanda. Al igual que la economía de Estados Unidos parece estar recuperándose, Europa, China y otros puntos débiles podrían empezar a crecer a buen ritmo, lo que reduciría el excedente de capital.

Esa posibilidad presupone que el desajuste entre la oferta y la demanda de capital es un fenómeno a corto plazo. Con tiempo suficiente, el precio del capital se ajustará, de modo que no habrá ni exceso de oferta ni demanda insuficiente. Pero, como señalan Zumbrun y Cui en su artículo, existe un argumento, planteado por el exsecretario del Tesoro Larry Summers, según el cual los tipos de interés nominales deben caer por debajo de cero para que desaparezca el desequilibrio. Y si ha seguido la evolución de Europa en los últimos meses, habrá visto que los tipos de interés han hecho precisamente eso.

Summers ha sostenido que este desequilibrio ha sido una característica de la economía mundial durante años y que ha sido responsable de la caída de los tipos de interés y de algunas de las burbujas de finales del siglo XX y principios del XXI. Ben Bernanke, expresidente de la Reserva Federal, ha sostenido que el desequilibrio es una característica pasajera de la economía mundial y que disminuirá a medida que la economía se recupere.

En cuanto al trabajo, este exceso quizá sea el que más claramente responde a una tendencia a largo plazo. Las nuevas oleadas de trabajadores procedentes de la antigua Unión Soviética, China e India han aumentado drásticamente la oferta de mano de obra en el mercado mundial. Este aumento, junto con la mayor apertura de la economía de Estados Unidos, es una posible causa de la disminución de la participación del trabajo en la renta en Estados Unidos.

Que los economistas entiendan estos excesos como un fenómeno extraño, pero aislado, o como una característica importante de nuestra época tendrá un gran impacto en la forma en que comprendamos nuestro futuro económico.

Este artículo se publica en colaboración con The Washington Centre for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones. Para mantenerse al día con la Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal. Autor: Nick Bunker es analista de políticas en el Washington Center for Equitable Growth. Imagen: Trabajadores en silueta caminan frente a torres de oficinas en Canary Wharf. REUTERS/Luke MacGregor.

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