Por qué Grecia necesita mucho más que un simple acuerdo sobre la deuda

Por qué Grecia necesita mucho más que un simple acuerdo sobre la deuda
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Uno de los principales asuntos que dominaron el G7 fue el rescate financiero de Grecia. Para los siete líderes que asistieron a la cumbre bávara, resolver la crisis de deuda de una manera aceptable para Grecia y sus acreedores internacionales sigue siendo un punto muerto. Tanto Barack Obama como Angela Merkel instaron al Gobierno griego a aplicar reformas económicas.

Aunque alcanzar un nuevo acuerdo es importante, gran parte de la atención se ha centrado en cómo abordar la deuda de Grecia. Sin embargo, en última instancia, la deuda griega no se resolverá únicamente recortando el gasto público.

La economía griega necesita reformas económicas para emprender un programa más amplio de cambio estructural si quiere volver a ser competitiva. Esto exige reconfigurar sus instituciones para respaldar la competitividad y el crecimiento empresarial, si Grecia quiere ser productiva tanto económica como socialmente y volver a estar abierta a los negocios.

Grandilocuencia política

En muchos sentidos, hay una pugna política en curso. La elección del partido Syriza en enero de 2015 reflejó las frustraciones del electorado griego, y ahora su primer ministro, Alexis Tsipras, debe demostrar la capacidad de su partido para gobernar.

Mientras tanto, los acreedores de Grecia, encabezados por Alemania en la eurozona, también tienen que rendir cuentas ante sus propios electorados. Por ello, parecen firmes en que incluso una salida de Grecia de la eurozona sería preferible a un impago, pues no quieren alentar a otros partidos contrarios a la austeridad que están ganando terreno en, por ejemplo, España y Francia. De hecho, Angela Merkel ha dicho que se agota el tiempo para alcanzar un acuerdo.

Durante la reunión del G7 de esta semana, los líderes políticos de fuera de Grecia han subrayado que el país debe mantener su rumbo de austeridad y cumplir su compromiso de pagar sus deudas. Sin embargo, esto pasa por alto la necesidad de dar más importancia a la creación de una Grecia competitiva. Aunque se trata de un objetivo a largo plazo, sin él el país nunca saldrá de sus problemas actuales y el pago de la deuda seguirá siendo el único objetivo durante años.

Las raíces de la competitividad

Al volver a examinar las raíces de la crisis, nuestra investigación muestra que la competitividad de Grecia ya estaba en declive antes de 2008 mientras se reducía su tejido empresarial. Por ello, el Gobierno griego debe promulgar reformas que llevan mucho tiempo pendientes para revitalizar la actividad emprendedora, que contribuirá a la economía y a la sociedad en general.

Pero, en última instancia, hacen falta reformas de mayor alcance. Desde el ineficaz sistema tributario hasta el creciente sector público, las principales instituciones del país necesitan una reforma integral que respalde una mayor competitividad y mejore la productividad. Sin esto, la base tributaria no crecerá, lo que significa que Grecia no tendrá una vía para salir de sus problemas económicos.

Asimismo, el FMI, la UE y el Gobierno griego deben aprovechar el compromiso cultural existente con el proyecto europeo de solidaridad y ponerlo al servicio de las economías griega y de la eurozona.

El objetivo de crear una economía griega caracterizada por empleos y crecimiento sostenibles, y de restablecer un sentido de responsabilidad fiscal, es viable, pero solo si hay compromiso. Requiere una reforma de raíz; no hay soluciones rápidas. A medida que pasa el tiempo y se aplazan los pagos, Grecia no puede sortear la crisis de deuda con grandilocuencia política.

Romper la espiral descendente

El tejido empresarial griego atraviesa lo que podría describirse como una crisis existencial, a medida que disminuye la competitividad. Sin embargo, en sus raíces Grecia es una sociedad emprendedora, dada la tasa histórica relativamente alta de actividad emprendedora entre la población general.

Hace falta un compromiso colectivo, dentro y fuera de las fronteras griegas, para romper lo que se ha convertido en una espiral descendente. Aunque antes se pensaba que la reestructuración de la deuda aportaría la solución, ahora no puede tener éxito por sí sola. La incapacidad de Grecia para recuperarse y establecer bases económicas sólidas podría considerarse, en el mejor de los casos, un error de cálculo económico. Ahora es necesario reformar las instituciones para mejorar el entorno empresarial con el tiempo.

Es importante reconstruir las relaciones con los socios políticos y los prestamistas, pero a menudo se pasa por alto la necesidad de revitalizar el tejido empresarial, desde los emprendedores hasta las grandes corporaciones. Más que gestionar la deuda, superar la crisis griega consiste en restablecer la confianza económica.

Aunque recuperar la confianza de sus acreedores podría lograrse cumpliendo los pagos, será más difícil recuperar la confianza de las personas y las empresas de todo el mundo. La reconstrucción de la economía griega consiste, y posiblemente siempre consistió, en algo más que la deuda.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autores: Nick Williams es profesor de Emprendimiento en la University of Sheffield. Tim Vorley es catedrático de Emprendimiento en la University of Sheffield.

Imagen: Una bandera griega y una de la UE ondean frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en Atenas el 12 de marzo de 2015. REUTERS/Yannis Behrakis.

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