Todo está en las cifras: el 64 % de la población mundial vive en los países del G20; el 80 % del comercio mundial se realiza entre sus miembros; el 90 % del PIB mundial lo genera el G20. Por lo tanto, es lógico que los líderes empresariales mundiales desempeñen un papel hoy, cuando el G20 se reúne en Los Cabos, México. Su mensaje es sencillo: entendemos los desafíos a los que se enfrentan los gobiernos y queremos ayudar, porque esto también es asunto nuestro.
En un momento en que reconstruir la confianza en la economía mundial es más importante que nunca, el sector empresarial tiene una contribución considerable que aportar. Al fin y al cabo, cabe decir que la crisis financiera se originó en países miembros del G20. Y no hay que olvidar que los países del G20 son responsables del 84 % de las emisiones mundiales de combustibles fósiles.
Los 19 países y la Unión Europea que conforman el G20 se reúnen por séptima vez (y por primera vez en un país latinoamericano) para coordinar políticas de desarrollo social y económico y sentar las bases de una nueva arquitectura financiera mundial.
A través del Business 20 (B20), que actúa como órgano asesor empresarial de los responsables del G20, líderes del sector privado, organizaciones internacionales y ONG han formado este año grupos de trabajo para presentar planes de acción concretos en áreas como el crecimiento verde, el empleo, la seguridad alimentaria y la corrupción.
Tengo grandes esperanzas en varias iniciativas: primero, los planes para reforzar la inversión de los sectores público y privado con el fin de lograr un aumento del 50 % en la producción y la productividad agrícolas para 2030 en materia de seguridad alimentaria; segundo, la creación de una alianza público-privada de 30 empresas de energía limpia, bancos e instituciones de financiación del desarrollo para anunciar una Alianza de Acción para el Crecimiento Verde que amplíe la inversión privada en infraestructura verde; y tercero, abordar los problemas de empleo derivados de un desajuste generalizado de competencias y la recomendación de ampliar y mejorar la imagen y la calidad de las prácticas profesionales y los aprendizajes mediante compromisos de las empresas y los gobiernos nacionales.
Los desafíos que enfrenta hoy el mundo son demasiado complejos e interrelacionados para que los aborde únicamente el gobierno. Mediante el compromiso empresarial con recomendaciones orientadas a la acción, el B20 ha demostrado su disposición a participar de maneras que pueden impulsar la agenda del G20.
Este compromiso contribuirá en gran medida a lograr acciones oportunas, concretas y escalables.
Lara Birkes es responsable de Iniciativas Estratégicas del Foro Económico Mundial.
Imagen: Personal de tierra preparando el proyecto Solar Impulse. REUTERS/Jean Revillard-Solar Impulse/Handout


