Las economías emergentes (países con mayores necesidades, poblaciones más numerosas y menos recursos) ofrecen oportunidades para repensar la prestación de atención sanitaria. A medida que construimos y ampliamos las redes e infraestructuras sanitarias en las naciones emergentes, debemos desafiar las normas sobre cómo y dónde se ofrece la atención, romper con los modelos tradicionales y establecer conexiones poderosas y significativas entre personas, tecnología, servicios, situaciones y costes para generar valor a largo plazo.
En pocas palabras, al construir redes de prestación de atención sanitaria para los países emergentes, debemos saltarnos los sistemas sanitarios consolidados para llegar a más personas, de forma más asequible y con mejores resultados, estándares de alta calidad, mayor transparencia y menos desperdicio. No debemos replicar los onerosos sistemas de prestación de atención sanitaria que existen en el mundo desarrollado.
Con intereses arraigados y una infraestructura compleja, los sistemas sanitarios de los países desarrollados acaban invariablemente centrados en el control de costes, los pagos, la cobertura y la gestión de la capacidad. Al final, la búsqueda de mejores resultados y una atención de mayor calidad se convierte en un ejercicio de adaptación para superar las cargas económicas.
Por otra parte, un enfoque de salto de etapa utiliza la creación rápida de prototipos para resolver problemas complejos como el acceso, el aumento de la incidencia de enfermedades crónicas, la dispersión geográfica de las familias, el encarecimiento de los costes sanitarios y la escasez de proveedores. Saltarse etapas evita los problemas de los modelos tradicionales de prestación al prescindir de las fases de capital y mano de obra menos eficientes y con un uso intensivo de recursos, y avanzar directamente hacia el núcleo de lo necesario. Este enfoque avanza por una vía acelerada hacia el estado final deseado, con soluciones de vanguardia, y genera valor por el camino.
Más allá del mercado tecnológico, el salto de etapa abarca soluciones, capital humano, datos, infraestructuras, y sistemas de pago y prestación. Implica a profesionales, ciudadanos corrientes, organizaciones y gobiernos para resolver problemas complejos de maneras nuevas e innovadoras. Por ejemplo, Imaging the World, la asociación público-privada que permite realizar diagnósticos ecográficos de gran precisión en cualquier lugar con cobertura de telefonía móvil. Al integrar tecnología, formación y comunidad, Imaging the World acerca la experiencia médica a zonas remotas y desatendidas. En otro ejemplo, Asha Jyoti, un innovador, programa de cribado poblacional para el cáncer de mama, el cáncer de cuello uterino y la osteoporosis, lleva clínicas móviles a zonas semiurbanas y rurales del norte de la India. Más allá de llevar atención a personas que de otro modo no tendrían ninguna, Asha Jyoti tiene éxito porque atiende cuestiones prácticas, como el transporte para las citas de seguimiento, y preocupaciones culturales relacionadas con el estigma social, mediante una labor de divulgación comunitaria bien planificada.
Existe un clima receptivo a las innovaciones que conectan a las personas con los proveedores de atención sanitaria y otros servicios de salud en los países donde la necesidad es mayor. Según el estudio, Emerging mHealth: Paths for growth (2012), el 59 % de los pacientes de los mercados emergentes ya utiliza aplicaciones o servicios de salud móvil (frente al 35 % en los mercados desarrollados). El mismo estudio señala que los médicos de los mercados emergentes son más propensos a recomendar soluciones de salud móvil a sus pacientes, y que los pagadores son más propensos a financiarlas.
Podemos aprovechar esta receptividad colectiva a nuevos modelos de prestación de atención sanitaria al emplear la telesalud (el uso de la informática, la monitorización, la gestión de enfermedades y las telecomunicaciones) — para supervisar la atención de pacientes que pueden estar a miles de kilómetros de distancia, en tiempo real. También es una plataforma para formar a profesionales sanitarios e implicar a los ciudadanos en su propio bienestar y atención. Con una eficiencia extraordinaria y alcance, la telesalud desafía los modelos tradicionales sobre cómo y dónde se presta la atención sanitaria.
Trabajando a través del Foro Económico Mundial, los líderes gubernamentales, académicos y de la industria tienen la oportunidad de avanzar con soluciones innovadoras, rentables y viables para la prestación de servicios sanitarios en los países emergentes. Debemos actuar con sentido de urgencia para conectar personas, soluciones, lugares, instituciones, servicios, situaciones y costes, con el fin de mejorar el acceso a la atención y construir sistemas sanitarios más equitativos, estables y sostenibles para el futuro.
Autor: Deborah DiSanzo es directora ejecutiva de Philips Healthcare.
Imagen: Un niño de ocho años en el Cancer and Aids Shelter Society en Kottayam REUTERS.


