Por qué el momento de Asia es ahora: ¿qué impulsa el crecimiento asiático y qué significa para el resto del mundo?

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  • La influencia de Asia en la economía mundial y los asuntos internacionales está creciendo.

  • Se espera que muchos países de la región registren un crecimiento significativo del PIB, mientras el continente se convierte en un centro mundial de innovación tecnológica y comercio.

  • Aunque persisten desafíos como el cambio climático, la falta de inclusión financiera y la desigualdad en la atención sanitaria, Asia está desarrollando un conjunto de soluciones innovadoras y escalables que también podrían beneficiar al resto del mundo.

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Una de las narrativas más perdurables de la globalización ha sido el auge de Asia. «El amanecer del siglo asiático», como lo llamó Kishore Mahbubani, expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, se ha hecho esperar, pero los cambios significativos en el orden mundial rara vez ocurren de un día para otro. Evolucionan gradualmente y surgen de un entramado de diversos factores.

En el pasado, la historia del crecimiento asiático estuvo dominada por las economías de los tigres asiáticos: Japón, Corea del Sur, Singapur y, al inicio del siglo, China. Hoy, India, Vietnam e Indonesia también están emergiendo como actores importantes de la economía regional y las cadenas de valor mundiales.

Asia se encuentra ahora en una coyuntura crucial, en la que los avances de las últimas décadas confluyen para añadir un nuevo capítulo a la historia de la región. ¿Qué impulsa el auge de Asia? Unamos los puntos.

Nuevas fronteras del crecimiento asiático

Se espera que la economía india crezca un 6,8% este año. Está previsto que su PIB nominal supere al de Japón para 2025 y que, para 2030, India adelante a Alemania y se convierta en la tercera economía más grande del mundo con un PIB proyectado de 7 billones de dólares. Se prevé que el comercio exterior crezca en más de 393.000 millones de dólares durante la próxima década, a medida que India se beneficia de los cambios en la dinámica geopolítica.

India también está emergiendo como líder en el desarrollo de infraestructura pública digital. Su sistema de identidad biométrica, Aadhaar, es el más grande del mundo y varios países han expresado interés en replicarlo. La historia de consumo del país, amplia, diversificada y en rápido crecimiento, también resulta convincente. Un estudio reciente de BCG indica que, para 2030, el ingreso medio de los hogares en India aumentará, en particular debido al incremento del número de hogares acomodados.

China también sigue siendo parte de la historia del crecimiento asiático. En mayo, el FMI revisó al alza su previsión de crecimiento económico de China en 0,4 puntos porcentuales, hasta el 5% para 2024. Aunque el crecimiento se ralentice al 3%, el PIB de China en 2030 seguirá siendo unos 5 billones de dólares más alto que en 2022.

Como segunda economía más grande del mundo, China también sigue redefiniendo los estándares mundiales y ampliando los límites de sectores globales innovadores, como los vehículos eléctricos, las energías renovables y la economía digital.

En otras partes de la región, se prevé que el comercio entre los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) crezca 1,2 billones de dólares durante la próxima década. Para 2031, se espera que las exportaciones de la ASEAN aumenten casi un 90% frente a un crecimiento del comercio mundial total inferior al 30%.

Tendencias emergentes: interconectividad comercial e innovación tecnológica

Asia atraviesa una era de mayor conectividad y cooperación intrarregional. Las empresas globales, así como las multinacionales de Asia Oriental (incluidas las radicadas en China), están trasladando la producción y el abastecimiento al Sudeste Asiático. Estos países están bien conectados, tanto entre sí como con los principales mercados del mundo, lo que ha creado oportunidades para que las empresas construyan cadenas de suministro integradas y accedan a mercados de toda la región.

Los nuevos acuerdos comerciales están reforzando este cambio. La Asociación Económica Integral Regional (RCEP), un acuerdo de libre comercio entre países de Asia y el Pacífico, dará a las empresas de la ASEAN acceso libre de aranceles a un mercado conjunto de 2.200 millones de personas.

Asia también se está convirtiendo en un centro mundial de tecnología e innovación. Para 2030, se espera que los ingresos de las empresas fintech de Asia sean superiores a los de América del Norte. Una encuesta de Boston Consulting Group a 21.000 consumidores de 21 países reveló que los consumidores asiáticos tienen una actitud más favorable hacia la inteligencia artificial (IA) que los de Occidente. Esto indica que es probable que Asia ofrezca más oportunidades a corto plazo en este sector.

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Un Asia más segura de sí misma

En los últimos años, las cadenas de suministro mundiales han soportado tensiones sin precedentes: la pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas, el auge del proteccionismo y el endurecimiento de las restricciones a los productos tecnológicos. La resiliencia de la cadena de suministro ocupa ahora un lugar prioritario en la agenda de quienes toman decisiones corporativas.

Antes conocida únicamente por sus centros de externalización y sus fábricas, Asia ahora cuenta con personas que dirigen algunas de las mayores empresas del mundo. Esto permite a los países del continente encontrar más oportunidades dentro de la región, en vez de tener que buscarlas fuera. También se traduce en una mayor influencia e impacto intrarregionales.

Sin embargo, la historia de Asia sigue marcada por los contrastes. La región afronta desafíos que a menudo son más apremiantes que en el resto del mundo. Casi el 50% de las emisiones mundiales de CO2 se producen en la región de Asia-Pacífico. Cuatro países del Sudeste Asiático —Myanmar, Filipinas, Vietnam y Tailandia— se encuentran entre los 10 países más afectados por el cambio climático en los últimos 20 años. Además, se prevé que el 37% del PIB de la ASEAN esté en riesgo si las temperaturas aumentan 3,2 °C.

La inclusión financiera también sigue siendo un desafío: casi el 44% de los adultos de la región de la ASEAN no tiene cuenta bancaria. Y, al igual que la COVID-19 y sus secuelas han dejado al descubierto las deficiencias de los sistemas sanitarios de todo el mundo, lo mismo ocurre en Asia. El acceso a la atención sanitaria en la región es muy desigual: en promedio, hay entre 2,6 y 2,8 camas hospitalarias por cada 1.000 personas en los países y territorios de APAC de ingresos medianos altos, medianos bajos y bajos, respectivamente. Esta cifra es inferior al promedio de la OCDE de 4,6 y al promedio de 5,4 camas de los países y territorios de Asia-Pacífico de ingresos altos. Esto es especialmente significativo porque varios países asiáticos tienen poblaciones envejecidas.

Encontrar soluciones innovadoras a los desafíos de Asia

Pero lo que distingue al Asia actual de la del pasado es el conjunto de soluciones innovadoras y escalables que está desarrollando para afrontar estos desafíos. Aunque es cierto que Asia tiene mucho que perder con el aumento de las temperaturas, por ejemplo, también es la región que más puede ganar con la acción climática. Se prevé que Asia desbloquee el 43% (4,3 billones de dólares) de la oportunidad de ingresos de 10,1 billones de dólares disponible para 2030 gracias a actividades como la expansión de las energías renovables, la eficiencia energética en edificios, el transporte y la agricultura, y una mayor circularidad en las industrias productivas.

También se espera que el sector fintech alcance 1,5 billones de dólares en ingresos anuales para 2030, lo que representa casi el 25% de las valoraciones bancarias de todo el mundo. Con el 42% de todos los ingresos incrementales, se prevé que el mayor mercado sea Asia-Pacífico (APAC), en especial la Asia emergente (China, India y el Sudeste Asiático), donde las empresas fintech ayudarán a ampliar la inclusión financiera.

La pandemia también ha acelerado la adopción digital en la atención sanitaria. En mercados como India, las inversiones en salud aumentaron en 2.500 millones de dólares en 2021, seguidas de un incremento de más de 1.000 millones de dólares en 2022. Según un estudio de BCG, estas inversiones se distribuyeron entre segmentos consolidados, como las farmacias electrónicas, los diagnósticos electrónicos, el ejercicio y el bienestar, y segmentos emergentes, como la atención especializada, la financiación sanitaria y el software como servicio (SaaS) para el sector sanitario.

Más importante aún, estas soluciones no solo ayudarán a Asia: podrían replicarse en todo el mundo para beneficiar a la humanidad.

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