De todas las personas que murieron en 2012 (aproximadamente 56 millones en total), más de la mitad murieron por solo 10 causas.
Aún más notable es que solo dos de las principales causas de muerte —el accidente cerebrovascular y la cardiopatía isquémica— fueron responsables, en conjunto, de una cuarta parte exacta de esas muertes.
Aquí presentamos los datos de la Organización Mundial de la Salud:

Organización Mundial de la Salud
Un accidente cerebrovascular ocurre cuando un coágulo bloquea un vaso sanguíneo e interrumpe el flujo de sangre al cerebro. La consiguiente muerte de las células cerebrales puede causar una discapacidad grave y la muerte.
La cardiopatía isquémica, también llamada enfermedad de las arterias coronarias, implica el endurecimiento y el estrechamiento de las arterias. El oxígeno no puede llegar al corazón con la misma eficacia, lo que puede debilitar el músculo con el tiempo y acabar provocando insuficiencia cardíaca. La cardiopatía isquémica también suele provocar un infarto, que ocurre cuando un coágulo bloquea el flujo de sangre al corazón.
Los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares son el tabaquismo, la inactividad y una alimentación poco saludable.
Un problema mundial
En todo el mundo, las enfermedades no transmisibles —entre las que destacan las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades pulmonares crónicas— causaron el 68 % de todas las muertes en 2012. A menudo se considera que estas enfermedades son el azote de los países ricos, pero eso no es del todo cierto.
En 2012, las enfermedades no transmisibles causaron el 87 % de las muertes en países de ingresos altos (como Estados Unidos) y solo el 37 % de las muertes en países de ingresos bajos (como Afganistán). También son una de las principales causas de muerte en países de ingresos medianos bajos, como Vietnam (el 57 % de todas las muertes), y en países de ingresos medianos altos, como Brasil (el 81 % de todas las muertes).
En particular, las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares están aumentando rápidamente en los países en desarrollo.
Para complicar aún más el panorama, las personas con mayor riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en los países ricos son los residentes de bajos ingresos.
Reducir el número de personas que mueren por cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular en todo el mundo salvaría millones de vidas. Y la herramienta clave en esta lucha será centrarse en la prevención, no en posibles curas. No hay ningún secreto para salvar estas vidas, lo que hace que la tarea que tenemos por delante sea a la vez más fácil y más difícil que otros desafíos de salud pública en todo el mundo.
«Si no se frenan o revierten las tendencias actuales, más de mil millones de personas morirán por enfermedades cardiovasculares durante la primera mitad del siglo XXI», dijo Anthony Rodgers, investigador de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, en un informe de la Organización Mundial de la Salud. «Esto sería una tragedia enorme, dado que las investigaciones de la segunda mitad del siglo XX demostraron que las enfermedades cardiovasculares eran en gran medida prevenibles.»
Este artículo se publica en colaboración con Business Insider. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autora: Lauren F. Friedman escribe y edita reportajes científicos para Business Insider y supervisa la cobertura de salud del sitio.
Imagen: En una exposición se muestra una obra de cristal de plomo grabada con láser. REUTERS/Chris Helgren.


