¿Qué políticas son más eficaces para impulsar la innovación?

¿Qué políticas son más eficaces para impulsar la innovación?
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En los últimos años, los responsables políticos han utilizado diversas medidas para promover la capacidad de innovación de las economías regionales. Algunas de las políticas más destacadas son:

En primer lugar, las inversiones para mejorar la I+D, los niveles educativos y otros aspectos de la infraestructura regional de innovación, que son importantes, por ejemplo, en la agenda Europa 2020; y
En segundo lugar, las políticas de clústeres y redes, que buscan fomentar la innovación promoviendo la colaboración y el intercambio de conocimientos entre actores dentro y fuera de la región.

Sin embargo, el impacto de estos factores en la innovación empresarial aún merece más atención investigadora, en particular en lo que respecta a la interacción entre las actividades de colaboración de las empresas y el contexto regional en el que tienen lugar.

Factores impulsores de la innovación

Muchos consideran que la cooperación entre empresas y agentes externos es uno de los factores impulsores más importantes de la innovación (por ejemplo, Porter 1998, Chesbrough 2003, Nooteboom 2004, Tapscott y Williams 2006). La capacidad de recurrir a conocimientos e ideas nuevas tanto de dentro como de fuera de la empresa aumenta su potencial para desarrollar nuevos productos y procesos de producción. Aunque esta idea general goza de amplia aceptación, en los últimos años ha habido debate sobre la importancia relativa de la colaboración local frente a la colaboración a distancia. La perspectiva convencional en geografía económica sostiene que las interacciones locales se benefician de un contacto presencial más frecuente y de relaciones basadas en la confianza que facilitan la transmisión de conocimiento tácito (por ejemplo, Saxenian 1996, Storper y Venables 2004, Sonn y Storper 2008, de Jong y Freel 2010). Sin embargo, otros autores destacan la necesidad de buscar socios fuera del entorno local para evitar el bloqueo y una búsqueda miope de conocimientos (Amin y Cohendet 1999, Bathelt et al. 2004, Moodysson 2008, Fitjar y Rodríguez-Pose 2011).

Otra rama de la literatura sobre desarrollo regional hace hincapié en el impacto del entorno en el que se encuentra la empresa sobre su capacidad de innovación (por ejemplo, Storper 1997, Cooke y Morgan 1998). Los distintos entornos regionales proporcionan recursos esenciales, como mano de obra, proveedores especializados e instituciones de investigación, de los que puede depender el potencial innovador de una empresa. Estos recursos comunes son resultado de externalidades espacialmente delimitadas derivadas de las actividades de otros actores. Por ejemplo, se ha demostrado que las externalidades de I+D tienen un alcance geográfico limitado (Audretsch y Feldman 1996, Anselin et al. 1997, Moreno et al. 2005, Rodríguez-Pose y Crescenzi 2008). Recientemente, la literatura sobre ciudades creativas ha sostenido que los trabajadores cualificados representan un recurso con límites espaciales similares, que atrae a las empresas a determinadas regiones (Landry 2000, Florida 2002).

Sin embargo, nuestro conocimiento sobre cómo la colaboración a nivel de empresa, combinada con el entorno regional en el que opera, afecta a la innovación sigue siendo limitado. A menudo se supone que la interacción a nivel de empresa tendrá un efecto mayor si el contexto en el que opera ofrece más recursos de conocimiento y, a la inversa, que las empresas con múltiples vínculos formales e informales con otros actores pueden aprovechar más fácilmente las externalidades de I+D. Estas perspectivas se han desarrollado principalmente en la literatura sobre sistemas regionales de innovación, regiones de aprendizaje y redes de triple hélice (Cooke et al. 1997, Asheim e Isaksen 1997, Morgan 1997, Etzkowitz y Leydesdorff 2000, Leydesdorff 2000). Sin embargo, esta literatura examina predominantemente la relación entre el entorno regional y la interacción local, y dice mucho menos sobre si el entorno regional también puede afectar a la capacidad de las empresas para establecer vínculos eficaces con socios en lugares lejanos. Algunos estudios consideran la noción de capacidad de absorción regional o a nivel de clúster (Giuliani 2005, Azagra-Caro et al. 2006), que puede afectar a la capacidad de todas las empresas de la región para beneficiarse del desarrollo de conexiones globales.

Nuevas pruebas del efecto de la colaboración en la innovación

En nuestro artículo reciente (Fitjar y Rodriguez-Pose 2015), analizamos el efecto combinado sobre la innovación de la colaboración con socios locales y distantes, y de la ubicación en entornos regionales con distintos niveles de inversión en I+D y de educación. El estudio se basa en datos de una encuesta a 1600 empresas ubicadas en las cinco mayores regiones urbanas de Noruega, combinados con datos estadísticos sobre inversión en I+D y niveles educativos en esas regiones. La inversión en I+D per cápita varía considerablemente entre las regiones de Noruega. Es cinco veces mayor en la región con mayor intensidad de I+D (Trondheim) que en la de menor intensidad (Kristiansand). Del mismo modo, la proporción de adultos con educación terciaria oscila entre el 25% en Kristiansand y el 32% en Oslo. Estudiamos los efectos de la inversión regional en I+D y de los niveles educativos, así como de contar con amplios vínculos de colaboración a escala regional, nacional e internacional, sobre la probabilidad de introducir innovaciones de producto y de proceso nuevas para la empresa y nuevas para el mercado. Además, evaluamos la interacción entre la I+D y la educación regionales, y la colaboración con socios a distintas escalas geográficas.

Aunque parece que ni el gasto en I+D, ni la educación ni la cooperación regional influyen por separado en la innovación a nivel de empresa, la introducción de términos de interacción en el análisis revela que

  • La inversión regional en I+D y los niveles educativos determinan en gran medida los beneficios de la colaboración a escala regional, pero también nacional e internacional.

En concreto, la colaboración regional solo contribuye a la innovación radical de producto en regiones con altos niveles de I+D interna, mientras que resulta ineficaz en regiones con niveles medios o bajos de I+D, como muestra la Figura 1.

  • A la inversa, la colaboración internacional no interactúa significativamente con la I+D regional, pero su efecto sobre la innovación aumenta en las regiones con una buena dotación de capital humano.

Los efectos de la colaboración internacional en la innovación de producto tienden a ser mayores en regiones con una fuerza laboral instruida, mientras que las regiones con niveles educativos más bajos obtienen menos beneficios de las conexiones globales, debido a sus menores niveles de capacidad de absorción, como muestra la Figura 2. En cambio, la educación tiene una interacción negativa con la colaboración regional y nacional, que tiene más probabilidades de conducir a la innovación en regiones con una fuerza laboral menos instruida. Así, el entorno socioeconómico local de Noruega actúa como un filtro que favorece o limita la capacidad innovadora de las empresas, en función de su nivel de interacción tanto con actores económicos cercanos como distantes.

Figura 1. Probabilidad de introducir innovación radical de producto mediante la cooperación con socios regionales en regiones con una dotación alta y baja de I+D.

Figura 2. Probabilidad de introducir innovación de producto mediante la cooperación con socios internacionales en regiones con una dotación alta y baja de capital humano.

Por tanto, la transformación de las conexiones y redes en innovación varía según las características de la región en la que se encuentra una empresa. En concreto, la inversión regional en I+D se asocia con mayores beneficios de la colaboración regional y nacional en cuanto a su impacto en la innovación radical de producto. A la inversa, los niveles educativos regionales tienden a vincularse con menores efectos de la colaboración regional y nacional en la innovación de producto, pero con mayores beneficios de la colaboración internacional.

Observaciones finales

Esto sugiere que los responsables políticos deben considerar el contexto regional como un factor fundamental para determinar el desempeño innovador de las empresas. Como indican los resultados del análisis, las empresas están arraigadas en la geografía y, para comprender sus trayectorias, es necesario conocer a fondo el contexto en el que operan. Aunque las condiciones de las empresas y sus redes siguen siendo cruciales para la innovación empresarial, operar en contextos donde varían el esfuerzo en I+D y el nivel educativo de la población también se asocia significativamente con los beneficios de formas específicas de creación de redes. En este sentido, el contexto y la geografía generan las condiciones, las redes y las oportunidades de política que influyen en la capacidad de innovación de una empresa. Esto significa que el papel del contexto debe ocupar un lugar central en el análisis del comportamiento empresarial.

Referencias

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Este artículo se publica en colaboración con Vox EU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Rune Dahl Fitjar es profesor de Estudios de Innovación en la UiS Business School, University of Stavanger. Andrés Rodríguez-Pose es profesor de Geografía Económica en la London School of Economics e investigador asociado del CEPR.

Imagen: Un empleado de ActiveLink Co., empresa creada en el marco de la iniciativa de emprendimiento interno de Panasonic Corp., muestra el ARM01, llamado «Raku Vest», desarrollado conjuntamente con Kubota Corp., en Tokio. El ARM01 es un exoesqueleto robótico desarrollado para ayudar a agricultores y trabajadores de la construcción. REUTERS/Issei Kato

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