¿Qué futuro le espera a la OPEP?

¿Qué futuro le espera a la OPEP?
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Con los precios del petróleo a la baja, los miembros de la otrora dominante Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidieron la semana pasada no intentar impulsarlos mediante un recorte de la producción, dejando el precio del crudo Brent en torno a los 70 dólares estadounidenses por barril.

Una decisión curiosa, quizá, por parte de un bloque de 12 países que anteriormente mantenía un férreo control sobre el comercio mundial de petróleo. Pero no tanto si se tiene en cuenta que la OPEP ya no es un cártel todopoderoso: ahora tiene mucha competencia.

Por primera vez desde su fundación en 1960, dos de los tres principales países productores de petróleo (Estados Unidos y Rusia) están fuera de la OPEP. Aunque la OPEP controla el petróleo de bajo costo, ha perdido el control del suministro a precios más altos y no puede hacer subir los precios como podía en la década de 1970, o al menos no sin estimular un aumento considerable del suministro desde otros lugares.

Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, Estados Unidos produce ahora 11,1 millones de barriles de petróleo al día, aproximadamente lo mismo que Arabia Saudita (11,7 millones de barriles) y Rusia (10,4 millones de barriles).

Esta nueva situación es un todos contra todos entre los tres actores principales: la OPEP (liderada por Arabia Saudita), las compañías petroleras privadas con sede en Estados Unidos y las empresas petroleras estatales rusas. Los tres grupos tienen el mismo motivo para querer producir más: necesitan o quieren más dinero a corto y medio plazo para satisfacer sus necesidades de gasto actuales y las expectativas de accionistas y salarios. En medio de esta competencia, recortar la producción deliberadamente no resulta tan atractivo.

Desplome de los precios

La caída de los precios del petróleo durante el último año es el resultado de años de inversión excesiva en la producción petrolera. Empresas y gobiernos, al esperar que los precios elevados se mantuvieran, han tomado decisiones de inversión basadas en precios de equilibrio de entre 60 y 80 dólares estadounidenses por barril o más. Dado que durante la última década el precio del petróleo promedió más de 100 dólares estadounidenses por barril, incluso un precio de equilibrio de 80 dólares parece conservador, sobre todo en proyectos de rápida rentabilidad.

Pero los precios elevados sostenidos tuvieron otro efecto: fomentaron el desarrollo de nuevas tecnologías, como la perforación petrolera en aguas profundas y ultraprofundas, y la extracción de petróleo de esquisto mediante mejoras en la perforación horizontal y la fracturación hidráulica. Estas tecnologías avanzaron gracias a los precios altos, pero, irónicamente, una vez implementadas, vuelven a hacer bajar los precios al incorporarse más suministro al mercado.

Un buen ejemplo es la Formación Bakken en el estado estadounidense de Dakota del Norte. Descubierta en la década de 1950 y con una estimación de más de 200.000 millones de barriles de petróleo de esquisto, se convirtió en una perspectiva muy atractiva cuando el barril costaba 100 dólares estadounidenses. Con 20 billones de dólares estadounidenses en petróleo sin explotar, había un fuerte incentivo para desarrollar la tecnología necesaria para extraerlo, algo que está ocurriendo ahora.

Durante la última década, las compañías petroleras han invertido billones de dólares en nuevos proyectos basados en supuestos de precios elevados del petróleo, en ubicaciones cada vez más remotas y, por consiguiente, con mayores costos de producción. Ahora hay proyectos petroleros en aguas profundas del mar Negro, frente a Rumanía, y frente a las costas de Brasil, además de proyectos de arenas bituminosas en Canadá.

Gasto previsto de Shell en proyectos petroleros, desglosado por precio de equilibrio por barril de petróleo (boe). Carbon Tracker, proporcionado por el autor

La compañía petrolera McMoRan gastó 1.200 millones de dólares estadounidenses para perforar seis pozos en aguas ultraprofundas del golfo de México: 200 millones de dólares por pozo. A 70 dólares por barril, harán falta 30 millones de barriles (la demanda total de Estados Unidos de un día) para recuperar únicamente el costo de perforar un pozo. Una vez que se encuentra petróleo y comienza su producción, no se cerrará el grifo hasta que el costo de la producción marginal supere el precio del petróleo.

Multiplique esto por las cuencas petroleras de todo el mundo (véase abajo) y todo este capital ya invertido debe generar un rendimiento, aunque sea menos rentable. Dado que el costo adicional de producir petróleo a partir de estos recursos no convencionales es de 10 a 20 dólares por barril, las compañías petroleras están explotando estos recursos con tanta intensidad y rapidez como permite el yacimiento. Esto mejora su flujo de caja a corto plazo, pero reduce el rendimiento de la inversión y la rentabilidad. Estos problemas financieros se harán más evidentes con el tiempo.

Curva de costos de los nuevos proyectos petroleros. Carbon Tracker/JPM/Goldman Sachs, proporcionado por el autor

Podría pensarse que el crecimiento de la población mundial haría subir los precios, pero los altos costos de la energía y la preocupación por el medioambiente también han impulsado mejoras en la eficiencia energética, especialmente en aviones y automóviles. Incluso con el crecimiento de la clase media en China, el consumo mundial de petróleo ha disminuido en relación con el crecimiento de la población durante la última década (la población mundial ha crecido un 11,3 % mientras que la demanda de petróleo ha aumentado un 9,3 %).

El uso del automóvil también ha alcanzado su punto máximo en la mayoría de los países del mundo, ya que las velocidades de desplazamiento han llegado a su límite debido al aumento de la población y los trabajadores vuelven a gravitar hacia centros urbanos densos. Esto está provocando la instalación de una enorme cantidad de ferrocarriles de pasajeros en todo el mundo. En la última década, China ha instalado 8.500 km de ferrocarril interurbano de alta velocidad y 86 sistemas de metro en ciudades. Todos funcionan con electricidad, no con petróleo.

Rendimiento eléctrico

Los activos de alto costo pueden seguir produciendo con los precios actuales del petróleo, pero llegará un momento en que, si estos bajan más, dejará de ser viable mantener la producción. Los activos de transporte basados en el petróleo corren un mayor riesgo de quedar varados.

Dado que el 97 % de la producción de petróleo se utiliza para el transporte, y que la mayor parte corresponde a vehículos de pasajeros y comerciales, la demanda de petróleo podría caer significativamente a medida que la gente opte por conducir vehículos de menores emisiones.

De los 18 millones de barriles diarios que se utilizan en Estados Unidos, 9,7 millones se destinan al transporte por carretera. Extrapolar esa cifra a escala mundial significa que por cada 10 % de los automóviles de gasolina que se sustituyan por eléctricos, la demanda mundial de petróleo caería más de un 5 %.

Las mejoras en la eficiencia de los automóviles tendrían un efecto similar: una mejora del 10 % en la eficiencia media general de los vehículos provocaría una caída del 5 % en la demanda de petróleo.

A 70 dólares estadounidenses por barril, esta reducción del 5 % en la demanda anual de petróleo restaría 116.000 millones de dólares estadounidenses a las ventas anuales mundiales de petróleo.

Para 2020, se espera que los vehículos híbridos y eléctricos representen más del 5 % del mercado mundial de automóviles nuevos. Estados Unidos cuenta con más de 240.000 vehículos eléctricos (una pequeña proporción, pero en rápido crecimiento, de los 250 millones de automóviles que hay en total en el país), y en Noruega, líder mundial en vehículos eléctricos per cápita, el 12,9 % de los automóviles vendidos en el primer semestre de 2014 eran eléctricos.

¿Qué implica esto para la OPEP?

Los miembros de la OPEP saben que recortar su propia producción ya no tendría un gran efecto en el suministro mundial de petróleo. Aunque pudieran hacer subir el precio del petróleo, esto solo atraería más competencia que perjudicaría sus ingresos al hacer más viables proyectos costosos como los de arenas bituminosas canadienses .

La OPEP también sabe que las compañías petroleras privadas tampoco reducirán la producción. Tras más de una década de inversiones de alto costo, a los actores privados les interesa seguir explotando los activos existentes para recuperar el capital. Un flujo de caja con un precio del petróleo más bajo es mejor que no tener ningún flujo de caja.

Dado que estos activos suelen tener una vida útil de al menos 10 años, es probable que esta situación perdure algún tiempo. Probablemente hemos asistido a un cambio estructural en los precios del petróleo, que previsiblemente se mantendrán bajos.

Por eso, está desencaminado afirmar que la OPEP ha elegido deliberadamente mantener bajo el precio para competir con las energías renovables. La realidad, mucho menos siniestra, es que la OPEP ya apenas tiene margen de elección.

Publicado en colaboración con The Conversation

Autoría: Jemma Green es investigadora en Curtin University. El Dr. Mark Andrich es investigador honorario en University of Western Australia.

Imagen: Se quema el exceso de gas natural en una antorcha de la refinería de Tula, el 21 de noviembre de 2013. REUTERS/Henry Romero.

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