¿Qué hay detrás del aumento de la desigualdad de ingresos?

¿Qué hay detrás del aumento de la desigualdad de ingresos?
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Los investigadores han dedicado mucho tiempo y esfuerzo a buscar las causas profundas del aumento de la desigualdad. La tecnología, los cambios en los niveles educativos, las instituciones del mercado laboral y la globalización figuran entre las razones potencialmente importantes por las que la desigualdad de ingresos ha aumentado en muchos países en las últimas décadas. Pero si ha seguido los debates sobre la desigualdad de ingresos, quizá haya advertido que el tipo de desigualdad que se estudia no siempre es el mismo.

A veces se trata de la varianza de los salarios percibidos por las personas. Otras veces, de la disminución de la participación del trabajo. O bien, en ocasiones, del índice de Gini de los ingresos de los hogares. Estas medidas nos informan, respectivamente, sobre la distribución de los ingresos laborales, la distribución de los ingresos entre trabajo y capital, o la distribución de todos los ingresos. Supongamos, entonces, que en última instancia nos interesa la distribución de todos los ingresos. ¿Cuánta de esta desigualdad se ve afectada por los cambios en la distribución de los ingresos laborales (salarios y sueldos) y cuánta por una caída de la participación del trabajo?

Afortunadamente, dos investigadores del Fondo Monetario Internacional analizaron los datos para responder a esta pregunta en las últimas décadas. El documento de trabajo, de Maura Francese y Carlos Mulas-Granados, analiza la evolución de la desigualdad de ingresos de los hogares en varios países —93, para ser exactos— entre 1970 y 2013. Los dos economistas desglosan cuánto del aumento de la desigualdad de ingresos durante este periodo de 43 años se debió al incremento de la desigualdad dentro de los ingresos laborales (aumento de la desigualdad salarial) y cuánto se debió al desplazamiento de ingresos desde el trabajo hacia el capital.

Francese y Mulas-Granados concluyen que el aumento de la desigualdad de ingresos se ha debido sobre todo al aumento de la desigualdad salarial, y no a una caída de la participación del trabajo en la renta. En otras palabras, el cambio en la distribución de la renta dentro del trabajo fue un factor mucho más importante que el cambio en la distribución entre trabajo y capital.

Si bien la importancia de estos dos factores variará, por supuesto, entre los países examinados por Francese y Mulas-Granados, los autores también desglosan los resultados de países concretos. De hecho, su investigación muestra que, en Estados Unidos, la caída de la participación del trabajo no tuvo ningún efecto en el aumento de la desigualdad de ingresos entre 1970 y 2013.

Para quienes creen que no deberíamos preocuparnos por la caída de la participación del trabajo a la vista de estos resultados, conviene, sin embargo, fijarse en los años analizados. Los años comprendidos entre 1970 y 2013 muestran diversas tendencias en la desigualdad de ingresos. Solo vimos indicios de una caída de la participación del trabajo en Estados Unidos hasta 2000, por ejemplo, pero una descomposición de los factores que afectan a la desigualdad de ingresos desde 2000 podría mostrar un papel mayor de la participación del trabajo. Al mismo tiempo, el análisis utiliza el índice de Gini como medida de la desigualdad. El índice de Gini subestima los cambios en la desigualdad de la cola de la distribución, por lo que los países en los que la desigualdad se concentra sobre todo en la cúspide parecerán tener menos desigualdad que descomponer. Y, por último, el análisis asume que los cambios en la desigualdad dentro del trabajo y los cambios en la participación del trabajo son independientes. Eso podría no ser cierto.

Incluso así, puede seguir siendo mucho mayor la importancia de la desigualdad salarial. Aunque profundizar en las causas de la caída de la participación del trabajo es interesante y valioso, deberíamos seguir atentos a la desigualdad dentro del trabajo.

Este artículo se publica en colaboración con el Washington Center for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones aquí expresadas.

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Autor: Nick Bunker es analista de políticas del Washington Center for Equitable Growth.

Imagen: Un cliente retira dinero de un cajero automático en Tallinn el 13 de julio de 2010. REUTERS/Ints Kalnins

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