¿Qué hará falta para hacer realidad el potencial de Pakistán?

¿Qué hará falta para hacer realidad el potencial de Pakistán?
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Mientras Pakistán se prepara para celebrar su día de la independencia, todos podemos sentirnos satisfechos por los avances en la restauración de la estabilidad macroeconómica, pero también debemos darnos cuenta de que el país puede y debe hacerlo mucho mejor. Pakistán tiene muchos activos, de los que puede sacar mejor partido: desde su vasta dotación de agua y ríos, hasta su litoral, sus ciudades y sus recursos naturales. Y hay aspectos positivos: una clase media en crecimiento, una economía informal dinámica y una fuerte afluencia de remesas. Pakistán también puede enorgullecerse de la primera transferencia pacífica de poder entre dos gobiernos civiles. Pero para alcanzar su pleno potencial, Pakistán necesita centrarse en dos ámbitos críticos, tan evidentes como urgentes. Necesita garantizar que su población tenga los medios para participar plenamente en la economía y contribuir a ella. Y necesita integrarse más, a escala mundial y regional.

El primer desafío es demográfico. Como resultado del rápido crecimiento de la población, cada año 1,5 millones de jóvenes llegan a la edad laboral. La cuestión es si el sector privado podrá ofrecer los empleos que necesitan y desean? ¿Y tendrán los jóvenes las competencias necesarias para conseguir buenos empleos? Pakistán debe avanzar mucho más en educación. La tasa neta de matriculación en la escuela primaria es de alrededor del 57 %, muy por debajo de la de otros países del sur de Asia. La matriculación se reduce a la mitad en la educación secundaria básica, con niveles mucho más bajos para las niñas y para los niños de familias pobres. Esta no es una buena base sobre la que construir.

No es de extrañar, pues, que Pakistán también tenga dificultades para ofrecer a todos sus ciudadanos la oportunidad de participar en la construcción de una vida mejor para sí mismos. Solo el 25 % de las mujeres participa en la fuerza laboral, frente al 50 % y el 80 % en la mayoría de los países en desarrollo. Las mujeres y las niñas merecen algo mejor. Las investigaciones muestran que las niñas con poca o ninguna educación tienen mucha más probabilidad de ser casadas en la infancia, sufrir violencia doméstica y vivir en la pobreza. Esto perjudica no solo a ellas, sino también a sus hijos, sus comunidades y la economía. Una mayor igualdad de género puede aumentar la productividad y mejorar los resultados de desarrollo para la próxima generación. Es una economía inteligente.

Pakistán ha dado pasos para empoderar a las mujeres. El Benazir Income Support Program, respaldado por el Banco Mundial, ha proporcionado a millones de mujeres documentos nacionales de identidad y realiza pagos directos a ellas, lo que refuerza su capacidad para tomar decisiones y salir de la pobreza.

Reducir el crecimiento de la población y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades también puede desempeñar un papel económico importante. Pasar de una familia de seis miembros, con un adulto que trabaja, a una familia de cuatro, con dos adultos que trabajan, triplica el ingreso por persona, lo que a su vez permite mayores ahorros e inversiones. Piense en los dividendos que se obtendrían si más jóvenes y niñas recibieran una mejor educación, si las mujeres pudieran participar libremente en la economía y si los hogares dispusieran de margen para ahorrar e invertir más.

El segundo desafío consiste en que Pakistán aproveche en su beneficio su entorno vecinal. Pese a estar situado entre dos de los países de crecimiento más rápido del mundo, China e India, su comercio con ellos es insignificante. Mientras que su cuota de mercado mundial ha disminuido en los últimos 20 años, las de Malasia, México y Tailandia se han duplicado, y la de China se ha triplicado. Pakistán está bien situado entre Europa y Asia. La mejora de la logística, el transporte y las aduanas puede permitirle desempeñar un papel importante tanto en el comercio nacional como en el de tránsito. Debe llevarse a cabo la ejecución del China-Pakistan Economic Corridor , junto con un esfuerzo paralelo para normalizar las relaciones comerciales con India. Un beneficio clave de abrir vínculos con los vecinos es el impacto que puede tener en el sector energético. Pakistán tiene un importante déficit energético. El comercio con los vecinos en este sector sería el primer paso para reducir dicho déficit.

Los beneficios del comercio de energía, bienes y servicios se verán potenciados por un sector eléctrico de buen desempeño en el país, así como por mejoras en la competitividad y la gobernanza. Como exministra de Finanzas, yo misma sé que la lógica de las políticas más acertadas a menudo choca con actitudes arraigadas, intereses creados y preocupaciones de seguridad reales o percibidas. Para tener éxito se requieren decisiones firmes y perseverancia.

Pero es posible un cambio audaz. Pakistán ya ha empezado a adoptar formas innovadoras de combatir la corrupción y mejorar los servicios. Un modelo de retroalimentación ciudadana se está ampliando en todo el Punjab. Los usuarios de servicios públicos reciben una llamada telefónica o un mensaje de texto en el que se les pregunta por su experiencia. Hasta ahora, se ha contactado con unos ocho millones de ciudadanos, más de un millón ha aportado sus comentarios y se han adoptado unas 3.000 medidas correctivas.

Con determinación, Pakistán puede aprovechar plenamente su ubicación, dotar de dinamismo a su economía, liberar el poder de las mujeres y desactivar la bomba de relojería demográfica. Como dijo el Quaid-e-Azam Mohammad Ali Jinnah: «Con fe, disciplina y una entrega desinteresada al deber, no hay nada digno de esfuerzo que no se pueda lograr». Creo que todos podemos seguir estando de acuerdo.

​Este artículo se publicó originalmente en Express Tribune el 5 de agosto de 2015.

Este artículo fue publicado por primera vez por The World Bank’s End Poverty in South Asia blog. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Sri Mulyani Indrawati es directora gerente y directora de operaciones del Banco Mundial.

Imagen: Un hombre mayor consulta los precios de las acciones en una pantalla de televisión durante una sesión de negociación en la Bolsa de Valores de Karachi, el 20 de diciembre de 2010. REUTERS/Akhtar Soomro.

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