En un mundo donde los vínculos entre países son más estrechos y rápidos que nunca, los desastres que antes quizá solo tenían efectos locales ahora tienen cada vez más repercusiones internacionales y afectan a varios países, economías, sectores y sistemas sociales.
Los efectos del tsunami y la fusión del reactor de Fukushima, en Japón, por ejemplo, tuvieron consecuencias locales devastadoras, pero también afectaron a comunidades y economías situadas a miles de kilómetros. En un mundo tan interconectado, donde las repercusiones afectan a toda la sociedad, tanto a nivel local como internacional, necesitamos un enfoque que abarque «a toda la sociedad» y «a todo el mundo».
Reducir los riesgos
Aunque plantea desafíos, un mundo cada vez más interconectado también ofrece oportunidades sin precedentes para reducir los riesgos. Los países vecinos pueden ayudarse ahora a desarrollar la capacidad de responder rápidamente a los desastres. Por ejemplo, Cuba, en asociación con el PNUD, creó el Centro de Gestión para la Reducción del Riesgo (RRMC, por sus siglas en inglés), un modelo de gestión para la reducción del riesgo que tuvo tanto éxito que países de todo el Caribe solicitaron a Cuba y al PNUD ayuda para establecer sus propios RRMC, una expansión que ha contribuido a proteger a 570.000 personas más. Los países que antes quizá se encontraban en clara desventaja en cuanto a capacidades y conocimientos ahora pueden recurrir a recursos internacionales. Y se puede recurrir al sector privado —que quizá opera en un entorno aún más hiperconectado que los gobiernos— para que aporte sus conocimientos especializados.
Por tanto, nuestro objetivo, al avanzar hacia un nuevo contexto que trascienda los Objetivos de Desarrollo del Milenio de 2015, es aprender a aprovechar estas áreas y utilizar alianzas innovadoras que se basen en fortalezas específicas y aborden carencias identificables.
De agilizar visados a almacenar alimentos
El programa Get Airports Ready for Disasters (GARD), una iniciativa conjunta del PNUD y Deutsche Post DHL, es un ejemplo de esa innovación. El programa combina la experiencia logística de DPDHL con la experiencia del PNUD en gobernanza y fortalecimiento de capacidades para ayudar a los países destinatarios a reforzar la capacidad de sus aeropuertos para gestionar posibles desastres.
Desde agilizar los prolongados trámites de visado para el personal de socorro hasta almacenar alimentos y medicamentos a temperatura controlada, la alianza aprovecha las fortalezas de ambas instituciones, las combina con los conocimientos y las capacidades locales de cada país y aborda una carencia evidente en la cadena de suministro de ayuda. El resultado es una mejor preparación ante los desastres que incorpora conocimientos especializados tanto del sector público como del privado.
Por ejemplo, GARD puso en marcha un programa exitoso en Manila, Filipinas, que llamó la atención de funcionarios de otras regiones del país. Tras el paso del tifón Haiyan en 2013, el Gobierno provincial de Cebú y el Aeropuerto Internacional de Mactán-Cebú solicitaron a GARD capacitación y una evaluación del aeropuerto (que ya se había llevado a cabo con éxito en Manila) para que el aeropuerto estuviera mejor preparado para gestionar futuros desastres; la capacitación reforzó la capacidad del personal aeroportuario para gestionar eficientemente una llegada rápida de suministros de socorro.
Los beneficios de GARD son múltiples: en el país en cuestión, se desarrollan conocimientos especializados y se establecen sistemas que pueden ayudar a reducir los efectos de los desastres. Se aprovechan los conocimientos del PNUD, lo que garantiza la calidad de su asistencia y, a largo plazo, reduce los costos. Además, los asociados del sector privado estrechan sus relaciones con asociados y empresas locales y tienen la oportunidad de contribuir al bien social en general.
Lamentablemente, no es fácil encontrar alianzas como GARD, ya sea por la burocracia de las Naciones Unidas, las dudas de los gobiernos o la falta de interés de los asociados del sector privado, que no ven las ventajas. Hay muchas menos alianzas de este tipo de las que debería haber.
Señales positivas
Sin embargo, hay señales positivas. El PNUD ya ha establecido alianzas con empresas privadas y universidades en Indonesia, Uzbekistán y la ex República Yugoslava de Macedonia para desarrollar aplicaciones móviles que enseñan a la población cómo actuar ante los desastres; y, en otros ámbitos, el PNUD explora alianzas para mejorar la alerta temprana y reforzar la recopilación de datos.
2015 es un año especialmente importante para la reducción del riesgo de desastres. Está previsto que expire el Marco de Acción de Hyogo (MAH), el primer marco mundial que explicó, describió y detalló el trabajo necesario para reducir las pérdidas causadas por desastres. El MAH será reemplazado durante la Conferencia Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, que tendrá lugar este marzo en Sendai, Japón. El nuevo marco utilizará las lecciones aprendidas durante el período del MAH (2005-2015) para crear un marco que permita prevenir, mitigar y prepararse mejor para los desastres.
A medida que se acerca la conferencia de Sendaï, haríamos bien en considerar programas como GARD y las alianzas con el sector privado como ejemplos de cómo debe llevarse a cabo una reducción integral del riesgo de desastres. Los desastres nos afectan a todos, y eso significa que todos debemos participar en la preparación para hacerles frente.
Autor: Neil Buhne, director de la Oficina de Enlace del PNUD en Ginebra
Imagen: Un hombre camina junto a la zona portuaria destruida por el terremoto y el tsunami en la localidad de Kessenuma, en la prefectura de Miyagi, el 28 de marzo de 2011. REUTERS/Carlos Barria

