¿Qué le depara el futuro a la economía de Irán?

¿Qué le depara el futuro a la economía de Irán?
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Apenas horas después de firmarse el acuerdo de Viena con Irán, el presidente iraní, Hassan Rouhani, publicó un mensaje en Twitter para compartir sus reflexiones: «Hoy comienza un nuevo capítulo para avanzar hacia el crecimiento y el desarrollo… un día para que los jóvenes vuelvan a soñar con un futuro más brillante».

Esta frase, que encierra a la vez una oportunidad y un imperativo, subraya una realidad más amplia: desde el punto de vista económico, para Irán Viena significa menos volver a la forma que tenía antes de las sanciones que construir una nueva economía.

Así pues, aunque las implicaciones de seguridad del acuerdo son, por supuesto, primordiales y darán forma en última instancia a su futuro, también existe claramente la posibilidad de una transformación económica en juego, que va mucho más allá del enfoque actual, bastante simplista, centrado en las perspectivas de inversión tras las sanciones.

¿Cuáles podrían ser, por tanto, los pilares de esa nueva economía?

Afilar la ventaja competitiva

En el Índice Global de Competitividad 2014-2015 del Foro Económico Mundial, Irán ocupó el puesto 83 de 144 países, por detrás de otras grandes economías emergentes como Turquía, México e Indonesia.

La eliminación de las sanciones derivada de Viena representa una oportunidad clave para mejorar la competitividad, al proporcionar un contexto económico más estable y una ventana de oportunidad para transformar la economía. Irán podrá apoyarse en su sólida posición macroeconómica, en su amplio mercado y en una población relativamente bien formada. Son atributos sólidos que probablemente mejorarán una vez levantadas las sanciones. Los ingresos petroleros proporcionarán un colchón macroeconómico aún más fuerte para la inversión en competitividad futura, y el tamaño del mercado crecerá, impulsado por los mercados a los que el país podrá exportar. Para hacer la economía más competitiva y diversificarla, serán necesarias mejoras cruciales en ámbitos como el acceso a la financiación, la eficiencia del gobierno y del mercado laboral, y un marco judicial eficaz para resolver las disputas empresariales, de modo que Irán pueda competir en un mercado más abierto y global.

Además, cabe argumentar que los dos ámbitos siguientes serán decisivos para construir la economía futura de Irán:

Aprovechar el capital humano

En su artículo de mayo de 2015, Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, sostiene que «en un futuro de rápido cambio tecnológico y automatización generalizada, el factor determinante, o el límite paralizante, para la innovación, la competitividad y el crecimiento es menos probable que sea la disponibilidad de capital que la existencia de una fuerza laboral cualificada».

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En este contexto, el problema clave para Irán es que, pese a las importantes inversiones realizadas en el desarrollo del capital humano, este talento no se aprovecha en todo su potencial. Por ejemplo, según el último informe del Foro Económico Mundial, el Índice de Capital Humano, la tasa de participación laboral de Irán entre los 25 y los 54 años es del 55,8 %, lo que lo sitúa en el puesto 123 de los 124 países clasificados. El desempleo juvenil supera el 20 % y existe además una brecha de género significativa en el mercado laboral, a pesar de que la matriculación en escuelas y universidades es casi igual para ambos sexos. A este panorama se suma una importante fuga de cerebros.

Por ello, un paso siguiente crítico es ampliar las oportunidades laborales en diversos sectores, con especial atención a los jóvenes y a las mujeres.

Una nueva mentalidad sobre la infraestructura

El futuro económico de Irán también está íntimamente vinculado a una infraestructura modernizada. Las previsiones de BMI Research son positivas: un crecimiento interanual del 1,4 % en el sector de la construcción iraní en 2015 y una media del 3,1 % en los cinco años siguientes. El ministro de Transporte iraní, Abbas Ahmad Akhoundi, calcula que las inversiones posteriores a Viena en los ferrocarriles y en las carreteras del país alcanzarán los 25.000 millones y los 30.000 millones de dólares, respectivamente.

Al mismo tiempo, para lograr mejoras verdaderamente sistémicas y sostenibles, es imperativo eliminar las barreras administrativas al desarrollo de infraestructuras. En el informe Doing Business del Banco Mundial, Irán ocupó el puesto 172 de 189 países en facilidad para obtener permisos de construcción, por ejemplo.

Sin embargo, quizá sea aún más determinante para el futuro de Irán, por encima de la infraestructura «física», la capacidad de ampliar su economía digital. En el último informe del Foro, el Networked Readiness Index, Irán ocupa el puesto 96 de 143 países evaluados. Como los avances en la adopción y el desarrollo de las TIC se consideran cada vez más, a escala mundial, no solo imperativos de productividad, sino también impulsores clave de la inclusión social y económica, la infraestructura digital se está convirtiendo rápidamente en la nueva frontera industrial y social de Irán.

Aunque el acuerdo de Viena reviste una importancia clave para la seguridad internacional, también representa un momento potencialmente transformador para el futuro económico de Irán.

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Autor: Miroslav Dusek, director sénior, jefe de Oriente Medio y Norte de África, Foro Económico Mundial

Imagen: Una bandera nacional iraní ondea durante la ceremonia de inauguración de la 16.ª Exposición Internacional de Petróleo, Gas y Petroquímica (IOGPE) en Teherán, el 15 de abril de 2011. REUTERS/Morteza Nikoubazl

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