Los bancos griegos han dependido en gran medida de la «Asistencia de Liquidez de Emergencia» (ELA, por sus siglas en inglés) desde que quedaron excluidos de las opciones de financiación estándar del Banco Central Europeo a principios de febrero.
El BCE define la ELA como el apoyo que los bancos centrales ofrecen en «circunstancias excepcionales y caso por caso a instituciones y mercados temporalmente ilíquidos».
En la práctica, se trata de préstamos concedidos a discreción del banco central nacional del país en cuestión, aunque deben ser aprobados por el BCE.
El BCE añade que los bancos centrales nacionales pueden proporcionar ELA «contra garantías adecuadas» y únicamente a entidades de crédito «ilíquidas pero solventes».
Cualquier cambio en los límites de la ELA requiere una mayoría de dos tercios en el Consejo de Gobierno del BCE, compuesto por 25 miembros.
El Consejo de Gobierno aprueba los importes máximos de ELA para cada banco individual.
Los detalles exactos de la ELA no se publican, pero se estima que el tipo de interés medio aplicado ronda entre 100 y 150 puntos básicos por encima del tipo de interés de referencia del BCE.
Ese tipo se sitúa actualmente en el 0,05 por ciento.
Las garantías que aportan los bancos al recurrir a la ELA suelen tener una calidad media inferior a la que el BCE acepta normalmente. Sin embargo, también suele aplicarse un «recorte» mayor —o descuento— para compensar algunos de los riesgos.
Una justificación clave para conceder ELA es «prevenir o mitigar posibles efectos sistémicos derivados del contagio a través de otras instituciones financieras o infraestructuras de mercado».
Los préstamos de ELA figuran en el balance del banco central nacional y, por tanto, en el del Eurosistema de bancos centrales (los 19 bancos centrales nacionales de la zona euro más el BCE), pero no directamente en el balance del propio BCE.
La ELA está sujeta a la prohibición habitual de que el BCE financie a los gobiernos, establecida en el tratado fundacional del banco central.
Sí aparece en los cálculos diarios del BCE sobre la liquidez total de la zona euro, bajo el encabezado «factores autónomos». En última instancia, los gobiernos son responsables de cualquier pérdida derivada de la ELA concedida por sus bancos centrales, ya que la respaldan.
A pesar de la estipulación de que el uso de la ELA debe ser temporal, Grecia, Irlanda y Chipre la han utilizado durante sus crisis para sostener sus bancos durante meses.
Algunos bancos centrales nacionales, pero no todos, proporcionan detalles sobre el uso de la ELA.
Según fuentes del banco central, el Banco de Grecia está proporcionando actualmente algo menos de 88.000 millones de euros (99.880 millones de dólares) en ELA.
(Para consultar los procedimientos de ELA del BCE, haga clic en https://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/other/201402_elaprocedures.en.pdf?e716d1d560392b10142724f50c6bf66a) (1 dólar = 0,8811 euros)
Este artículo se publica en colaboración con Reuters. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Marc Jones es corresponsal de Reuters en el Banco Central Europeo.
Imagen: La escultura del euro se refleja parcialmente en un charco sobre un pavimento adoquinado. REUTERS/Kai Pfaffenbach.


