¿Cuál es la estrategia de China con el BAII?

¿Cuál es la estrategia de China con el BAII?
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El próximo mes, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) celebrará su primera reunión general, con el objetivo de iniciar sus operaciones antes de fin de año. Y ahora China ha redoblado sus esfuerzos por asegurarse un papel de control en el nuevo banco al aumentar su inversión inicial de los 50.000 millones de dólares previstos a 100.000 millones de dólares.

La inversión adicional de China sin duda fortalecerá la calificación crediticia del BAII. Pero también puede haber sido necesaria para que China mantuviera el control del banco, porque el número de países que han aceptado participar en la puesta en marcha del BAII ha resultado ser mucho mayor de lo que esperaban los líderes chinos.

De hecho, ni siquiera duplicar su inversión inicial dará a China una participación mayoritaria en el prestamista multilateral más nuevo del mundo. Aun así, parece que la participación de China, de alrededor del 30 %, será la mayor entre los 57 países participantes, lo que podría otorgarle, en la práctica, un poder de veto casi absoluto sobre las decisiones del BAII.

Esto pone de relieve la principal preocupación de los economistas del desarrollo y los observadores de las relaciones internacionales a medida que se acerca la creación del BAII. ¿Resultará ser un banco de China, por China y para China, o seguirá una agenda multilateral al estilo del Banco Mundial y de bancos regionales de desarrollo como el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD)?
La explicación de China para impulsar la creación del BAII es que los países en desarrollo tienen un acceso inadecuado al capital para infraestructuras. Quizá más importante aún, tienen una voz insuficiente en el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el BAD. Pero probablemente China no quiera únicamente hacerse oír.

Recientemente, las fuerzas armadas de China han adoptado un enfoque arrollador para construir instalaciones militares en las islas Spratly; de hecho, han creado islas donde antes no había más que un arrecife de coral. También han intensificado sus esfuerzos para convertir el renminbi en una moneda de reserva internacional, presionando para que se incluya en la cesta de monedas que compone la unidad de cuenta del FMI, los Derechos Especiales de Giro. Algunos chinos incluso piensan que la hora estándar mundial ya no debería medirse en Greenwich, Inglaterra, sino en Pekín.

A este respecto, resulta útil comparar el BAII con el BAD. Fundado en 1966, el BAD ha estado dirigido desde entonces por Japón y Estados Unidos, gracias a que ambos suman una participación del 15,7 % en el capital del banco. No obstante, China es el mayor prestatario del banco y representa más de una cuarta parte de su cartera de préstamos (China e India, por sí solas, representan la mitad del total, mientras que las empresas japonesas obtienen solo alrededor del 1 % de las adjudicaciones de financiación del BAD).

Quizá China representaría una proporción aún mayor de la financiación del BAD si tuviera una participación mayor. Pero, según Yasushi Ando, una de las figuras más conocidas del capital privado japonés, dar a un prestatario importante más voz en el funcionamiento de un banco supondría un claro conflicto de intereses (enlace en japonés). También señala que, en el BAII, donde se espera que China tenga un poder de voto abrumador, «los países asiáticos, especialmente China e India, obtendrán financiación para sus propias infraestructuras».

Para China, la existencia de estos dos bancos de desarrollo centrados en Asia ofrece lo mejor de todos los mundos financieros posibles: financiación de inversiones a bajo costo del BAD, respaldado por la alta solvencia de los países desarrollados, y la oportunidad de utilizar las decisiones de inversión del BAII para acercar a sus vecinos en términos geopolíticos. Ando y los funcionarios del Ministerio de Finanzas de Japón están indignados porque China parece estar logrando sus objetivos con poco o ningún escrutinio.

Japón, por supuesto, puede ofrecer un alto nivel tecnológico en la mayoría de las oportunidades de inversión, pero el precio suele ser prohibitivo. Por eso, existe una alta probabilidad de que las empresas chinas tengan una ventaja real en las licitaciones para proyectos del BAII. Por esta razón, muchos observadores consideran que el BAII es una forma de sostener a las empresas constructoras chinas que, con la desaceleración de la economía de China, no tienen otro lugar al que acudir.

El Gobierno de Japón aún no ha decidido si participará en el BAII. El primer ministro Shinzo Abe ha aplazado su incorporación como miembro fundador y ha dicho que «no hay prisa», porque todavía no se han confirmado los detalles de gobernanza, como las condiciones de inversión, la votación y los derechos de veto. En una encuesta de opinión pública (enlace en japonés) realizada por el periódico Yomiuri Shimbun, el 73 % de los encuestados estuvo de acuerdo en que la decisión del Gobierno era «apropiada».

En la séptima Reunión de Líderes de las Islas del Pacífico de este mes, Abe prometió una contribución de 100.000 millones de yenes (812 millones de dólares) para apoyar las infraestructuras de los países asiáticos. Que se les ofrezca financiación desde todas las direcciones quizá no sea una mala propuesta para los empobrecidos países en desarrollo que necesitan infraestructuras. Pero el enfoque de China para crear un banco de infraestructuras que integre Asia en un orden económico centrado en China podría resultar una pesadilla. Los bancos de desarrollo existen para garantizar la fiabilidad de la financiación, la transparencia en la toma de decisiones y la consideración de las consecuencias ambientales a largo plazo. El BAII aún no se ha comprometido a cumplir ninguno de estos criterios.

Este artículo se publica en colaboración con Project Syndicate. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Yuriko Koike, exministra de Defensa y asesora de seguridad nacional de Japón, fue presidenta del Consejo General del Partido Liberal Democrático de Japón y actualmente es miembro de la Dieta Nacional.

Imagen: En esta ilustración tomada en Pekín el 11 de julio de 2013, se ven billetes chinos de 100 yuanes. REUTERS/Jason Lee.

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