El mercado bursátil y la salud de las empresas que cotizan en bolsa suelen considerarse indicadores clave del estado de la economía estadounidense. El Dow Jones Industrial Average alcanza un nuevo máximo y la prensa financiera lo celebra. Sin embargo, centrarse únicamente en la situación de los mercados bursátiles es problemático, porque la distribución de la propiedad de acciones es muy desigual en nuestra sociedad. Y este no es el único problema de usar el rendimiento de las empresas cotizadas como indicador de la economía en general. La disminución del número de empresas que cotizan en bolsa durante las últimas dos décadas —una caída de casi el 15 por ciento— bien podría significar que las empresas cotizadas desempeñan un papel diferente en la economía estadounidense.
En un documento de trabajo publicado la semana pasada, los economistas Craig Doidge, de la Universidad de Toronto; Andrew Karolyi, de la Universidad de Cornell; y René M. Stulz, de la Universidad Estatal de Ohio, documentan las tendencias de las cotizaciones públicas de empresas en Estados Unidos. Su principal conclusión es que el número de empresas estadounidenses que cotizaban en bolsa alcanzó su máximo en 1996 y ha disminuido desde entonces. Los tres autores señalan dos razones para este declive: ha caído el número de empresas que buscan cotizar por primera vez y ha aumentado el número de empresas cotizadas que abandonan las bolsas. Pensemos en una bañera en la que entra menos agua por el grifo mientras sale más por el desagüe. Aproximadamente el 55 por ciento de la reducción del número de empresas cotizadas se debe a que entran menos empresas en la bañera, y el 45 por ciento, a que más empresas se van por el desagüe.
Veamos primero las posibles razones por las que las empresas se van por el desagüe. Podrían ser empresas que simplemente desaparecen por una u otra razón o vuelven a ser de propiedad privada. Los autores concluyen que el aumento de la tasa de exclusión de cotización se debe a que las empresas cotizadas están siendo adquiridas a un ritmo mucho mayor que antes. ¿Quiénes las compran? Doidge, Karolyi y Stulz descartan que las firmas de capital privado sean grandes responsables de esta tendencia y señalan, en cambio, a otras empresas cotizadas como compradoras de estas empresas que desaparecen de las bolsas. Las fusiones y adquisiciones entre empresas cotizadas parecen explicar la mayor parte de las exclusiones de cotización.
Entonces, ¿qué explica la disminución de las ofertas públicas iniciales, u OPI, de empresas en las bolsas estadounidenses? En otras palabras, ¿por qué el flujo de OPI que sale del grifo es tan débil? Algunos responsables políticos sostuvieron que las pequeñas empresas se enfrentaban a obstáculos para obtener financiación antes de una posible OPI. Esta línea de pensamiento condujo a la aprobación de la Ley Jumpstart Our Business Startups en 2012, que ahora permite a las empresas privadas obtener financiación privada colectiva de un conjunto de personas, en lugar de depender de firmas de capital de riesgo o de inversores «ángeles» extremadamente ricos antes de salir a bolsa. Sin embargo, Doidge, Karolyi y Stulz concluyen que las empresas privadas de todos los tamaños tienen menos probabilidades de cotizar en bolsa, lo que significa que el acceso al capital inicial no es el problema para estas empresas.
Sin embargo, los tres autores no se decantan por explicaciones alternativas. Como escribe Cardiff Garcia, de FT Alphaville: los autores y otros investigadores y analistas «solo pueden ofrecer de forma especulativa explicaciones que ya se han planteado en muchos otros lugares». En otras palabras, nadie está realmente seguro.
Aun así, los autores del documento señalan que la disminución del número de empresas cotizadas en Estados Unidos tiene implicaciones para la forma en que los economistas miden la importancia de los mercados financieros públicos y de las empresas cotizadas en el conjunto de la economía estadounidense. Sus conclusiones podrían ser una llamada de atención para reflexionar más sobre la evolución del papel de los mercados financieros públicos y las empresas. Si los mercados bursátiles son cada vez menos importantes para financiar las empresas en las que muchos estadounidenses trabajan día tras día, es necesario pensar de nuevo en el creciente papel de las empresas privadas y también en el posible papel desproporcionado de las empresas cotizadas que quedan a medida que crecen mediante adquisiciones.
Este artículo se publica en colaboración con The Washington Centre for Equitable Growth. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Nick Bunker es analista de políticas en Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Nubes oscuras pasan sobre el centro de Miami. REUTERS/Carlos Barria.


