En 2017, la economía mundial registró su mejor desempeño en seis años. Por fin quedaron atrás los persistentes temores a un «estancamiento secular». Ahora todo apunta a un crecimiento sólido y sostenido de la economía mundial en 2018. IHS Markit prevé un crecimiento mundial del 3,2%, igual al de 2017 y muy superior al 2,5% de 2016.
La economía de Estados Unidos crecerá aún más, haya o no una rebaja de impuestos. Sin embargo, se prevé que el crecimiento de la eurozona alcanzara su máximo en 2017. De igual modo, parece que el reciente repunte del crecimiento japonés perderá fuerza. Se espera que continúe la desaceleración gradual de la economía china. Afortunadamente, es probable que la recuperación de las economías emergentes se mantenga y cobre algo más de impulso.
Por desgracia, no faltan riesgos para la economía mundial. Sin embargo, la mayoría son amenazas de poca magnitud. Las más preocupantes son los errores de política, ya sea en Estados Unidos (como un choque fiscal o una guerra comercial) o en China (como una reducción desordenada del endeudamiento).
Estas son nuestras 10 principales previsiones económicas para 2018:
1. La economía de Estados Unidos mantendrá un crecimiento superior a su tendencia. IHS Markit prevé que el crecimiento en el año natural 2018 sea del 2,6%, por encima del 2,3% de 2017 y muy por encima del 1,5% de 2016. Las condiciones financieras siguen siendo favorables, los balances de los hogares están mejorando, el dólar estadounidense ha retrocedido desde su máximo y las tasas de utilización de la capacidad son altas. Estos factores impulsan con fuerza el gasto de consumo, la inversión de capital y la vivienda.
Por último, y no por ello menos importante, si el Congreso en pleno aprueba la Ley republicana de Recortes de Impuestos y Empleo, esta elevaría el crecimiento en 0,3 puntos porcentuales al año entre 2018 y 2020, reduciría aún más la tasa de desempleo y elevaría los tipos de interés y el valor del dólar.
2. La expansión de Europa se ralentizará un poco, pero seguirá siendo sólida. Las perspectivas relativamente moderadas para los precios del petróleo limitarán las presiones al alza sobre la inflación, lo que augura un buen crecimiento de los ingresos reales. Los mercados laborales seguirán mejorando. Un euro aún competitivo y el sólido crecimiento mundial deberían favorecer las exportaciones. Quizá lo más importante sea que el contexto de políticas seguirá respaldando el crecimiento. En particular, se espera que el BCE reduzca gradualmente sus compras de bonos hasta finales de 2018.
Sin embargo, la incertidumbre política tanto en la eurozona (elecciones en Italia, dificultades para formar coaliciones en Alemania y presiones separatistas en España) como en el Reino Unido (el riesgo de un Brexit «duro») podría debilitar el crecimiento. Por ello, prevemos que el crecimiento de la eurozona se modere hasta el 2,2% en 2018, mientras que el del Reino Unido caerá al 1,1%.
3. El repunte del crecimiento japonés perderá fuerza. Aunque la economía seguirá creciendo en 2018, el impulso se moderará respecto de 2017. Prevemos que el crecimiento se ralentice hasta el 1,2% en 2018, frente al 1,8% de 2017. Es probable que la debilidad del yen favorezca las exportaciones y el turismo, pero esto podría verse contrarrestado por un menor crecimiento de los principales socios comerciales de Japón, en especial China.
Por otro lado, la demanda interna se mantendrá resiliente, ya que es probable que el crecimiento del gasto de consumo siga siendo moderado pero estable. Además, los proyectos de infraestructura previos a los Juegos Olímpicos de 2020 respaldarán la inversión de capital.
4. El impulso de China se debilitará. Los problemas fundamentales de China —el exceso de capacidad industrial, el sobreendeudamiento y la sobreoferta de viviendas— siguen sin resolverse. El Gobierno continuará abordándolos mediante el programa de «Reforma estructural por el lado de la oferta» a corto y medio plazo. Estos problemas estructurales y la respuesta política del Gobierno lastrarán la economía en general y la demanda de inversión en particular. Como resultado, el crecimiento caerá al 6,5% en 2018. Una incógnita de las perspectivas para 2018 es si el Gobierno chino volverá a recurrir a los estímulos cuando se ralentice el crecimiento.
5. El desempeño de las economías emergentes mejorará gradualmente. IHS Markit prevé un nuevo aumento moderado del crecimiento, hasta el 4,9% en 2018, ya que el entorno mundial seguirá favoreciéndolo. Aunque algunos países crecerán más en 2018, otros países y regiones afrontarán dificultades. El aumento de la deuda podría convertirse en un riesgo para muchas economías. En Asia, India se recuperará de los dos impactos de sus políticas: la desmonetización y la introducción del impuesto sobre bienes y servicios. Al mismo tiempo, Indonesia, Malasia, Filipinas y Vietnam mantendrán un crecimiento del 5-6%.
La mayoría de las economías latinoamericanas también crecerán más en 2018. Por otro lado, Europa emergente crecerá más despacio debido al recalentamiento económico y a la escasez de mano de obra. En Oriente Medio, la recuperación tras el desplome de los precios del petróleo será lenta. En África subsahariana, las grandes economías (Angola, Nigeria y Sudáfrica) tendrán dificultades para crecer más del 1%.
6. Tras finalizar el repunte, los precios de las materias primas se mantendrán dentro de una banda y serán volátiles. Aunque los precios del petróleo subieron a finales de 2017 y la OPEP y Rusia acordaron prorrogar los límites de producción por un año más, el continuo aumento de los líquidos no pertenecientes a la OPEP contendrá los precios. El menor crecimiento de China, la retirada gradual de las políticas monetarias laxas en las economías desarrolladas, la reducción del endeudamiento en China y un dólar estadounidense aún fuerte y en ligera apreciación limitarán los precios de las materias primas. Dicho esto, los riesgos geopolíticos podrían ejercer presiones al alza.
7. Las presiones alcistas sobre la inflación seguirán siendo moderadas. Es probable que factores estructurales como la tecnología y la globalización impidan un fuerte repunte de la inflación. Además, pasarán algunos años antes de que la inflación alcance o supere el objetivo del 2% de los bancos centrales. En la economía estadounidense, cada vez hay más indicios de que un mercado laboral muy ajustado se está traduciendo en una tendencia moderadamente alcista de la inflación salarial. En las economías emergentes, las tasas de inflación han bajado y seguirán disminuyendo gracias a unos precios de las materias primas y unas monedas más estables. En conjunto, la inflación aumentará lentamente en los próximos dos años en las economías desarrolladas y seguirá cayendo en las emergentes.
8. La Reserva Federal seguirá subiendo los tipos de interés, y algunos otros bancos centrales podrían hacer lo mismo. La Reserva Federal prevé subir los tipos de interés otras tres veces en 2018, en marzo, septiembre y diciembre. Sin embargo, existe la posibilidad de que los suba más por temor a un recalentamiento, dada la fortaleza del crecimiento, la caída de la tasa de desempleo y el posible efecto inflacionario de una rebaja de impuestos.
Es poco probable que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra suban los tipos de interés antes de 2019, y el Banco de Japón esperará aún más. El único otro banco central importante que se prevé que endurezca su política en 2018 es el Banco de Canadá. Fuera del G7, los países cuyas monedas están vinculadas al dólar estadounidense (Hong Kong, Singapur y los Estados del Golfo) tendrán pocas alternativas a seguir los pasos de la Reserva Federal. Además, dado el sólido crecimiento, cabe esperar que varias economías asiáticas endurezcan aún más su política en 2018, entre ellas India, Indonesia, Filipinas y Corea del Sur.
9. Es probable que el dólar estadounidense suba ligeramente, aunque la volatilidad también podría seguir siendo alta. Hay al menos tres razones por las que la presión sobre el dólar durante el próximo año será principalmente alcista. En primer lugar, la Reserva Federal va muy por delante de la mayoría de los demás bancos centrales en su ciclo de endurecimiento, lo que significa que, en general, los diferenciales de tipos de interés se ampliarán en 2018. En segundo lugar, a medida que repunte el crecimiento de Estados Unidos y se reduzcan las tasas de crecimiento de las economías de la eurozona, Japón y el Reino Unido, los inversores volverán a centrarse en los activos estadounidenses.
Por último, la aprobación de la ley tributaria estadounidense reforzará aún más la confianza de los inversores y probablemente impulsará el crecimiento y los tipos de interés. El elevado déficit por cuenta corriente de Estados Unidos y los grandes superávits por cuenta corriente de otras partes del mundo, incluida Europa, limitarán la subida del dólar. Prevemos que, en términos ponderados por el comercio, el dólar suba un 2-3% durante 2018, y que el tipo de cambio entre el euro y el dólar se sitúe en torno a 1,15 dólares al cierre del año.
10. El riesgo de recesión sigue siendo bajo, con un impulso del crecimiento mundial cada vez mayor y siempre que no se cometan errores de política ni aparezcan «cisnes negros». Para descarrilar la economía mundial haría falta un gran choque. Aunque la lista de posibles choques es larga, la probabilidad de que alguno de ellos cause daños graves es baja. Es poco probable que la Reserva Federal —o cualquier otro banco central importante— suba los tipos de interés lo suficiente durante el próximo año como para frenar el crecimiento.
La reducción del endeudamiento en China entraña riesgos, pero es remota la posibilidad de que el Gobierno chino haga algo que perjudique gravemente el crecimiento. Siempre es posible que se produzca un choque petrolero, pero, con el aumento de la producción de petróleo de Estados Unidos y de otros países no pertenecientes a la OPEP, haría falta un importante acontecimiento geopolítico en Oriente Medio para perturbar gravemente los mercados petroleros. Y aunque el riesgo de fricciones comerciales es preocupantemente alto, las posibilidades de una guerra comercial abierta son bajas.



